Artículo original
Oclusión con lente terapéutica
Martín Jiménez C
Dentro de las patologías oculares que nos encontramos en el medio laboral, la lesión corneal es la que porduce un mayor número de pérdidas de jornadas laborales (por la monocularidad que produce la oclusión con vendaje compresivo). Por todo ello en Fremap venimos utilizando desde hace 3 años la oclusión mediante lente terapéutica de alta hidratación y bajo coste económico.
Las lentes terapéuticas se usan principalmente como:
Oclusión directa sobre la cornea (vendaje).
Reservorio de medicación.
La lente que utilizamos son de alta hidratación no menos de un 60% y en radios que oscilan entre 8,20 y 8,80; así como, lentes de material biocompatible (fosforilcolina) que imita la estructura natural de la membrana de la cara externa de los globulos rojos.
Las lesiones sobre las que vamos a dirigir el tto son:
Úlceras corneales.
Cuerpo extraño corneal.
Úlceras recidivantes.
PROTOCOLO DE ACTUACIÓN
Una vez diagnosticado por el oftalmólogo la lesión, y aconsejado el tratamiento procederemos a:
Queratometría para medir los radios corneales elegiendo siempre el más plano (mayor) Para un radio menor de 7,50 corresponde lente de 8,20, radio entre 7,50 y 7,80 lente de 8,40 u 8,60 y radio superior a 7,80 lente de 8,80.
Extraer la lente y observar que se encuentra en posición correcta (cúpula) y no invertida (como base de copa).
La colocaremos sobre la córnea del paciente con el dedo índice abriendo correctamente los párpados.
Observaremos con la lámpara de hendidura que la lente se mueve correctamente sobre la córnea movilizándola con el parpado inferior y superior, si la lente se desplaza mucho o cae en los movimientos oculares es por comportamiente anómalo (abierta) por lo que no será tolerada y si no se moviliza (cerrada) tampoco será tolerada. Si no disponemos de lámpara de hendidura utilizaremos el denominado test de Jacobson observando el movimiento de la lente sobre la córnea en el parpadeo del paciente.
Volveremos a comprobar el comportamiento de la lente pasados 20-30 minutos.
Explicaremos el tratamiento.
Las consideraciones principales que podemos obtener con nuestra experiencia es el siguiente:
El confort del paciente con este tratamiento es muy superior al vendaje oclusivo (parche).
Conservamos la binocularidad por lo que el paciente podría continuar con su vida laboral activa.
En lesiones infiltradas nos asegura una concentración importante de antibiótico en córnea (se asimila a una esponja).
La epitelización de la lesión por lo general es más plana.
En úlceras recidivantes es un tratamiento muy efectivo aunque por lo general es largo 4-6 meses.
Al ser de alta hidratación el paciente no debe manipular la lente por lo que duerme con ella.
Un 80% de los pacientes ha tolerado bien el tratamiento.
Disminuimos el número de jornadas laborales pérdidas por incapacidad transitoria.
No debemos usarlo en pacientes con lesiones causticas.
No debemos usarlo en pacientes con lesiones límbico-conjuntivales.
No debemos usarlo en pacientes con lesiones conjuntivales asociadas.
No es aconsejable en pacientes con pterigión prominentes.
No usar pomadas oftálmicas con este tratamiento.
La experiencia del personal de enfermería de Fremap con este tratamiento ha sido muy enriquecedora, hemos adoptado como propias las técnicas de esta oclusión así como su seguimiento complementando los tratamientos médicos de nuestros compañeros oftalmólogos, creo por otra parte que los enfemeros debemos ir poniéndonos al día con las nuevas técnicas terapéuticas para no quedarnos desfasados y poder cada vez más enriquecer el equipo multidisciplinar oftalmológico. Si queremos que nuestra labor sea considerada una especialidad más en la enfermeria no debemos quedarnos solamente con la labor de ayudantía quirúrgica ni mucho menos como meros instiladores de colirio en consultas, por lo cual, nuestro afán de formación debe ser continuado tomando responsabilidades propias de nuestra formación.