ANALES DE LA SOCIEDAD ERGOFTALMOLÓGICA ESPAÑOLA - (1-2) 1999 - Sumario
Dr. JOSÉ MARÍA AGUILAR ORTIZ
Hoy en día ya nadie duda de que el extraordinario avance de la cirugía refractiva, especialmente, la realizada con el láser excimer, ha contribuido a resolver numerosos problemas personales, no sólo físicos, psicológicos o estéticos, sino también profesionales.
La minusvalía producida por los efectos de refracción puede combatirse mediante el empleo de la cirugía con láser.
En el ámbito laboral, el doctor Mario Esteban, ya señaló sus ventajas hace siete años en un trabajo publicado en los anales de nuestra sociedad (1).
El punto de vista laboral en cirugía refractiva es importantísimo, dado que la mayor parte de las personas trabaja o lo hará en el futuro, y la mayoría de ellas y sus familias dependerán casi exclusivamente de su trabajo para vivir digna y desahogadamente.
La corrección de los defectos ópticos mediante la cirugía aumenta las posibilidades laborales, la satisfacción en el trabajo y el rendimiento, y facilita la integración en la vida social y laboral, tan estrechamente unidas en la actualidad.
Ello nos hace tomar inmediatamente conciencia de la importancia del consentimiento informado en las operaciones con láser (2).
El proceso de consentimiento informado es una variedad especial de negociación que permite al paciente que trabaja tomar una decisión inteligente y racional acerca de la intervención quirúrgica y al cirujano emitir un consejo ponderado.
Aunque en el momento actual se ha alcanzado una seguridad considerable en la cirugía refractiva bien hecha, nadie desconoce la importancia de algunas de sus complicaciones (3).
Su importancia para la persona que trabaja es grande. Muchas dependen completamente de su trabajo. Hay puestos de trabajo con exigencias visuales determinadas que pueden deteriorarse tras la operación. Además, la creciente especialización laboral hace más difícil la posibilidad de cambiar de trabajo. Y por otra parte, las personas disponen cada día de más tiempo de ocio, para cuyo disfrute en diversas actividades se necesitan capacidades visuales considerables que pueden verse afectadas, también, por las complicaciones o malos resultados de la operación.
Éstas son algunas de las capacidades visuales que pueden verse deterioradas por un mal resultado quirúrgico, lo que conduciría a graves consecuencias para el trabajo.
1. Agudeza visual.
2. Acomodación y convergencia.
3. Sensibilidad al contraste.
4. Adaptación luminosa.
5. Estereopsis.
6. Campo visual.
Hay que recordar que existen profesiones u oficios que exigen elevados requerimientos visuales, y otras, en las que una buena visión es también muy conveniente, debido a su elevado riesgo de accidentes laborales (4).
Éste es el caso de cirujanos, pilotos, arquitectos, deportistas, trabajadores manuales, artistas, bomberos, etc.
En éstas, habrá que sopesar muy cuidadosamente los riesgos de una operación; también sus ventajas, naturalmente.
Existen otras de menor exigencia y riesgo de accidente laboral, en las cuales la influencia negativa de un mal resultado, no será, probablemente, tan importante.
Este es el caso de conductores, profesores, trabajadores en pantalla de ordenador, ciertas especialidades médicas no quirúrgicas, administración, político, servicios, etc.
Para terminar, he de decir que en cirugía refractiva la manera más correcta de proceder es la de obligarnos a respetar al máximo el gran principio ético de nuestra profesión, el secular «primum non nocere».
La aplicación práctica de este principio puede traducirse en las siguientes conductas:
1) Evitar procedimientos experimentales o bajo investigación, salvo en casos «desesperados».
2) Evitar técnicas imperfectas o muy cruentas.
3) No operar a personas incompetentes para decidir, que no desean comprender o no hayan comprendido efectivamente la información necesaria. Hay que tener especial cuidado con los más jóvenes, por lo general más impulsivo y menos reflexivos.
La finalidad de la información al paciente es advertirle de los riesgos que no conoce en absoluto o suficientemente, para que pueda decidir con conocimiento de causa si se opera o no.
La información debe aludir a la repercusión visual general y a la particular de cada trabajo y también considerar las alternativas laborales en casos de complicaciones o malos resultados.
Y ello, porque aunque las ventajas de una operación pueden ser enormes, también las desventajas pueden serlo. Hemos de tener en cuenta que la corrección de un defecto óptico no es siempre necesaria o conveniente para el desempeño del trabajo.
BIBLIOGRAFIA