Acta Estrabológica 2002 - Volumen XXXI - N.º 1 - Enero-Junio


Foro Estrabológico

Editor: Dr. A. Castanera de Molina

Un caso de parálisis bilateral de VI y VII pares craneales, consecutiva a extirpación quirúrgica de meduloblastoma cerebeloso, intervenida en dos ocasiones

Resumen del Caso Clínico

Esta niña de once años de edad, inició hace dos años un cuadro con sensación de mareo al levantarse de la cama, seguido a los pocos días, de inestabilidad y mareo en bipedestación, que desaparecía en decúbito supino. Fue atendida en un servicio de Neuropediatría donde apreciaron como únicos elementos significativos en su exploración física: inestabilidad con caída hacia atrás y hacia los lados en bipedestación, ataxia en la marcha, y Nistagmus horizontal de batidas rápidas en miradas extremas, tanto horizontales, como verticales. Se le practicó un TAC craneal y RMN cerebral, que pusieron de manifiesto una masa en vermix cerebeloso, diagnosticada como Meduloblastoma. Pocos días después se realizó resección completa de la tumoración. En el postoperatorio de la intervención se apreció: pupilas isocóricas y normo-reactivas, ausencia de motilidad horizontal en ambos ojos, con facies inexpresiva con paresia facial bilateral y hemiparesia de EEII. Realizó tratamiento fisioterápico con recuperación parcial de la movilidad de extremidades, y simultáneamente fue sometida a tratamiento quimioterápico con Vincristina, Ciclofosfamida y VP-16, y radioterápico (telegammaterapia mediante Co60).

Su trastorno oculomotor fue intervenido quirúrgicamente en dos ocasiones, practicándose inicialmente retroceso de 7 mm de ambos rectos medios, y en segundo tiempo, ante la persistencia del cuadro de limitación bilateral de la abducción, se realizó, en ambos ojos, transposición de la mitad temporal de recto superior y recto inferior, situándolos adyacentes a la inserción del músculo recto externo. Cuando yo vi a esta niña, 4 meses después de su segunda intervención quirúrgica, se quejaba de la persistencia de la severa limitación de su motilidad ocular y de una muy molesta diplopía, que era permanente, y se manifestaba en todos los campos de la mirada. A pesar de que el equipo de oftalmólogos que la estaba tratando, le proponía realizar una tercera intervención quirúrgica para mejorar su cuadro, deseaban conocer otras opiniones acerca de las posibilidades reales de conseguir eliminar su diplopía, al menos en alguna posición de la mirada, ya que eran conscientes de la imposibilidad de obtener una restitución completa de su motilidad ocular.