Acta Estrabológica 1998
SERRA I, HARTO M, GÓMEZ F, FALOMIR P, ILUECA V
HEMANGIOMA CAPILAR EN LA INFANCIA: PROTOCOLO CLÍNICO-TERAPÉUTICORESUMEN
Objetivo: Analizar los factores ambliopizantes inducidos por el hemangioma capilar infantil.
Sujetos y resultados: Se presentan 9 casos clínicos de hemangioma capilar periorbitario, todos tratados con inyección intralesional de corticoides, y algunos además con otras terapias alternativas, obteniendo buenos resultados en cuanto a la disminución de la masa tumoral. Señalamos el tratamiento rehabilitador de un paciente de 2 meses de edad que presentaba una ptosis total del ojo izquierdo: consistió en aplicarle el blefarostato de colibrí 2 horas al día durante 9 semanas, durante este tiempo se conseguía una reducción del tumor mediante tres inyecciones intralesionales. La visión final fue 10/10. Por otra parte comprobamos que el éxito del tratamiento del hemangioma, puede no eliminar el riesgo de la ambliopía
Conclusiones: Creemos que es posible minimizar la amenaza ambliopizante del hemangioma capilar infantil, mediante una rehabilitación preventiva, precoz y simultánea al tratamiento médico. Confeccionanos un protocolo clínico-terapéutico que refleje los datos específicos de interés encauzados a la detección precoz de la ambliopía y a la vez nos recuerde y nos marque las pautas a seguir de forma esquemática correlacionando los parámetros clínicos y terapéuticos.
PALABRAS CLAVE: Hemangioma capilar, protocolo.
CAPILLARY INFANTILE HEMANGIONA: CLINICAL THERAPEUTICAL PROTOCOL
SUMMARY
Purpose: To evaluate amblyogenic factors induced by capillary infantile hemagioma.
Patients and results: We present 9 cases with capillary infantile hemangioma of lids and anterior orbit. All of them where treated with intralesional corticosteroid injections (some of them with other alternative therapies) that produced rapid resolution of the hemangioma. Visual rehabilitation treatment was outstanding in case nº 2, in which a 2 month old patient presented with an upper left lid capillary hemangioma that produced an amblyogenic ptosis. Palpebral fissure was widened using a miniature handled "colibri" (hummingbird) forceps or blepharostat for 2 hours a day during 9 weeks. Simultaneously, tumor size involution was achieved by 3 intralesional corticosteroid injection permitting a pupillary free area. Final visual acuity was 10/10. However, instead of successful tumor size reduction, secondary amblyopia is often produced.
Conclusion: It is possible to reduce amblyogenic complications secondary to capillary infantile hemangiomas by a preventive and precocious visual rehabilitation simultaneously with a correct medical therapy. We present a protocol that relationates the therapeutical response and the clinical evolution of patients with clinical infantile hemangioma.
KEY WORDS: Capillary infantile hemangioma, protocol.
INTRODUCCIÓN
El hemangioma capilar es el tumor orbitario más frecuente en la infancia. Afecta entre el 3% y el 8% de la población. Se describen tres formas clínicas de presentación: la mancha superficial de color vinoso, el hemangioma subcutáneo que aparece de un color oscuro sobre la piel, y el tumor orbitario profundo ocasionando frecuentemente una proptosis y sin cambios de coloración sobre la piel suprayacente. Típicamente el hemangioma aparece en las primeras semanas de la vida, comienza con una fase de crecimiento rápido sobre los 4-8 primeros meses, seguido por un período variable de estabilización y finalmente involuciona de forma espontánea, parcial o totalmente hacia los 4-7 años de edad.
Dado que además del problema estético, el 43-60% de los niños con hemangioma capilar desarrollan una ambliopía, hemos revisado y analizado este aspecto en nuestros casos más representativos.
CASOS CLÍNICOS
Los pacientes fueron diagnosticados casi todos ellos por la apariencia del tumor. Se solicitó ecografía (Eco), tomografía computerizada (TAC) y/o resonancia nuclear magnética (RMN) en los casos necesarios, bien para conocer la extensión tumoral o bien para realizar un diagnóstico diferencial con otras anomalías vasculares. A todos los pacientes les administramos inyecciones intralesionales de corticoides, y en todos ellos disminuyó la masa tumoral a corto o medio plazo. Somos conscientes de que las historias clínicas son en apariencia excesivamente escuetas pero no podíamos extendernos, quedando fielmente reseñados en la discusión los datos relacionados con el objetivo de nuestro trabajo.
Caso 1 (Fig. 1): Niña de 1año y 6 meses de edad en su primera visita (1983), con un hemangioma de 2x2x1,7 cm que se insinúa en la porción superointerna de la órbita derecha, provocando una ptosis total y un desplazamiento discreto hacia afuera y adentro del OD. La AV fue inferior a 0,1.

Fig. 1. Caso 1. Niña de 1 año y 6
meses cuando acudió a la primera visita (1988). Presentó un hemangioma capilar en OD
ocasionándole una ptosis prácticamente total durante todo aquel tiempo. La AV fue 0,1.
Caso 2 (Figs. 2 y 3): Niño de 2 meses de edad en su primera visita (1994), con hemangioma facial en hemicara izquierda desde el nacimiento que le produce una ptosis total del OI y exoftalmos. Vino estando ya en tratamiento por su dermatólogo mediante corticoides y láser. Le aplicamos tratamiento médico rehabilitador inmediato con inyecciones intralesionales cada 2-3 semanas y la colocación de un blefarostato y lágrimas artificiales durante 2 horas al día. A los 4 meses de edad el área pupilar estaba libre. Suspendimos la colocación del blefarostato. Al año y medio de vida el tumor había disminuido mucho permitiendo abrir el párpado con normalidad. Se le prescribió corrección del astigmatismo inducido y oclusión preventiva del ojo sano. A los tres años y medio la AV fue 1.

Fig. 2. Caso 2. Niño de 2 meses
(1994) con hemangioma facial izquierdo produciéndola una ptosis total de OI.

Fig. 3. Mismo caso de la figura
anterior. Aspecto tras colocarle un blefarostato de colibrí. tratamiento que empleó 2
horas diarias durante 9 semanas. Para entonces el eje pupilar apareció libre. La AV es de
1.
Caso 3 (Fig. 4): Niña de 2 años y medio en su primera visita (1988). Presentó un hemangioma cavernoso en párpado superior izquierdo, sin extensión orbitaria Tras 8 inyecciones de corticoides intralesionales a lo largo de varios meses la masa tumoral disminuyó. Comenzamos RHB corrigiendo la ametropía y pautando oclusiones. La AV fue de 0,7.

Fig. 4. Caso 3. Hemangioma cavernoso
en párpado superior izquierdo que ocasiona una ambliopía parcial por ametropía.
Caso 4: Niña de 1 mes de vida en su primera visita (1991), con una tumoración en párpado superior OI de crecimiento muy rápido. Durante los 8 primeros meses de su vida se le administraron 6 inyecciones intralesionales hasta conseguir una estabilización del hemangioma. Al año siguiente aún se le inyectaron dos veces más. Se comenzó la RHB a los 2 años de edad con corrección óptica y oclusión del ojo sano. La AV fue 1.
Caso 5 (Figs. 5, 6 y 7): Niña de 1 mes y medio de vida en su primera visita (1991) con protrusión del OI. La TC mostró un hemangioma intracónico. Se intervino al mes siguiente respetando en la osteotomía la sutura cartilaginosa. Le administramos corticoides sistémicos y 3 inyecciones de corticoides retrobulbares. El exoftalmos desapareció. La AV fue 1.

Fig. 5. Caso 5. Niña de 1 mes y medio
con protrusión del OI.

Fig. 6. TC del caso 5, mostrando un
hemangioma intracónico causante de la protrusión del globo ocular.

Fig. 7. Mismo caso de la figura 5,
tras la exéresis del tumor y tratamiento con inyecciones retrobulbares de corticoides.
Ortotropía. La AV final fue 1.
Caso 6: Niña de 2 meses en su primera visita (1988), con hemangioma del párpado inferior del OI que le ocasiona ligero exoftalmos debido a la extensión intra y extracónica reflejado en la TC. Hubo buena respuesta tras una única inyección intralesional de corticoides. La AV fue 1.
Caso 7: Niña de 4 meses en su primera visita (1994), con hemangioma discreto del párpado inferior OI. Se mantuvo una actitud expectante. A los 10 meses fue creciendo el hemangioma y se le inyectaron corticoides intralesionales. La AV a los 3 años fue 1.
Caso 8: Niña de 11 meses en su primera visita (1988), con hemangioma capilar de 1 cm sobre párpado superior OI. La lesión disminuyo tras tratamiento con corticoides intralesionales. No se consideró oclusión preventiva. La AV fue 0,7.
Caso 9: Niña de 7 meses en su primera visita (1995), con hemangioma capilar del ángulo superointerno OI extendiéndose a su porción inferior. Llevó tratamiento con corticoides intralesionales, tópicos y sistémicos, disminuyendo mucho la lesión. La rehabilitación con oclusiones y corrección óptica del astigmatismo residual se comenzó a los 2 años y medio de edad. Actualmente con 3 años continúa su RHB. La AV es 0,6.
DISCUSIÓN
Son muchos los métodos terapéuticos que se emplean para evitar la amenaza funcional de los hemangiomas capilares periorbitarios: exéresis quirúrgica, corticoides sistémicos (1), intralesionales, tópicos (2, 3), radioterapia (4), y láser (5, 6). También se ha publicado el tratamiento con Interferon alfa-2a (7, 8). Recientemente y por primera vez en la literatura, Sarihan et al. (9) presentan con buenos resultados, la inyección intralesional de Bleomicina (BLM), ocasionando fibrosis tumoral.
Todas las opciones terapéuticas dan buenos resultados en general y a su vez cualquiera de ellas puede producir efectos colaterales indeseados.
Clásicamente, dado que son tumores difusos, y por temor a la hemorragia durante la intervención, la cirugía quedaba reservada a mejorar la estética residual. Sin embargo recientemente, este método terapéutico está cobrando gran impulso y para muchos autores (10-14) resulta muy efectivo en hemangiomas seleccionados: de naturaleza no infiltrativa, que no responden a la terapia farmacológica, o que ocasionan complicaciones visuales, como anisometropía y ambliopía.
Con la inyección intralesional de corticoides, se libera una gran concentración de medicación directamente en el tumor, mientras que la absorción sistémica es mínima. Es el método más ampliamente utilizado (15-17) probablemente por la facilidad de su manejo y el alto porcentaje de regresión tumoral, que suele darse normalmente al cabo de 2-4 semanas. Está indicada en los pacientes con oclusión del eje visual o astigmatismo severo. Aunque son raras sus complicaciones (18-21) pueden ser graves: pérdida de visión, necrosis de la piel, atrofia de la grasa subcutánea, y oclusión de la arteria central de la retina. Los riesgos se podrían minimizar, como indica Morrell et al. (15) retirando un poco el émbolo antes de la inyección, para evitar la penetración directa en los canales vasculares retrógrados.
Hay múltiples trabajos que muestran el desarrollo de una ambliopía severa, debido a que el hemangioma capilar infantil se presenta desde las primeras semanas de la vida, cuando el sistema sensorial visual es tremendamente lábil.
En 1982 Kushner (22), quien describió la inyección intralesional, sugirió que el tratamiento precoz podía ayudar a la reversibilidad del error refractivo.
Los trabajos experimentales de Cuttone et al. (23) en conejos, le confirió la impresión clínica de que después del año de edad, "la reparación del defecto del tejido blando en humanos tenía poco efecto, o ninguno, en el astigmatismo inducido".
Plager (14) mantiene la hipótesis clínica de que la eliminación de la compresión sobre la esclera relativamente elástica del niño, permitiría al ojo recuperar la forma normal sin inducir a error refractivo. Considera que la edad crítica para que un astigmatismo inducido pueda hacerse reversible sería a lo largo del primer año de vida.
Todos sabemos bien lo esencial que es el tratamiento precoz en los niños con amenaza orgánica o funcional de ambliopía. Presentamos 2 casos tumorales similares que ocasionan una ptosis total congénita (Figs. 1 y 2). El 1º fue hace 15 años, con una edad en la primera visita de 1 año y 6 meses, edad en la que la ambliopía estaba ya arraigada, y en aquella época la actitud terapéutica era expectante. La AV final fue inferior a 0'1. El caso 2 tenía 2 meses de edad en su primera visita, hace tres años, cuando acudió a la consulta. Se le aplicó de forma inmediata tratamiento intralesional de corticoides que se repitieron posteriormente. A su vez instauramos simultáneamente un tratamiento rehabilitador, que consistió en la aplicación de un blefarostato de colibrí, dejando libre así el eje visual (Fig.3). Le indicamos y enseñamos a los padres a colocarle el blefarostato de colibrí durante 1-2 horas diarias por espacio de 4 semanas y a la vez debían instilarle lágrimas artificiales con cierta frecuencia. La AV de este niño de 3 años es de 1.
Creemos que esta actitud terapéutica y la precocidad en el tiempo de actuación, ha contribuido enormemente a evitar la instauración de una ambliopía.
Algo similar, sucedió con los casos 3, 4 y 5, cuyo resultado funcional final está directamente relacionado con la edad de comienzo del tratamiento.
Por otra parte, el error refractivo más habitual en el hemangioma infantil es el astigmatismo. Morrell y Willshaw (15) muestran una normalización de esta ametropía inducida en el 53% de sus casos tras la inyección intralesional de corticoides. R. M. Robb (24), basándose en lecturas queratométricas, apreció una persistencia del astigmatismo asociado al hemangioma, a pesar de la resolución de la lesión. Según él mismo señala, este hecho es debido al cambio permanente que experimenta la córnea por la presión de la masa tumoral.
Cabe señalar que los hemangiomas del párpado inferior generalmente son mucho menos astigmatógenos y por tanto menos ambliopizantes, que los del párpado superior. Casos 6 y 7.
Ante la presencia de un niño con un hemangioma capilar voluminoso periocular, dirigimos nuestra atención a disminuir el tamaño de la lesión. Nosotros hemos aplicado inyecciones intralesionales en todos los pacientes, generalmente triamcinolona y betametasona por el gran efecto de su asociación y en todos los casos las infiltraciones resultaron efectivas, en cuanto a acelerar la disminución del tamaño tumoral. En posteriores visitas, cuando la lesión ya parecía estar controlada, nos ocupábamos del astigmatismo inducido, quedando una ambliopía parcial.
Este hecho nos ha impulsado a confeccionar un protocolo que nos sirva para, además de constatar los datos de interés de forma objetiva, nos esquematizara la efectividad del tratamiento empleado y la pauta médico-rehabilitadora simultánea a seguir.
En las Figs. 8 y 9 queda reflejado dicho protocolo médico-terapéutico, cuyas reseñas van dirigidas a evitar o disminuir en lo posible, una ambliopía inducida por el tumor periorbitario más frecuente en la infancia.

Fig. 8. Protocolo del hemangioma
capilar infantil. Anverso. Además de constatar los datos de interés de forma objetiva,
esquematiza la efectividad del tratamiento empleado y la pauta médico-rehabilitadora
simultánea a seguir.

Fig. 9. Protocolo del hemangioma
capilar infantil. Reverso, completando un seguimiento total de 4 años.
Los datos que deben reflejarse en las distintas y consecutivas exploraciones a lo largo de los 4 primeros años son los siguientes:
Filiación. Edad del niño en la primera visita. Características del tumor y su extensión en cm. Los datos clínicos enfocados hacia los 3 factores ambliogénicos fundamentales del hemangioma capilar: 1. Ptosis; parcial (+), con oclusión del eje pupilar (++) y total (+++). 2. Astigmatismo. Y 3. Desplazamiento ocular (Exoftalmos o estrabismo). En el tratamiento se incluye la Rehabilitación (Oclusión o aplicación del blefarostato en las ptosis con eje pupilar ocluido) simultáneamente al tratamiento médico, el cual incluye una o varias modalidades: Corticoides intralesionales (Cin), tópicos (Ct) y sistémicos (Cs); Láser (L); Radioterapia (R) y Exéresis quirúrgica (Q). En el recuadro gráfico, que permite un seguimiento de 12 meses, se refleja esquemáticamente la correlación entre la clínica (ambliopizante que pueda ocasionar el tumor -ya comentada-), el tamaño del mismo (en cm, lo que obliga a medirlo en cada exploración) y el tratamiento médico-rehabilitador que se instaura.
Para completar el protocolo, se presentan 3 recuadros gráficos semejantes al mencionado, al que añadimos la posibilidad de anotar la AV, y que reflejarán los datos correspondientes a los tres años siguientes, lo que incluye un período de seguimiento de 4 años.
El seguimiento frecuente de estos pacientes en esta edad tan temprana, es vital para detectar los signos más precoces de la amenaza de una ambliopía. Conviene recordar que el éxito del tratamiento del hemangioma, puede no eliminar el riesgo de la ambliopía. Es prioritario una refracción regular y una rehabilitación preventiva y simultánea con el tratamiento médico si lo requiere el caso. Por otra parte, hay que hacerles comprender a los padres la importancia de llevar bien el tratamiento rehabilitador, pues la oclusión del ojo sano dejará todavía más a la vista el defecto estético del ojo con el hemangioma, y los padres deben comprender bien el problema para que puedan colaborar.
Creemos necesario para el manejo del hemangioma capilar infantil, un control de los factores ambliopizantes; mediante un tratamiento médico y rehabilitador simultáneo, y lo más precozmente posible. El protocolo reseñado puede sernos muy útil para conseguir dicha finalidad.
AGRADECIMIENTOS
A Rosa Calabuig y Merche Torres, nuestras enfermeras de la Unidad de Oftalmología infantil, por su excelente profesionalidad. Consiguiendo máxima colaboración, fundamentalmente en lo que a agudeza visual se refiere, en niños tan pequeños y difíciles.
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