Acta Estrabológica 1998
GÓMEZ DE LIAÑO SÁNCHEZ P, MERINO SANZ P, ZAMORA J, ISASI M, GÓMEZ DE LIAÑO SÁNCHEZ R
HIPERCORRECCIÓN PROGRESIVA SECUNDARIA A RECESIÓN DEL RECTO INFERIORRESUMEN
Objetivo: Determinar la incidencia, factores de riesgo, pauta de actuación y resultados de la hipercorrección tardía y progresiva secundaria a la recesión del recto inferior.
Método: Se analizan 16 pacientes de 36,75 años de edad media, a los cuales se les ha realizado una recesión aislada del recto inferior con sutura ajustable.
Resultados: La incidencia de hipercorrección sucedió en el 37,5% (6 pacientes), siendo necesaria la reintervención solamente en 3 casos, ya que los otros tres están controlados con prismas. La desviación media corregida fue de 20,69 dioptrías, siendo la desviación previa de 22,19 dioptrías. La recesión media realizada fue de 5,97 mm. A las dos semanas de la intervención se presentó la hipercorrección en posición de lectura y progresivamente fue aumentando hasta presentar diplopía en ppm. La desviación permaneció estable a partir de los tres meses de la operación.
No encontramos relación estadísticamente significativa ni con la etiología, la recesión realizada, ni con la desviación inicial. Encontramos peores resultados en los enfermos con Enfermedad de Graves Basedow y en las POM del IV par, así como aquellos pacientes a los cuales fue necesario ajustar postoperatoriamente.
Conclusiones: La hipercorrección progresiva del recto inferior es una entidad relativamente frecuente y no solamente relacionada con el recto inferior. Aparece en los primeros 15 días después de la intervención. Ocurre tanto en pacientes hipertiroideos como en otras patologías oftalmológicas. La fibrosis asimétrica, la recesión excesiva, el ajuste postoperatorio, la desviación en posición de lectura en el postoperatorio, así como variaciones individuales pueden jugar un papel en su etiopatogenia. El tratamiento con prismas o toxina botulínica puede ser una alternativa en desviaciones pequeñas. Cuando la hipercorrección aparece es necesario reintervenir lo antes posible.
PALABRAS CLAVE: Hipercorrección progresiva recto inferior, suturas ajustables, fibrosis, anestesia tópica, enfermedad de Graves-Basedow.
PROGRESSIVE OVERCORRECTION AFTER INFERIOR RECTUS RECESSION
SUMMARY
Purpose: To asses the incidence, risk factors, performance and results of progressive overcorrrection secundary to inferior rectus recession.
Method: Sixteen patients with a mean age of 36.75 years underwent an isolated recession of the inferior rectus using adjustable suture.
Results: The incidence of overcorrection was 37.5% (six patients). An additional surgery was needed only in three of them, while the other three were corrected with prisms. The mean corrected deviation was 20.69 diopters with a primary deviation of 22.19 diopters. The mean performed recession was 5.97 mm. Overcorrection appeared two weeks after the surgery, first at reading position and later became worse until diplopia appeared in ppm position. Residual deviation became stable three months after surgery. We haven't found any stadistical results in relation with ethiology, amount of performed recession or initial deviation. We found worse results in patients with Grave's Ophthalmopathy, fourth nerve palsy and patients who needed an adjustement the day after surgery.
Conclusions: Progressive overcorrection of inferior rectus muscle is a quite frecuent entity, not only related with inferior rectus muscle. It appears the first fifteen days after surgery. It's more frecuent in patients with Grave's disease and in others ophthalmic diseases. Asymmetric healing, wide recessions, adjustables sutures, residual deviation at reading position and other individual variables may have relation with ethiology. Treatment with prisms and botulinum toxin may be a choice for small deviations. When overcorrection appears a new surgical procedure must be done as soon as possible.
KEY WORDS: Progressive overcorrection inferior rectus, adjustable sutures, muscle contracture, topical anesthesia, Grave's disease.
INTRODUCCIÓN
La hipercorrección inmediata o tardía y progresiva secundaria a una recesión del recto inferior es una entidad bien conocida por el oftalmólogo cuya frecuencia se estima alrededor del 21% (1). La hipercorrección parece ser específica del recto inferior, pues recesiones llevadas a cabo en otros músculos rectos, no tienen la misma incidencia (2).
Clínicamente se caracteriza por una hipertropía en posición primaria de la mirada, que se acentúa en la infraversión. La hipertropía no es inmediata sino que aparece a las 4 o seis semanas de la intervención. En ocasiones aparece una retracción del párpado inferior (2).
Desde el punto de vista etiopatogénico la hipercorrección ha sido atribuida a la relación que existe entre el oblicuo-recto inferior y ligamento de Lockwood (3) y con menor probabilidad al empleo de suturas ajustables (4). Los pacientes con patología tiroidea suponen un factor de riesgo alto ya que el 50% presentaron una hipercorrección progresiva (1). Sin embargo la cirugía llevada a cabo en otros músculos simultáneamente, no han supuesto un factor de riesgo adicional (1).
En el presente trabajo pretendemos analizar la incidencia, factores de riesgo y el tratamiento de la hipercorrección tardía y progresiva secundaria a una recesión del recto inferior.
SUJETOS, MATERIAL Y MÉTODO
Para el presente estudio hemos analizado las historias clínicas de 16 pacientes que acudieron a la consulta de Motilidad ocular de nuestro Hospital con el diagnóstico de diplopía a los cuales se les ha practicado una recesión aislada del recto inferior. Cuatro pacientes habían sido previamente intervenidos de otros músculos horizontales o verticales y otros cuatro habían sido tratados con Toxina botulínica, siendo este tratamiento insuficiente para evitar la cirugía.
Fueron excluidos del estudio aquellos pacientes en los cuales además de la recesión del recto inferior se había asociado simultáneamente cualquier otra cirugía sobre otros músculos extraoculares.
De los 16 pacientes, 7 son mujeres y 9 hombres, con una edad media de 36,75 años desviación típica ±18,13 años (5-66).
La desviación horizontal era en todos los casos próxima a la ortotropía. La desviación vertical fue medida en dioptrías prismáticas de lejos y en posición de lectura, con una media de 22,19±16 dioptrías prismáticas (12-80) en la mirada a 6 m.
La recesión media realizada fue de 5,97±1,70 mm (4-10). Intraoperatoriamente se hizo una separación de las uniones existentes entre el recto y el oblicuo inferior aproximadamente hasta 8-10 mm desde la inserción para evitar la retracción del párpado inferior. La recesión se hizo mediante sutura ajustable en todos los pacientes excepto en tres casos; en 11 casos se hizo con anestesia general y 5 con anestesia tópica. El ajuste postoperatorio se practicó a la mañana siguiente, procurando dejar al paciente en una hipocorrección no superior a 10 dioptrías en ppm y sobre todo en posición de lectura.
Se consideró un resultado satisfactorio cuando desapareció la diplopía, bien espontáneamente o mediante la adición de un prisma < a 6 dioptrías.
Los controles postoperatorios se efectuaron al día siguiente, a los 3 días, a la semana, a los 15 días, a los 3 y 6 meses y al año de la intervención.
El tiempo medio de evolución fue de 12,62 meses, ±18,27 meses (2-72 meses).
RESULTADOS
Tabla I. La desviación vertical pasó de 22,19 a 20,69 dioptrías. La incidencia de hipercorrección secundaria se produjo en 6 de los 16 pacientes, lo cual supone un 37,5%. Si analizamos este dato comprobamos que de estos 6 solamente en 3 (18,75%) fue necesario reintervenir por la diplopía incómoda para el paciente. Los otros tres están controlados con tratamiento prismático, con una desviación residual inferior a 6 dioptrías prismáticas.

La desviación media corregida a los 15 días fue de 18,19± 9,86 dioptrías. a los 30 días de 19,56± 9,11 dioptrías a los 90 días de 20,47± 9,20 y la desviación final media corregida fue de 20,69± 8,87 dioptrías. La hipercorrección fue manifiesta prácticamente desde los 15 días en posición de lectura, posteriormente aparece en ppm, con discretas modificaciones hasta los 3 meses, A partir de ese momento la desviación permaneció prácticamente estable.
La ortotropía se produjo en 8 casos lo cual supone un 50%. En dos se produjo una hipocorrección (1 caso ya reintervenido y otro pendiente) lo que representa un 12,5%.
La diplopía presente en todos los pacientes, desapareció en el 50% de los casos, en 12,5% (2 casos) había una supresión y por último en 6 pacientes (37,5%) persistía la diplopía, controlándose con prismas de baja potencia y sobre todo para la lectura en 3 de ellos (18,75%).
Fue necesario ajustar al día siguiente de la intervención en 8 de los 16 pacientes.
Se intentó relacionar significativamente los resultados obtenidos con la etiología, con la desviación inicial, con la recesión practicada y con la necesidad de ajustar en el postoperatorio inmediato, pero dado la escasez de la muestra no se pudo establecer tal correlación. Si es necesario destacar que obtuvimos peores resultados en los pacientes en los cuales fue necesario ajustar. Tabla II.

Encontramos peores resultados en los Graves Basedow (3 de 4 pacientes) y en la POM congénita del oblicuo superior (2 de 5 casos). Tabla III.

Respecto a la recesión practicada encontramos malos resultados tanto cuanto se practicaba 4 mm de recesión como cuando el debilitamiento superaba los 7 mm.
La desviación inicial no influyó en ningún sentido.
DISCUSIÓN
La hipercorrección precoz o tardía, pero progresiva del recto inferior se caracteriza por una hipertropía inicialmente en posición de lectura que va aumentando hasta afectar también la posición primaria de la mirada. Esta complicación, aunque es casi específica del recto inferior (1) nosotros también la hemos tenido en otros procesos, tales como hipertiroidismos, en una cirugía del recto superior y en operaciones de retina donde la fibrosis no solamente afecta a un sólo músculo y una vez liberado un determinado recto la incidencia es superior a la citada por otros autores (1), bien es verdad que se reduce hasta casi un porcentaje similar si excluimos aquellos casos en los cuales los prismas permiten anular la diplopía y por lo tanto estabilizar la desviación.
Clásicamente se ha asociado a la enfermedad de Graves Basedow, en nuestros pacientes aparecieron como se puede comprobar también en otras entidades como la fibrosis del recto inferior, en la parálisis secundaria a cirugía de cataratas, en un traumatismo y en la POM congénita del oblicuo superior (1, 5).
La aparición de la hipercorrección se estima entre las 4 y 6 semanas (1); En nuestros casos se han presentado entre las 2 y cuatro semanas. Probablemente sea debido a que nosotros hemos considerado la hipercorrección desde el momento en que la diplopía aparece en la mirada abajo y esto lógicamente sucede antes.
Existen diferentes hipótesis de ¿porqué surge esta complicación?:
a.- La disección aconsejada entre el recto inferior y el oblicuo inferior para evitar la retracción del párpado inferior puede provocar una excesiva cicatrización en la zona lo que conlleva a una fibrosis progresiva del músculo recto inferior y del oblicuo inferior. En 3 de las reintervenciones que nosotros practicamos la reacción inflamatoria no era constante y tampoco intensa. Así frente a un caso en los cuales existía una moderada adherencia entre ambos músculos, en los otros dos pacientes no hubo problemas durante la reintervención. Por otro lado los tres músculos estaban adheridos a la esclera a los milímetros programados (2), lo cual excluye en algún caso la migración o deslizamiento muscular. La disección excesiva puede provocar una mayor área de adherencia y cicatrización secundaria; Por otro lado es posible que durante el aislamiento se dañen algunas fibras tanto del recto inferior como del oblicuo inferior lo cual puede dar lugar a una contractura secundaria. Por ello, actualmente se aconseja realizar una menor disección para evitar la cicatrización excesiva (2) y la fibrosis secundaria de los músculos.
b.- Un excesivo debilitamiento del recto inferior puede como en otras cirugias provocar una desviación opuesta a la inicial. Esto pudo ser la causa del fracaso en algunos de nuestros pacientes en los que se practicó una recesión de 7, 8 y 10 mm.
c.- Otro de los factores que también pueden intervenir son la fibrosis de otros músculos yunta del recto inferior del mismo ojo y del ojo contralateral. Así como es evidente en los pacientes tiroideos que aparecen con contracturas asimetrías en los rectos inferiores y también en los rectos superiores del mismo ojo. Una vez debilitado el recto inferior de un lado, el recto superior del mismo ojo y el recto inferior del otro ojo toman protagonismo e invierten la desviación. Pero nosotros creemos que no solamente puede ocurrir en los pacientes con enfermedad de Graves Basedow, sino también en otros cuadros tales como la parálisis o los traumatismos en los cuales el tiempo de evolución ha podido provocar contracturas asimétricas de otros músculos.
d.- No hemos realizado un estudio comparativo entre la recesión practicada con sutura ajustable y no ajustable, sin embargo Sprunger (1) opina que existe una mayor incidencia de inversión de la desviación en aquellos en los que la cirugía se llevó a cabo con sutura ajustable aunque no encontró una relación estadísticamente significativa. En los pacientes que nosotros reintervenimos el músculo se encontró en el lugar previamente programado. Es curioso destacar que de los 8 pacientes a los cuales fue necesario ajustar al día siguiente de la intervención 5 quedaron mal, ya sea por hiper o hipocorrección. Por el contrario de los ocho casos en los cuales no fue necesario ajustar, 6 quedaron bien.
e.- Es posible que existan además variaciones interindividuales en la cicatrización que puedan en un momento dado modificar el resultado previsto.
Todos los pacientes excepto dos, quedaron hipocorregidos en ppm al día siguiente de la intervención, los dos con mal resultado final. La hipocorrección en posición de lectura se obtuvo también en todos los pacientes excepto en dos que también quedaron mal. La hipocorrección en posición de lectura fue superior a 6 dioptrías en 6 casos; 4 quedaron bien y 2 con una hipocorrección.
Una vez surge esta complicación es necesario actuar rápidamente y no demorar la intervención quirúrgica a fin de evitar contracturas de otros músculos. Cualquier alternativa a la cirugía ya sea los prismas o la toxina botulínica en nuestras manos no ha sido eficaz salvo en las desviaciones muy pequeñas.
Actualmente con la anestesia tópica tal vez se pueda realizar un ajuste intraoperatorio más seguro e incluso modificar sobre la marcha la recesión programada.
Como conclusiones creemos que:
1.- La hipercorrección progresiva del recto inferior es una entidad no infrecuente, y no solamente relacionada con el recto inferior.
2.- Generalmente aparece en los primeros 15 días después de la intervención.
3.- Es una complicación que aparece tanto en los pacientes tiroideos como en otras patologías oftalmológicas.
4.- La fibrosis asimétrica en otros músculos extraoculares, la recesión excesiva, el empleo de suturas ajustables, la desviación en posición de lectura en el postoperatorio así como las variaciones individuales pueden jugar un papel en su etiopatogenia.
5.- Es aconsejable dejar en el postoperatorio inmediato una hipocorrección en ppm y sobre todo en posición de lectura no superior a 10 dioptrías prismáticas.
6.- El tratamiento con prismas puede ser una alternativa eficaz cuando no existe diplopía en ppm y la desviación en posición de lectura es inferior a 8-6 dioptrías.
7.- Cuando la hipercorrección aparece, es necesario reintervenir lo antes posible para evitar la aparición de nuevas contracturas que compliquen aún más el cuadro.
BIBLIOGRAFÍA
1. Sprunger DT, Helveston EM: Progressive overcorrection after inferior rectus recession. J Pediatric of Ophthalmology and Strabismus. 1993; 30: 145-148.
2. Wright KW: Late overcorrection after inferior rectus recession. Ophthalmology. 1996; 103(9): 1.503-1.507.
3. Helveston EM: Surgical management of strabismus. Atlas of strabismus surgery. 4Th de. St. Louis. MO: CV Mosby Co. 1993.
4. Helveston EM: Slipped inferior rectus after adjustable suture; Orthoptics horizons. ln: Transactions of VI International Orthoptic Congress. Great Britain. 1987; 421-425.
5. Hudson HL, Feldon SE: Late hypercorrection of hypotropia in Graves ophthalmopathy: predictive factors. Ophthalmology. 1992; 99: 356-360.