ARCH. SOC. CANAR. OFTAL. 1999 - Nº 10 - ARTÍCULOS ORIGINALES INDICE

Resultados visuales tras corrección de miopía con LASIK

Visual results after laser assisted in situ keratomileusis (LASIK) for the treatment of myopia

DÍAZ ORRO B, ESCRIVÁ DE B S, PELLICER LORCA T


RESUMEN

Objetivo: Analizar los resultados visuales y las complicaciones tras la corrección de la miopía mediante queratomileusis in situ con láser Excimer.

Material y métodos: Se dividen 141 ojos operados mediante LASIK en 4 grupos según el grado de miopía. Tras un estudio oftalmológico preoperatorio completo, se analizan los resultados visuales en función del grado de miopía y las complicaciones intraoperatorias y postoperatorias, tras un seguimiento postquirúrgico medio de 11,5 meses.

Resultados: Se alcanzó el objetivo previsto en el 94,3 % de los casos, manteniéndose la agudeza visual previa corregida. No se detectaron complicaciones graves o irreversibles. Destaca la dificultad para la corrección completa en miopes magnos, sobre todo por encima de 14 dioptrías.

Conclusiones: LASIK es una técnica segura y útil para la corrección de la miopía, que permite mejorar la agudeza visual espontánea y reducir la dependencia de la corrección óptica.

Palabras clave: Queratomileusis in situ asistida con láser, miopía, complicaciones.

 

SUMMARY

Objective: To evaluate the efficacy and complications of laser in situ keratomileusis (LASIK) for myopia.

Material and methods: A retrospective clinical study based on the results of LASIK in 141 myopic eyes is presented. Four refractive groups were studied: (1) 30 eyes with a refraction from 1.00 to 6.00 diopters; (2) 55 eyes with a refraction from 6.00 to 10.00 diopters; (3) 33 eyes with a refraction from 10.00 to 14.00 diopters; (4) 23 eyes 23 eyes with more than 14.00 diopters. Mean follow-up was 11,5 months.

Results: Refractive results were reasonably accurate and stable in 122 eyes (94,3%) and best corrected visual acuity was unchanged or improved. For > -14.00 diopters, undercorrection and regression were more frecuent. No serious complications were observed.

Conclusions: LASIK is safe and effective to treat myopia, permit a better uncorrected visual acuity and reduce the dependence of spectacle-correction.

Key words: Laser in situ keratomileusis, myopia, complications.

 

INTRODUCCIÓN

Desde hace 15 años la cirugía refractiva está en continua evolución. En los últimos años se han desarrollado diferentes técnicas, cada vez más perfeccionadas, que modifican el poder dióptrico corneal. Actualmente la más utilizada para la corrección de la miopía es la queratomileusis in situ asistida por láser excímer (1) o LASIK (Laser In Situ Keratomileusis). Los resultados presentados por diferentes autores (2) en la corrección de la miopía son satisfactorios aunque existen dificultades para la corrección completa por encima de -14 dioptrías.

En este trabajo analizamos nuestros resultados refractivos y complicaciones con el uso de la queratomileusis in situ asistida por láser excímer.

 

MATERIAL Y MÉTODOS

Se realiza un estudio retrospectivo con pacientes miopes operados mediante LASIK entre Enero de 1997 y Septiembre de 1998. Los datos pertenecen a 141 ojos, 71 ojos derechos y 70 ojos izquierdos, pertenecientes a 72 pacientes, 40 de mujeres y 32 de varones. La edad media de los pacientes fue 33 años (rango entre 19 y 51 años).

En todos los pacientes se realizó un estudio oftalmológico preoperatorio completo incluyendo antecedentes personales y oftalmológicos, agudeza visual (AV) con corrección, examen del polo anterior mediante lámpara de hendidura, presión ocular con tonómetro de Goldmann, paquimetría, topografía corneal y oftalmoscopia indirecta.

Se dividieron los pacientes en 4 grupos en función del grado de miopía y el astigmatismo, por su influencia en la profundidad de la ablación; un primer grupo para pacientes con menos de 6 dioptrías (D), un segundo grupo que incluye los casos entre 6 y 10 D, un tercer grupo para pacientes entre 10 y 14 D y un último grupo para aquellos con más de 14 D.

Los datos referentes a la AV mejor corregida de los pacientes se señalan en la Tabla 1. La AV global media con corrección (cc) fue de 0,75. En el grupo I fue de 0,9 (rango entre 0,65 y 1,0), en el grupo II fue 0,85 (rango entre 0,45 y 1), en el grupo III fue 0,65 (rango entre 0,15 y 1,0) y en el grupo IV fue 0,55 (rango entre 0,2 y 0,95).

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Los datos refractivos de los 141 ojos se señalan en la Tabla 2. El equivalente esférico medio global prequirúrgico fue 9 D, con un esférico medio de 8,5 D y un cilindro medio de 0,5. En el primer grupo el equivalente esférico medio fue de 4 D, con una esfera media de 4 D y un cilindro medio de 0,5 D; en el segundo grupo el equivalente esférico medio fue de 7,75 D con una esfera media de 7,25 D y un cilindro medio de 1,25 D; el tercer grupo presentó un equivalente esférico medio de 11,25 D con un esférico medio de 10,25 D y un cilindro medio de 1,5 D; el cuarto grupo presentó un equivalente esférico medio de 15,5 D con una esfera de 14,4 D y un cilindro de 2 D.

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Tras la selección de los pacientes adecuados, se realizó la cirugía refractiva utilizando la unidad de láser Summit Apex Plus y el microqueratomo "LSK" de Moria en 64 pacientes (5 pacientes del grupo I, 27 del grupo II, 20 del grupo III y 12 del grupo IV) y el modelo Alk-Chiron en 78 (25 del grupo I, 28 del grupo II, 13 del grupo III y 11 del grupo IV).

Todos los pacientes recibieron profilaxis prequirúrgica con colirio de tobramicina (1 gota cada 8 horas durante los 3 días previos) y en todos los casos se comprobó el correcto estado oftalmológico del paciente así como su correcto conocimiento sobre el procedimiento a que se le sometería para facilitar su colaboración. En todos los casos se utilizó anestesia tópica (tetracaína clorhidrato y oxibuprocaína clorhidrato, 3 gotas, a intervalos de 5 minutos, inmediatamente antes de entrar a quirófano, en el fondo de saco conjuntival inferior). Todos los ojos fueron desinfectados con betadine diluido y durante la intervención se procuró que el ambiente fuera lo más relajado y tranquilo posible para reducir el estrés del paciente.

El tratamiento posquirúrgico utilizado fue colirio de tobramicina, colirio de fluorometolona 0,25% y lágrimas artificiales sin conservantes (carmelosa sódica 0,5%), todos ellos tres veces al día.

El seguimiento postquirúrgico se realizó a la hora de la cirugía, a las 24 horas, a la semana, 15 días, primer mes, segundo mes, tercer mes, sexto mes y al año de la cirugía; a partir de entonces se realizan revisiones anuales. Los pacientes que presentaron alguna complicación precisaron revisiones adicionales.

 

RESULTADOS

Tras un seguimiento medio de 11,5 meses, la AV sin corrección (sc) media global fue 0,65 mientras que con corrección fue 0,75, manteniéndose así la AV mejor corregida determinada antes de la cirugía. Los resultados visuales postquirúrgicos y su relación con la AV prequirúrgica, se detallan en la tabla 3. En el grupo I la AV sc media, igual a la AV cc media, fue 0,9. En el grupo II, la AV sc media fue 0,75, mientras que cc fue 0,85. El grupo III presentaba una AV sc media de 0,5 mientras que la AV cc media llegaba a 0,65. Por último en el grupo IV la AV sc media fue 0,35 pasando a 0,5 con corrección óptica.

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Al final del seguimiento, la refracción residual global se reflejaba en un equivalente esférico de 0,5 D, a costa de hipocorrección esférica sin cilindro residual destacable, representado por 2 pacientes del segundo grupo y 3 del tercer grupo, que en ningún caso superaron 1 D. Los resultados refractivos de cada uno de los cuatro grupos analizados se expresan en la tabla 4. El grupo I presentó una esfera media residual de 0,25 D; en el grupo II persistió una esfera media inferior a 0,5 D con un valor de cilindro residual medio de 0,03 D; el grupo III mantuvo un equivalente esférico residual de 1 D, con una esfera media de 1 D y un cilindro medio de 0,12 D; por último el grupo IV presentó una esfera residual media de 1,5 D.

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Las complicaciones intraoperatorias que se produjeron pueden clasificarse en tres grupos: disección anómala del flap (una disección completa y 3 cortes incompletos, uno de los cuales sufrió un desdoblamiento del flap en la reintervención, en los que fue necesario posponer la intervención y 3 bisagras grandes que dificultaron la ablación sin impedirla), sangrado de neovascularización corneal periférica (6 pacientes) y defectos de fotoablación (9 descentramientos subjetivos, aunque solo 1 topográfico, y un fallo en la corrección del astigmatismo que se realizó en un segundo tiempo)

Durante la evolución no se detectaron complicaciones graves o que condujeran a una pérdida irreversible de la AV.

Se detectaron pliegues corneales en 18 ojos, en un caso intensos y de predominio central, mientras que en otro paciente se mantuvieron de forma prolongada en el tiempo, resolviéndose todos ellos durante la evolución.

Once ojos presentaron defectos epiteliales (queratitis punctata superficial en 4 casos, irregularidades epiteliales en otros 4, un caso de desepitelización, una bulla epitelial y un ojo con el borde epitelial del flap desflecado).

En 37 ojos se detectaron depósitos estromales de diferente naturaleza sin influencia sobre el resultado visual, en su mayoría mucinosos, si bien en 2 casos se percibieron restos hemáticos en la intercara y en 4 casos restos filamentosos, probablemente en relación con las hemostetas utilizadas.

Dentro de las complicaciones inflamatorias, la más frecuente diagnosticada corresponde al edema corneal, en general leve y autorresolutivo, que se presentó en 26 ojos. Otras complicaciones inflamatorias detectadas no estaban directamente relacionadas con la cirugía: una pingueculitis, una epiescleritis, 4 conjuntivitis alérgicas sin relación con el tratamiento tópico administrado sino con la predisposición del paciente, y 4 conjuntivitis bacterianas que no produjeron complicaciones a largo plazo.

Otras complicaciones menos frecuentes fueron 6 ojos con epitelización de la interfase, sin repercusión funcional, un ojo con progresión de la esclerosis cristaliniana y un caso de hipercorrección.

Otra complicación que se presentó con frecuencia fue la regresión, que afectó a 42 ojos (29%), con diferencias entre los distintos grupos. En el grupo I se presentó en 5 ojos (16,5%), en 11 ojos del grupo II (20%), en 14 del grupo III (42,4%) y en 12 del grupo IV (52,1%).

Del primer grupo solo 2 ojos precisaron reintervención, corrigiéndose en ambos 1 D, con lo que su AV sc final se mantuvo en 1, que era su AV mejor corregida preoperatoria; los demás pacientes rechazaron la reintervención por presentar una buena AV binocular sc.

Del segundo grupo se reintervinieron 8 ojos; la AV cc previa media era de 0,8 y, tras una corrección media de 2 D, se alcanzó una AV cc media final de 0,8. Otro paciente del segundo grupo rechaza la cirugía por buena visión binocular sin corrección y otra paciente sufrió una regresión tardía en relación con un embarazo que actualmente está pendiente de valoración.

Dentro del grupo III, en 4 casos el paciente rechaza la reintervención (en 2 por buena visión binocular, asociada a una regresión inferior a 1 D y en otros 2 casos por haber alcanzado sin corrección su AV mejor corregida previa). Se reintervinieron 8 ojos cuya AV mejor corregida previa media era 0,65; tras realizar una corrección media de 2,3 D presentaban una AV sc media de 0,45 que pasó a 0,6 con corrección óptica.

En el grupo IV solo se realizó una reintervención, en un paciente cuya AV mejor corregida prequirúrgica era 0,8 y que tras corregir 1,5 D, presentó una AV sc final de 0,3 que pasó a 0,9 con corrección óptica. Ocho pacientes rechazaron una nueva intervención, en 5 casos por haber alcanzado su AV cc previa y en 3 casos por presentar buena visión binocular. En tres casos se desaconsejó la cirugía por los valores paquimétricos.

 

DISCUSIÓN

En 1988, Pallikaris y col. describen la queratomileusis in situ asistida por láser excímer (1), más conocida como LASIK (Laser In Situ Keratomileusis), cuyo uso se ha extendido en la corrección refractiva de la miopía. Esta técnica se realiza resecando un disco corneal anterior incompleto con el microqueratomo que, tras la ablación del estroma con el láser excímer, es recolocado sobre la zona tratada sin necesidad de sutura.

Dentro de las ventajas que proporciona la utilización de LASIK (2,7) destacan la adquisición precoz de una AV útil, la eliminación del dolor postquirúrgico, la posibilidad de corregir mayores grados de miopía y la preservación del complejo epitelio-membrana de Bowman, con lo que se evita la presencia del haze y se consigue una refracción más estable.

Al igual que otros autores (2-4), nosotros hemos comprobado que se consiguen resultados refractivos aceptables en todos los grados de miopía, con o sin astigmatismo, aunque con dificultades para la corrección completa en ojos con más de 14 D. Incluso en el grupo IV, que presentó una refracción media final de 1,5 D (frente al equivalente esférico residual global que fue 0,5 D), el grado de satisfacción fue elevado ya que la AV sc final alcanzada les permite una mejor calidad de vida.

En relación con los resultados visuales, se mantuvo globalmente la AV mejor corregida media, que era de 0,75 antes de la cirugía y tras la cirugía, a pesar de que sin corrección era 0,65, pasó a ser de 0,75 con corrección. Los resultados visuales son excelentes en el grupo I, ya que tras la cirugía la AV sc media iguala la AV cc media prequirúrgica que era 0,9. En el segundo grupo también se consigue el objetivo de reducir la dependencia de la corrección óptica y la adquisición de una AV sc útil, ya que si su AV cc prequirúrgica media era 0,85, pasó a ser 0,75 sc tras la cirugía y 0,85 cc. En el segundo grupo, que engloba los casos entre 10 D y 14 D, comienzan a presentarse dificultades para la corrección completa, aunque los resultados siguen siendo satisfactorios en el sentido de que la corrección refractiva conseguida mejora ostensiblemente la calidad de vida de los pacientes que con su graduación previa presentaban una dependencia de su corrección óptica prácticamente total y que ahora pueden manejarse sin ella aunque permanezca un equivalente esférico residual medio de 1 D; este grupo presentaba una AV cc media prequirúrgica de 0,65 y tras la cirugía presentó una AV sc media de 0,5 que era de 0,65 con corrección. Fue en el cuarto grupo dónde se presentaron dificultades para la corrección completa de la miopía, situación explicada a los pacientes antes de la cirugía y aceptada por ellos tanto antes como después de la misma; la AV sc prequirúrgica media era 0,55 y tras la cirugía presentaron una AV sc media de 0,35 y una AV cc media de 0,5. Aún en este grupo en que la AV sc final media roza apenas el 0,4, la satisfacción fue importante dado que antes de la cirugía su AV sc se limitaba a contar dedos.

Diferentes estudios (6-8) permiten afirmar que la incidencia de complicaciones con LASIK es baja, en comparación con otras técnicas refractivas que alteran de forma importante el epitelio y la membrana de Bowman corneales, aunque es preciso que el cirujano esté correctamente adiestrado y se compruebe el perfecto funcionamiento del microqueratomo y de la unidad de láser previo a cada sesión quirúrgica para reducir las posibles complicaciones que de estos factores pudiesen derivarse.

En nuestra serie de pacientes las complicaciones intraoperatorias no fueron importantes y destaca la presencia de una disección completa y tres cortes incompletos que obligaron a posponer la intervención; todas estas alteraciones en la disección del flap ocurrieron con el microtomo de Chiron, por un problema mecánico descubierto posteriormente. Uno de los ojos que había sufrido un corte incompleto, en la reintervención sufrió un desdoblamiento del flap, al realizarse el nuevo corte en parte a un nivel distinto del primer corte y en parte por el nivel de corte previo; el paciente alcanzó aún así sin corrección su AV mejor corregida prequirúrgica sin que las alteraciones en la disección del flap alterasen su resultado visual final.

También detectamos que de los 9 descentramientos que subjetivamente habíamos observado durante las intervenciones, solo 1 de ellos presentaba un descentramiento objetivable topográficamente.

Dentro de las complicaciones postquirúrgicas, las más frecuentes se relacionaron con circunstancias inflamatorias durante el postoperatorio inmediato, traducidas en la presencia de edema corneal; aunque fue un dato detectado con frecuencia, solo en 1 caso era intenso y central mientras que en 4 casos persistió durante 3 meses. También los pliegues corneales se presentaron con frecuencia pero en un ojo fueron intensos de predominio central y en otro prolongados en el tiempo, observándose su mejoría en ambos casos durante el seguimiento postoperatorio.

En 37 ojos encontramos en la intercara depósitos de diferente naturaleza, en su mayoría de naturaleza mucinosa, aunque en 4 casos descubrimos pequeños filamentos y en 2 casos restos hemáticos, pero sin que influyeran en la recuperación visual.

En los 6 casos en que se detectó epitelización de la interfase, ésta era periférica y escasa y por tanto sin repercusión en la AV. En cambio nos encontramos con 2 situaciones en las que la AV se vio ligeramente comprometida: un ojo con progresión de la esclerosis nuclear sin relación con la cirugía y otro ojo con una hipercorrección leve.

En cuanto a las regresiones detectadas, hay que destacar que éstas fueron más frecuentes a medida que la corrección realizada era mayor, llegando a afectar al 52% de los pacientes con más de 14 D. No todos los pacientes se reoperaron, en general por rechazarlo éstos al presentar o bien una buena AV binocular o bien su AV previa sin corrección a pesar de la regresión; esta última circunstancia fue más frecuente en ojos con más de 14 D. Solo se desaconsejó la reintervención en 3 ojos del grupo IV por presentar una paquimetría escasa.

Así, en los pacientes con menos de 14 D, el resultado final fue excelente, alcanzándose sin corrección su AV mejor corregida prequirúrgica, y en aquellos con más de 14 D, a pesar del alto porcentaje de recidivas, solo fue necesario reintervenir un ojo (3 ojos presentaban valores paquimétricos límite y en 8 casos el paciente rechaza la reintervención: 3 ojos por haber alcanzado su AV mejor corregida preoperatoria y otros 3 por presentar buena AV binocular).

 

CONCLUSIÓN

Tras analizar los resultados obtenidos en nuestra serie de pacientes, hemos comprobado que en el 94,3% de los casos se ha alcanzado el objetivo previsto: evitar la dependencia de la corrección óptica y obtener una AV sin corrección útil para el desarrollo de la actividad diaria.

En nuestra serie se mantiene la AV cc previa y no se detectan complicaciones graves o que pudiesen producir pérdidas irreversibles de AV, aunque en pacientes con más de 14 D encontramos dificultades para la corrección completa del error refractivo.

Según nuestra experiencia, LASIK es una técnica segura y útil para la corrección de la miopía, que permite mejorar la AV espontánea y reducir la dependencia de la corrección óptica.

 

BIBLIOGRAFÍA

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