ARCH. SOC. CANAR. OFTAL. 2003 - Nº 14 - EDITORIAL INDICE

Archivos de la Sociedad Canaria de Oftalmología

GARCÍA SÁNCHEZ J


Tengo que reconocer que cuando los Drs. Pérez Silguero y Amigó me pidieron un Editorial para iniciar la nueva andadura de los Archivos de la Sociedad Canaria de Oftalmología, el encargo me supuso aceptar una gran responsabilidad, pues además de haber sido testigo tanto de la primera etapa de la publicación de la mano de Juan Murube del Castillo y Manuel Antonio González de la Rosa, como del resurgimiento bajo la dirección mancomunada de José Augusto Abreu Reyes y José Alfonso Rodríguez Pérez, he tenido la fortuna de haber desarrollado una gran amistad con todos ellos. En estas circunstancias, no es nada fácil de asumir el reto de expresar por escrito y públicamente los sentimientos y las meditaciones que a uno se le van ocurriendo con respecto a ésta, por una parte nueva etapa de la publicación, aunque realmente no sea en sentido estricto, más que la continuación natural de la anterior, pues transcurridos los cuatro años pactados había llegado el momento de la renovación de editores, como en el número 13 afirman «... y ya la edición pasará a ser responsabilidad de otros compañeros...».

Como paso previo al cumplimiento de este encargo, busqué en mi biblioteca, la Revista y dediqué un buen rato a hojearla, aislándome en una especie de trance, velando las armas como los antiguos caballeros, antes de acudir a cumplir con el reto del torneo o justa a la que se iban a enfrentar. De este repaso, obtuve inicialmente una primera impresión, la Sociedad Canaria, además de ser la única entre las autonómicas que dispone de una publicación propia que ha logrado, superando las lógicas dificultades que acechan a una publicación de estas características, sobrevivir a lo largo de los años, ha sido capaz de mantener un digno nivel, tanto en la presentación como en los contenidos, que han venido siendo avalados desde el primer número por la presencia de autores de categoría universal, que además de dejar la huella de sus conocimientos en sus páginas, le dieron el impulso necesario para convertirla en muy poco tiempo en una publicación esperada y leída por todos aquellos que tuvieron oportunidad de recibirla.

Superado ya el fatídico número 13, todo hace pensar que el futuro de la publicación va a ir sobre ruedas y eso será así, pues tengo la seguridad de que los nuevos editores, conscientes de la importante labor de sus predecesores, van a poner manos a la obra para mantener la calidad e intentar superar lo conseguido hasta ahora, intentando dejar la huella de su paso al frente de la publicación, mejorando todo aquello que sea susceptible de mejora, para dentro de 4 años entregar el testigo a los compañeros que vayan a tomar el relevo, con la misma dignidad que lo hicieron los dos compañeros, que en el último Congreso dieron por finalizada su etapa tras haber superado con creces las dificultades que suponían haber conseguido despertarla tras el prolongado letargo de 11 años y devolverle la calidad que le ha permitido situarse de nuevo, en el lugar que le correspondía por su historia. Esta meritoria labor les va a permitir a los dos editores salientes ocupar un merecido lugar en el aprecio de todos nosotros.

Cuando los nuevos responsables de la Revista, me eligieron para abrir este número, he sido consciente de que ambos han tenido conmigo una relación en las etapas iniciales de su formación que posiblemente deja una huella mucho más profunda que en etapas posteriores aunque en éstas se produzcan situaciones y efectos de más profunda trascendencia. El Dr. Amigó hizo la residencia de Oftalmología en el Hospital Clínico de San Carlos y su Tesis Doctoral en el Instituto Castroviejo y el Dr. Pérez Silguero realizó en el Instituto Castroviejo sus cursos de Doctorado y la Tesis Doctoral bajo mi dirección. Cuando se dan estas especiales circunstancias, además de tener las oportunidad de conocer de primera mano, el entusiasmo y el empeño que ponen para emprender cualquier labor, inconscientemente te conviertes en un espectador que sigues, a pesar de la distancia, los avatares de la labor profesional que van desarrollando, alegrándote de sus éxitos y sufriendo sus equivocaciones.

En este caso, uno mi alegría a la de todos los miembros de la Sociedad Canaria de Oftalmología, que tras la reñida votación para la elección de Editores, prueba del interés e ilusión que todos tenemos puesta en el futuro de la publicación, vamos a cerrar filas para colaborar en el éxito que sin duda tendrán los nuevos responsables para llevarla todavía más allá de la cota alcanzada.

No puedo dejar pasar la oportunidad de señalar que es muy difícil, por no decir imposible, encontrar ningún otro Congreso en el que se viva en tan alto grado la convivencia entre todos los asistentes y ello, y es muy importante dejarlo claro, sin menoscabo de la calidad de las presentaciones, por el contrario, en mi opinión, el ambiente distendido, te ayuda a apartarte del academicismo, orientando las presentaciones hacia su aspecto más real y práctico, que te permite mostrar con mayor realismo lo que haces, lejos de los esquemas, excesivamente rígidos de los congresos convencionales basados en presentaciones totalmente clónicas, que en muchos casos, incluyen hasta ensayos previos para uniformizar todavía más las ya de por sí machaconamente redundantes puestas en escena.

En la medida en que lo que yo escriba, piense y diga, sirva para contribuir a que ese clima se mantenga, mi presencia, mi palabra, mi pluma y mi corazón seguirán perteneciendo por completo a la Sociedad Canaria de Oftalmología.