ARCH. SOC. CANAR. OFTAL. 2003 - Nº 14 - PUBLICACIÓN EDITORIAL INDICE

Crónica de un desprendimiento de retina: César Manrique y el sentido de la visión

Chronicle of a retinal detachment. Cesar Manrique and the sense of vision

AMIGÓ RODRÍGUEZ A, PÉREZ SILGUERO MA, PÉREZ SILGUERO D


El pintor y polifacético artista, Pepe Dámaso, ha accedido a que los Archivos de la SCO puedan publicar extractos de la carta de César Manrique donde el artista conejero describe sus vivencias durante el desprendimiento de retina que sufrió en 1990. Hemos recibido además la inestimable aportación del Dr. José Luis Encinas, que nos relata aquella intervención.

El domingo 7 de enero de 1990 el Dr. José Luis Encinas recibía en su consulta a César Manrique recién llegado de América en busca de atención oftalmológica en España. El avezado retinólogo tenía ya una clara sospecha de que una retina del artista estaba desprendida —Recuerdo bien cómo la interpretación que hizo de su dolencia fue objetiva describiendo la pérdida de su campo visual inferior y la existencia previa de fosfenos que me dibujó con precisión en rasgos simples pero demostrativos de la imagen en «centella». Fue por tanto fácil realizar el diagnóstico aun antes de explorar al paciente gracias a la concisión y exactitud de su relato (1).

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Fig. 1: Carta de César Manrique donde describe sus vivencias ante el temor de perder la visión. Cortesía de Pepe Dámaso.

El propio César estaba ya convencido de que algo terrible le ocurría a su vista y durante el viaje trasatlántico describe fielmente la angustia que esto le causaba. Sentado en aquel avión, durante las cada vez más largas horas de vuelo, César Manrique, de alguna forma ya apercibido de la gravedad de los síntomas, conoció la ansiedad de quien teme quedar ciego, el vértigo de la incapacidad, a él, que todo le extasiaba a través del sentido de la visión —Explicar mi angustia como una posible realidad de ceguera es imposible poder dar una idea aproximada por lo patético de mis sentimientos sin pasar por esta experiencia (2).

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Fig. 2: El artista canario Pepe Dámaso lee para los Archivos de la SCO párrafos de la carta de César Manrique.

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Los hechos nos demuestran que fue capaz de contener y reconducir estos sentimientos y a su llegada a Madrid, la sensación que causó en la Dra. del Río, médico residente que lo recibía como oftalmólogo de guardia, fue ya bien diferente de la de un paciente angustiado —me advirtieron que subía un artista muy importante. Tras explorarle le expliqué lo grave de su desprendimiento. César Manrique reaccionó con elegancia y mantuvimos una corta pero relajada conversación (3).

Este rasgo noble de su personalidad no pasó desapercibido a su cirujano quien así lo testimonia en su actual recuerdo del artista
—si tuviera que resumirte la impronta de su recuerdo haría el dibujo de un hombre inquieto y sencillo, rebosante de ideas que expresaba con brillantez y por encima de todo tengo el recuerdo de un hombre lleno de cariño y respeto. Acudió a quirófano sereno y en el postoperatorio tuvo la generosidad de expresar no sólo su alegría por el buen resultado sino también por comprobar que su cirujano estaba satisfecho. En pocos días yo tenía un amigo (1).

Fue intervenido quirúrgicamente pocos días después con buen resultado. Manrique se entregó a aquella experiencia con un entusiasmo probablemente similar al de afrontar un nuevo diseño artístico —…. me preparé con gran curiosidad por el significado de esta singular experiencia. Salí de la habitación en cama de ruedas viendo todo el dibujo de los techos de los corredores de la Clínica, como un travelín cinematográfico.

En la intervención le fue inyectado gas intraocular que como sabemos origina difracciones, reflejos en la luz y las imágenes con irisaciones de coloraciones caprichosas —fue todo un lujo escuchar las interpretaciones personales de César Manrique a cerca de estas sensaciones visuales motivadas transitoriamente por el gas y en las que César veía un paisaje volcánico de piedras frías o en otras ocasiones un volcán activo cuando no un paisaje de atardecer en Lanzarote (1).

A César, la recuperación de la visión le hizo comprender aun más intensamente lo que había estado a punto de perder, descubrimiento que posteriormente quiso describir. Sus reflexiones en el postoperatorio resultan, cuando menos, un estímulo a todos los profesionales de la visión —(refiriéndose al sentido de la visión) ...esta escenografía de la realidad del medir en que vivimos, ligada como algo natural y sin valorar, es lo que ahora después de toda la angustia pasada veo todo como un gran esplendor de esta palpable realidad continuamente analizada por los sofisticados receptores de nuestros ojos (2).

César Manrique fue un hito artístico en la historia de Canarias y en su polifacética genialidad supo descubrir y describirnos el privilegio del don de la visión.

  

BIBLIOGRAFÍA

  1. Relato del Dr. JL Encinas para los Archivos de la SCO. Correo Electrónico. 12/02/2003.

  2. Carta de César Manrique a Pepe Dámaso. Reproducida con permiso del receptor.

  3. Dra. Teresa del Río Novo. Oftalmóloga. Clínica Ruber. Madrid.