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Número 3 - Septiembre 1999 ARTÍCULO ORIGINAL

ESTUDIO COMPARATIVO DE LA BIOCOMPATIBILIDAD DE LA HEMA Y SILICONA PARA LENTES FÁQUICAS EN ALTOS MIOPES

Peris Martínez C, Cisneros Lanuza A, Martínez-Costa Pérez R, Menezo JL

 

Objetivo: Determinar la biocompatibilidad de lentes intraocularess (LIOs) de cámara posterior para el tratamiento de la alta miopía. Comparamos dos tipos de materiales, HEMA (H) y silicona (S).

Material y métodos: Realizamos un estudio clínico prospectivo y comparativo de las LIOs de H frente a las de S. Se observaron 18 ojos de 9 pacientes. Implantamos 9 LIOs fáquicas de H en un ojo de estos pacientes. En el ojo contralateral de los mismos pacientes se colocó una LIO fáquica de S. El equivalente esférico preoperatorio promedio en el grupo H fue de –16±5,05 dioptrías, mientras que en el grupo S fue de –15±2,83 dioptrías. Se realizó un seguimiento a los 16 meses postcirugía, de los siguientes parámetros clínicos: presión intraocular (PIO), depósitos de pigmento sobre la lente, descentramiento, fibrosis capsular anterior y agudeza visual (AV).

Resultados: La AV corregida y no corregida mejoró en todos los casos. Aunque no se observaron diferencias estadísticamente significativas respecto a la ganancia de AV con ambos tipos de materiales (aplicando T-Student, p=0,31 para la AVno corregida y p=0,20 para la ganancia de AV corregida), fue algo mayor para las lentes de H. La diferencia entre la PIO media prequirúrgica y a los 16 meses postcirugía fue de 1,5 mmHg en el grupo H y de 2,3 mmHg para el grupo S. Esta diferencia tampoco fue estadísticamente significativa (p=0,36). En cuanto a los depósitos de pigmento, con ambos materiales, el 44,4% de los casos presentaron algún depósito a los 16 meses postcirugía. Con respecto a los descentramientos y a la fibrosis capsular anterior, la tasa fue mayor en el grupo S que en el grupo H (44,4% con LIO de S y 11,1% con LIO de H; fibrosis: 44,4% S y 33,3% H).

Conclusiones: A los 16 meses postcirugía, las LIOs de H parecen ser más biocompatibles que las de S. La ganancia de AV corregida y no corregida parece ser algo mayor para las LIO de H. Complicaciones como fibrosis capsular anterior y descentramientos son menos frecuentes con LIOs de H que con las de S en nuestro estudio.

Palabras clave: Alta miopía, lentes fáquicas de cámara posterior, colámero, HEMA, silicona.

 

A COMPARATIVE STUDY OF HEMA AND SILICONE BIOCOMPATIBILITY FOR PHAKIC EPICAPSULAR LENSES TO CORRECT HIGH MYOPIA

Purpose: To determinate the biocompatibility of using posterior chamber intraocular lenses (IOLs) to treat high myopia, comparing two different materials: HEMA (H) and silicone (S).

Methods: Eighteen eyes from 9 patients were prospectively studied. Nine phakic intraocular S lenses we implanted in one eye of these patients. The contralateral eye of the same patient recieved an intraocular contact lens made of H. Mean preoperative spherical equivalent in the H group was of –16±5,05 diopters, while in the S group was of –15±2,83. Average follow-up was 16 months in both groups. The following clinical parameters were studied: intraocular pressure (IOP), IOL pigment deposits, lens decentration, anterior capsular fibrosis and visual acuity (VA).

Results: Corrected and uncorrected VA improved in all eyes in both groups. We did not observed statistically significant differences in VA gain with both materials (according to the T-Student Statistics analysis p=0.31 por uncorrected VA, and p=0.20 for corrected VA). The difference between mean IOP before surgery and 16 months after surgery was of 1.5 mmHg in H group and of 2.3 mmHg in S group. No statistically significant difference was observed for postoperative IOP in both groups (p=0.36). Sixteen months after surgery, 44.4% of eyes had IOL pigment deposits, with both materials. The lens decentration rate and anterior capsular fibrosis were higher in the S group than in H group (Decentration: 44.4% for S IOLs and 11.11% for H IOLs; fibrosis: 44.4% S and 33.3% H).

Conclusions: Sixteen months postsurgery the H IOLs have been more biocompatible than S IOLs. Uncorrected and corrected gain VA were higher for H IOLs. Complications like lens decentration and anterior capsular fibrosis were less frecuently with the H IOLs than with the S IOLs in our study.

Key words: High myopia, phakic posterior chamber lenses, collamer, HEMA, silicone.


INTRODUCCIÓN

La palabra «miopía» etimológicamente deriva del griego «cerrar» y «ojo» describiendo la conducta de las personas miopes intentando enfocar objetos que están a distancia usando el efecto estenopeico, que consiste en reducir la hendidura palpebral para conseguir ver mejor de lejos.

En Europa la miopía tiene una prevalencia entre 10-20% de la población general y parece ser más frecuente en mujeres (1).

Entre los distintos procedimientos de cirugía refractiva encontramos las técnicas que actúan sobre la córnea y los procedimientos intraoculares (2). Las opciones quirúrgicas corneales incluyen la queratomileusis (3), la cirugía con láser excimer o fotoqueractectomía bien superficial (PRK) (photorefractive keratectomy) o bien intraestromal (LASIK) (laser in situ keratomileusis), y la queratotomía radial. Entre los procedimientos intraoculares se encuentran la extracción del cristalino con o sin implante de lente intraocular (LIO) y el implante de LIO en ojos fáquicos tanto en cámara anterior como en la posterior.

Las lentes fáquicas para alta miopía de cámara posterior, que se usan en la actualidad, están confeccionadas con dos tipos de materiales, como son la silicona (S) y un nuevo material denominado hidroxietilmetacrilato (HEMA) (H). A estas lentes intraoculares blandas también se les ha denominado precristalinianas (4).

En terminología anglosajona a la lente de H se les denomina con el acrónimo I.C.L. «implantable contact lens» (5). Es aceptable su denominación, pero traducido a nuestro idioma suena como «lente de contacto implantable». Skorpik y cols. Ia describen como lente plegable de colágeno-colámero implantable en cámara posterior (6). Zaldivar le deja el mismo acrónimo I.C.L., pero la denomina «intraocular contact lens» (7).

El H es un hidrogel, un polímero con alto poder de hidratación en contacto con el agua (más del 20%) pero que no se disuelve en ella. El principal monómero es el 2-hidroxietilmetacrilato que se puede copolimerizar con polímeros acrílicos en solución acuosa, resultando un polímero de consistencia blanda y elástica. Los hidrogeles son rígidos en estado de deshidratación y se convierten en blandos y elásticos cuando se hidratan. Alterando la polimerización se pueden alterar todas sus propiedades ópticas. Su índice de refracción es de 1,43, su gravedad específica de 1,16 g/cc, poseyendo una elasticidad y rigidez menor que la S y contenido de agua del 38% (8). Esta mayor hidrofilia, hace que sea más blanda físicamente y por tanto menos traumática para el endotelio corneal, que la S. Así como más biocompatible, a priori, para permanecer mucho más tiempo entre las estructuras oculares.

 

MATERIAL Y MÉTODOS

Desde julio de 1997 hasta diciembre de 1998, implantamos una lente de H en 9 adultos cuya miopía había permanecido estable al menos durante 2 años. Se estableció como criterio de estabilidad la ausencia de variaciones en el equivalente esférico (EE) superiores a 0,50 dioptrías (D). Seleccionamos 9 pacientes a los que se les había implantado previamente una lente de alta miopía epicapsular de S en el ojo contralateral. Todos los pacientes fueron intervenidos por el mismo cirujano, tanto los ojos del grupo S como los del grupo H (JLM). Se obtuvo consentimiento informado y por escrito de todos los pacientes antes de la cirugía tras explicarles el motivo de la colocación de una lente de distinto material en cada uno de los ojos. Se excluyeron del estudio pacientes con uveítis, traumatismos oculares, cirugía ocular previa, retinopatía diabética o pseudoexfoliación capsular.

La edad media fue de 33±3,84 años, con un rango de 29 a 40. En cuanto a la distribución por sexos, hubo 14 (77,7%) mujeres y 4 (22,2%) hombres. El período de seguimiento fue de 16±2 meses de colocar cada una de las lentes. El intervalo de tiempo medio entre el implante del 1.er tipo de lente en uno de los ojos y el otro en el ojo contralateral fue de 20±2 meses.

El EE preoperatorio promedio en el grupo H fue de –16±5,05 D, mientras que en el grupo S fue de –15,39±2,83 D (rango, entre –11,5 y –28 D en el grupo H, mientras que en el grupo S entre –10,5 y –18,25 D). La amplitud media de la cámara anterior en el grupo H era de 3,52±0,31 mm mientras que en el grupo S era de 3,45±0,25 mm. Esta diferencia entre ambos biomateriales no resultó significativa (p=0,61).

La longitud axial media de los globos oculares en el grupo H era de 29,12±1,97 mm, mientras que en grupo S era de 28,94±1,36 mm (p=0,8).

La lente de H está confeccionada de un colágeno-copolímero, Collamer, que es blando, elástico e hidrofílico (Staar ICM 120V4). Está compuesta de un polímero de H junto con colágeno porcino. Es una lente de una sola pieza o monobloque (Fig. 1) que mide 6 mm de ancho, y es fabricada en 5 diferentes longitudes de diámetro total que son de 10,8, 11,5, 12, 12,5, y 13 mm para los diferentes tamaños de los ojos. Dispone de una zona óptica central convexo-cóncava de 4,5 a 5,5 mm de diámetro (según modelo y poder dióptrico). Se introduce mediante un microinyector de la casa Staar donde va la lente enrollada (Fig. 2).

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Fig. 1. Lente de HEMA de la casa STAAR.

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Fig. 2. Carga de la lente de HEMA en el cartucho del microinyector.

La lente de S (Adatomed 094M-1) (Fig. 3), que había sido previamente implantada en nuestros 9 pacientes, es de una sola pieza, en forma de bote-chalupa y con hápticos planos, elaborada con poli-dimetilsiloxano que es un elastómero de S de alta pureza y bajo contenido en agua (hidrófoba) y termoestable. La óptica posterior tiene forma cóncava, con una curvatura parecida a la capsula anterior del cristalino y un radio de 9,9 mm. La curvatura anterior es cóncava y su radio depende del poder dióptrico. El diámetro de la zona óptica es de 5,5 mm. El grosor de los hápticos es de 0,18 mm y se colocan en el «sulcus ciliar». La longitud de la lente se fabrica entre 10,5 mm y 12 mm, con pasos de 0,5.

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Fig. 3. Lente fáquica epicapsular para alte miopía de la casa Chiron-Adatomed.

Un estudio oftalmológico completo fue realizado en todos los pacientes, incluyendo examen del polo anterior y exploración fundoscópica. En 7 ojos con degeneraciones retinianas periféricas de alto riesgo se les practicó fotocoagulación profiláctica con laser Argón. Observamos anisometropía en 5 ojos (27,77%) y ambliopía en 1 ojo (5,5%). La profundidad de la cámara anterior fue determinada con un Ecógrafo A-Ultrasonido paquímetro (Nidek Echo-Scan U8-100; Nidek Inc., Fremont, Calif. and DGH utrasonic; DGH Technology Inc., St. Louis, MO). La queratometría central fue realizada sobre los dos meridianos corneales principales empleando un queratómetro calibrado Haag-Streit (Haig-Streit, Bern, Switzerland).

El cálculo del poder de la LIO fáquica se realizó por el programa MYOPIOL. Los cálculos están basados sobre 4 modelos de lentes y 8 superficies refractivas estudiadas por Haigis, para encontrar el algoritmo que ofrezca unos resultados próximos a la emetropía (9). De todas formas los resultados para la emetropía realizados con otros algoritmos como el de van der Heijde, son idénticos (10).

Una hora antes de la intervención la pupila fue dilatada con cocktail midriático (homatropina 2%, tropicamida 2% y fenilefrina 2,5%). La anestesia empleada ha sido peribulbar en todos los casos y posterior presión con balón de Honan durante 10 minutos. Se realizó una incisión limbar superior de 3,5-4 mm del meridiano de las 11:30 al de las 12:30 (en el caso de la lente de S la incisión era de 6 a 6,5 mm). Realizamos también una paracentesis de cámara anterior temporal. La cámara anterior fue rellenada con hialuronato sódico al 1% para mantener una adecuada presión intraocular (PIO) y facilitar el implante de la lente de H en sulcus con la ayuda de un microinyector. Tras la cirugía la lente quedaba centrada en la posición horaria de las XII-VI. Se practicó una iridectomía periférica en el meridiano de las XII. La incisión limbar se coaptó mediante un punto en X de nylon monofilamento de 10-0 (6 puntos sueltos para la lente de Adatomed). Inmediatamente tras la cirugía se aplicaron 20 mg de gentamicina con 2 mg de betametasona subconjuntival. Se les suministró a todos los pacientes 80 mg de prednisona oral el día de la cirugía y 40 mg el segundo día. Tópicamente aplicamos colirio de homatropina al 1% cada 12 horas y colirios de dexametasona al 1% y de gentamicina al 3% cada 6 horas después del primer día de postoperatorio. La medicación tópica fue mantenida durante 30 días tras la cirugía con una reducción progresiva de los corticoesteroides.

Los parámetros clínicos evaluados para establecer comparaciones entre ambas lentes fueron:

 

Presión intraocular (PIO)

Se controló antes de la cirugía y a los 16 meses de la misma. La PIO se midió mediante tonómetro de aplanación de Goldman montado sobre lámpara de hendidura. En cada toma tanto antes como después de la cirugía se realizaron 3 medidas de la PIO, de las cuales se utilizó la media aritmética de los tres valores. A los 9 pacientes se les citó a la misma hora del mismo día para realizar las medidas.

 

Depósitos de pigmento sobre la lente

Se evaluaron a los 16 meses tras la cirugía sólo cualitativamente. Se consideró en un área luminosa de 3 mm de diámetro generada por la lámpara de hendidura sobre la superficie de la lente en el área pupilar, la presencia o ausencia de depósitos de pigmento (sin dilatación pupilar farmacológica).

 

Descentramiento de la lente

Los descentramientos de las lentes los considerábamos cuando se observó a la lámpara de hendidura que el borde de la parte óptica de la lente era visualizada en el área pupilar, sin midriasis farmacológica previa. Se evaluó de modo cualitativo, sin considerar el grado de descentramiento. Tras el postoperatorio la óptica quedaba centrada y los hápticos colocados en la posición del huso horario de XII a VI h., hecho que se comprobaba mediante midriasis inmediata postintervención.

 

Fibrosis anterior capsular

Se evaluó la existencia de opacificación capsular anterior tras 16 meses de seguimiento sin tener en cuenta en qué grado.

 

Agudeza Visual

Se evaluó la AV lejana mediante optotipos de letras mayúsculas de tamaño creciente, tipo Snellen, situados a 5 metros de distancia del paciente. No realizamos controles en nuestro estudio de la agudeza visual cercana. Controlamos tanto la AV corregida como no corregida preoperatoria y a los 16 meses del postoperatorio en ambos grupos, expresándola siempre en escala decimal y medida en formato logMAR (11).

Las variables cuantitativas se describen con la media y su desviación estándar (DE). Las variables cualitativas mediante su valor absoluto y su porcentaje relativo con respecto al total del número de casos. En el análisis estadístico de los resultados se utilizó la prueba de T de Student para la comparación de medias entre los grupos de interés. Se consideró que habían diferencias estadísticamente significativas para valores de p<= de 0,05.

 

RESULTADOS

Los parámetros clínicos evaluados para establecer comparaciones en ambos grupos fueron las siguientes complicaciones postquirúrgicas y la ganancia de AV.

 

PIO media tras 16 meses de postoperatorio

La PIO media prequirúrgica fue de 17,5 mmHg (±3,08) en el grupo H y de 18,54 mmHg (±1,07) en el grupo S, no habiendo diferencias estadísticamente significativas entre ambos grupos (p=0,6, T-Student para datos apareados). La diferencia entre la media de PIO prequirúrgica y a los 16 meses postcirugía fue de 1,5 mmHg para el grupo H y de 2,3 mmHg para el grupo S. Esta diferencia, aunque algo mayor para las LIO de H tampoco es estadísticamente significativa (p=0,36, T-Student para datos apareados).

 

Depósitos de pigmento sobre la lente

La tasa de lentes con depósitos de pigmento, atendiendo al criterio establecido, fue la misma en ambos grupos (44,4%), pues encontramos depósitos en 4 ojos de los 9 estudiados, en los dos tipos de lente (Fig. 4).

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Fig. 4. Imagen con retroiluminación del cristalino donde podemos observar la ICL con depósitos de pigmento sobre ella y fibrosis a los 16 meses tras el postoperatorio.

 

Descentramiento de la lente implantada

En el 11,11% de los casos (1/9) hubo descentramiento de la lente en el grupo H, mientras que en el grupo S tuvo lugar en el 44,4% de las lentes implantadas (4/9). El porcentaje de descentramientos resultó ser mayor con las lentes de S que con las de H en nuestro estudio (Fig. 5). Ninguno de los pacientes con descentramiento de la lente se puso de manifiesto clínicamente con diplopía monocular, pero si tuvieron complicaciones ópticas como reflejos y halos nocturnos en mayor o menor grado.

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Fig. 5. Imagen que muestra el descentramiento de la lente de silicona colocada en posición horaria I-VII. Nótese la fibrosis capsular anterior (9 meses postcirugía).

 

Formación de fibrosis capsular anterior

El porcentaje de pacientes con fibrosis capsular anterior a los 16 meses postcirugía era del 33,3% (3/9) en el grupo H y del 44,4% (4/9) en el grupo S (Fig. 6). La tasa de fibrosis capsular anterior también resultó ser mayor con las lentes de S que con las de H.

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Fig. 6. Imagen con retroiluminación del cristalino y la ICL a los 12 meses de la cirugía. Obsérvese la fibrosis capsular anterior.

 

Ganancia de agudeza visual

La agudeza visual, tanto la no corregida como la corregida mejoró en todos los casos, tanto en los ojos con lente de H como con los de lente de S. La AV lejana media no corregida (AVLNC) antes de la cirugía era de 0,03 (1,52 logMAR ±0,55; cuenta dedos a 1 metro) en el grupo H y de 0,03 (1,50 logMAR ±0,62) en el grupo S. Tras la cirugía, la AVLNC mejoró en ambos grupos, siendo ligeramente superior dicha mejoría en el grupo H que en el grupo S. A los 16 meses postcirugía la AVLNC era de 0,5 (0,30 logMAR ±0,17) en el grupo H y de 0,45 (0,35 logMAR ±0,29) en el grupo S. Aunque la ganancia de AVLNC es ligeramente superior con el grupo H, esta diferencia no es estadísticamente significativa, aplicando la prueba T de Student para datos apareados (p=0,31). A los 16 meses postcirugía la AVLNC fue Ž0,5 (20/40) en 7 ojos (77,7%) y de 1,0 (20/20) en ojos a los que se les implantó una lente de H, sin embargo para las lentes de S la AVLNC fue Ž0,5 (20/40) en 8 ojos (88,88%) y de 1,0 (20/20) en 1 de los ojos intervenidos.

 

La mejor agudeza visual lejana corregida (AVLC) preoperatoria media en el grupo H fue de 0,49 (0,31 logMAR ±0,19), mientras que en el grupo S fue de 0,45 (0,34 logMAR ±0,20). Ésta mejoró tras 16 meses de postoperatorio a 0,78 (0,11 logMAR ±0,09) en el grupo H y a 0,66 (0,18 logMAR ±0,12) en el grupo S. Aunque la ganancia de AV resultara ser un poco mayor para las LIO de H que las de S, esta ganancia de AV tampoco resultó ser estadísticamente significativa (p=0,20). A los 16 meses tras la cirugía, no ganaron ninguna línea de AVLC 1 ojo (11,1%) en el grupo H y ninguno (0,0%) en el grupo S; 3 ojos (33%) en el grupo H y 3 ojos (33,3%) en el grupo S ganaron una línea de AVLC; 2 ojos (22,2%, H) y 3 ojos (33%, S) ganaron 2 líneas, 2 ojos (22%, H) y 2 (22% S) ganaron 3 líneas; ningún ojo (0,0%, H) y 1 ojo (11,1% S) ganaron 4 líneas; y 1 ojo (11,1%, H) y 0 ojos (0,0%, S) ganaron más de 5 líneas.

Subjetivamente, prácticamente todos nuestros pacientes se quejaron en mayor o menor grado de halos nocturnos sin notar diferencias de un ojo respecto al otro (no diferencias subjetivas con ambos tipos de lente).

 

Equivalente esférico residual

Desde el punto de vista refractivo, hemos tendido hacia la hipocorrección. La esfera media a los 16 meses del postoperatorio ha sido de –1,3 D en el grupo H y de –1,6 D en el grupo S. No hemos tenido ningún caso de hipercorrección, 3 casos (16%) resultaron emétropes, 7 casos (38,88%) dentro de –0,5, y 8 casos (44,4%) dentro de –1.

 

DISCUSIÓN

La mayor ventaja de la cirugía refractiva corneal es que resulta poco invasiva, ya que se realiza sin apertura ocular (12). Pero sus desventajas incluyen una predictibilidad limitada, la falta de reversibilidad, efecto de la cicatrización sobre la zona óptica y dolor postoperatorio.

La extracción del cristalino trasparente con o sin implante de LIO es uno de los procedimientos de cirugía refractiva más controvertidos, debido a que puede aumentar el riesgo de desprendimiento de retina, es una técnica invasiva y supone una pérdida de la acomodación precoz en un sujeto relativamente joven (13). Entre sus ventajas destaca la capacidad de corregir todo defecto refractivo de forma estable, con una elevada predictibilidad (14,15) y sin efecto sobre la claridad del eje visual.

La corrección de la alta miopía mediante la implantación de LIO en ojos fáquicos presenta una elevada predictibilidad y reversibilidad sin alterar la acomodación. Las lentes fáquicas en altos miopes se han implantado tanto en cámara anterior como en la posterior. Las múltiples complicaciones que se observaron con la implantación de las primeras lentes de cámara anterior en ojos fáquicos obligaron a la explantación de la mayoría de ellas (15,17). Actualmente se están implantando nuevos diseños de lentes de cámara anterior para alta miopía (16-18) con resultados visuales muy buenos, pero con posible pérdida de células endoteliales de hasta el 10% a los tres años de evolución (19,20). La era moderna de las LIOs fáquicas para altos miopes comienza cuando Pearce en 1977 (21) diseña una lente para ubicar en cámara posterior. Retoma la vieja idea de Ridley de implantar las lentes en cámara posterior, con evidentes ventajas sobre las de cámara anterior (22,23). La idea de implantar una lente en cámara posterior para alta miopía en ojos fáquicos surge en Rusia, es Fyodorov quien en 1986 diseña y comienza a implantar lentes fáquicas de S para alta miopía en cámara posterior (24,25), lo cual evitaba las complicaciones que presentaban las lentes fáquicas de cámara anterior de descompensación endotelial. Fechner también implanta esta lente modificada y publica sus resultados, y llama al procedimiento lentes miópicas de cámara posterior en ojos fáquicos (26).

En este estudio pretendemos determinar la biocompatibilidad del uso de LIOs de cámara posterior para el tratamiento de la alta miopía. Comparamos dos tipos de biomateriales, H y S. No hemos encontrado estudios comparativos entre estos dos tipos de materiales para las lentes de cámara posterior para alta miopía. Sin embargo existen diversas publicaciones que comparan estos dos biomateriales en las lentes de saco capsular para la cirugía de la catarata. Unos trabajos señalan una mayor biocompatibilidad del H frente a la S (27), mientras otros apuntan todo lo contrario (28).

En nuestra experiencia aunque con ambos materiales haya una mejoría de la ganancia de la AV, tanto de la corregida como de la no corregida. Esta ganancia resultó superior para las lentes de H aunque sin ser estadísticamente significativa. La mejoría de la AV ha sido constatada por otros autores (29,30) y la relacionan con la desaparición del efecto de mimificación de las gafas. Una de las complicaciones con la implantación de las lentes de cámara posterior fáquicas es la posibilidad de inducir fibrosis capsular anterior, ya sea por el traumatismo directo o por un efecto metabólico posterior. En nuestra serie la tasa de fibrosis capsular posterior parece ser un poco menos frecuente con las lentes de H (33,3%) que con las de S (44,4%). De todas maneras, hemos obtenido unos índices de fibrosis capsular anterior mayores que otros autores como Fechner (17,7% de los casos para lentes de S) (26), Asseto (12) y Castanera de Molina (29) sin ningún caso de fibrosis capsular. Probablemente ello sea debido a un período de seguimiento medio más corto que nuestra serie. Se necesitaría un período de seguimiento más largo para establecer con más seguridad la capacidad de opacificación cristaliniana de las lentes fáquicas de H. Respecto al porcentaje de descentramientos, aparecen más frecuentemente en los ojos con lentes de S (44%) que en los que se colocaron lentes de H (11,1% en nuestra serie). Existen pocos trabajos que se ocupan del descentramiento de las LIOs de cámara posterior epicristalinianas. Cisneros (13) observó descentramientos en alrededor del 4% de las lentes de S implantadas. Este aumento de la tasa probablemente sea debido también a un mayor período de seguimiento. Los pacientes con descentramiento de la lente de ambos grupos manifestaron complicaciones ópticas como halos nocturnos y reflejos.

El íntimo contacto entre la lente epicapsular y el epitelio pigmentario del iris aumenta la posibilidad de la dispersión de pigmento y la formación fibrosis capsular anterior (12). En nuestros casos no encontramos diferencias en cuanto a la presencia de depósitos de pigmento con ambos tipos de implante, hallando depósitos en 4 casos de 9 (44,4%) en cada grupo. Asseto (12), en su estudio con LIOs de H no observó dispersión pigmentaria y en ningún caso. Sin embargo, Cisneros (13), en su serie de implantes epicapsulares de S presentaron depósitos de pigmento el 32,83% de los casos.

Las modificaciones de la PIO es otra posible complicación a tener en cuenta. Las elevaciones de la PIO postoperatoria, respecto a la preoperatoria, con ambas lentes, en nuestra experiencia, son ligeramente superiores con las lentes de H con respecto a las de S. Pero, estas pequeñas diferencias no son estadísticamente significativas (p=0,36, T-Student para datos apareados). No hemos tenido ningún caso de bloqueo pupilar, a diferencia de otros autores (30). Probablemente por la realización en todos los casos de iridotomías generosas.

 

CONCLUSIONES

En este estudio clínico prospectivo comparativo examinamos la biocompatibilidad de las lentes epicapsulares de H en comparación con las de S. Para determinar dicha biocompatibilidad nos basamos en las siguientes complicaciones postquirúrgicas: elevación de la PIO a los 16 meses de postoperatorio, descentramiento de la lente, depósitos de pigmento sobre la lente y fibrosis capsular anterior. También evaluamos la ganancia de AV con ambos tipos de biomateriales a los 16 meses del postoperatorio. El período de seguimiento es todavía escaso, así como el número de casos estudiados, para extraer conclusiones que nos permitan saber la predictibilidad a largo plazo. Por otro lado, existe la posibilidad de que los parámetros evaluados no sean lo suficientemente sensibles para detectar diferencias de viabilidad entre estos dos tipos de materiales. Se necesitarían más estudios comparativos entre estos dos materiales, quizá con parámetros diferentes, que permitan establecer la idoneidad de uno u otro material.

En nuestra experiencia aunque con ambos materiales haya una mejoría de la ganancia de la AV, siendo ligeramente superior con las lentes de H. Las complicaciones, en nuestra serie son más elevadas comparadas con otros autores, probablemente ello sea debido a un período de seguimiento más largo. Los porcentajes de fibrosis capsular anterior y descentramientos parecen ser más elevados con las lentes de S que con las de H. Complicaciones como la elevación de la PIO postoperatoria y los depósitos de pigmento aparecen con resultados similares con ambos biomateriales.


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