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Número 4 - Diciembre 2004 ARTÍCULO ORIGINAL

ESPESOR CORNEAL CENTRAL EN LA HIPERTENSIÓN OCULAR

Paredes García B, Arias Puente A, Carrasco Font C, Domingo Gordo B

  

Objetivo: Determinar el efecto del espesor corneal central (ECC) en la medida de la presión intraocular (PIO) con tonómetro de aplanación en pacientes con hipertensión ocular (HTO) y pacientes normales o control.

Métodos: Medimos la PIO con tonómetro de aplanación de Goldman y el ECC con el paquímetro de no contacto TOPCON SP 2000 P, en 80 pacientes o 140 ojos.

Resultados: De los 140 ojos, 78 son normales y 62 presentan hipertensión ocular. Existe una diferencia estadísticamente significativa (p<0,01) entre el espesor corneal central de los ojos control (525,40±33) y el de los ojos con HTO (564,76±28).

Conclusión: Los pacientes con HTO tienen mayor espesor corneal central que los pacientes control. Una sobrestimación de la PIO en pacientes normales que tienen córneas gruesas, puede llevar a un error de diagnóstico de HTO en estos sujetos.

Palabras clave: Espesor corneal central, hipertensión ocular.

  

CENTRAL CORNEAL THICKNESS IN THE OCULAR HYPERTENSION

Purpose: To determine the effect of central corneal thickness (CCT) on the measurement of intraocular pressure (IOP) with applanation tonometer, in patients as having ocular hypertension (OHT) and normal patients or control.

Methods: Intraocular pressure with Goldman applanation tonometry and corneal thickness with no contact TOPCON SP 2000 P paquimetry were measured in 80 patients or 140 eyes.

Results: Of the 140 patients, 78 are control and 62 are HTO. There was significant difference (p<0.01) in CCT between controls (525,40±33) and patients with OHT (564,76±28).

Conclusions: Patients with OHT have a thinner CCT than control patients do. Overestimation of the IOP in normal patients who have thick corneas, may lead to a misdiagnosis of OHT.

Key words: Central corneal thickness, ocular hypertension.


INTRODUCCIÓN

La presión intraocular (PIO) es un parámetro importante en el diagnóstico y seguimiento del glaucoma. La tonometría de aplanación es la técnica más difundida para la valoración de esta medida, pero algunos factores pueden alterar su precisión.

Goldman y Schmith (1) ya señalaron en 1957 que la toma de tensión ocular por aplanación puede modificarse por la medida del espesor corneal central (ECC).

Posteriormente han sido muchos los autores que han publicado la existencia de una correlación lineal entre la medida del espesor corneal central y la de la presión intraocular (2-4), aunque los resultados han sido muy dispares.

Experimentalmente se ha observado que cuanto más gruesa es una córnea, mayor es la lectura tonométrica en relación con la manométrica y por el contrario, una córnea más delgada presenta menor lectura tonométrica que manométrica (5-7).

Existen estudios que demuestran que personas diagnosticadas de hipertensión ocular (HTO) tienen córneas más gruesas que las que tienen presión intraocular normal (8), lo que hace pensar que en la práctica clínica estamos sobrestimando la medida de la PIO en algunos pacientes normales con córneas más gruesas y los maldiagnosticamos de HTO.

  

MATERIAL Y MÉTODOS

El estudio que hemos realizado es prospectivo que incluye 80 pacientes (140 ojos), 37 hombres y 43 mujeres.

Definimos paciente control como aquel con PIO<22 mmHg, campo visual (CV) normal y papilas de nervio óptico normales y paciente con HTO como aquel con PIO ≥22 mmHg con CV y papilas normales.

Excluimos a todos aquellos pacientes con alguna enfermedad ocular y a aquellos con defecto refractivo esférico superior a 4 dioptrías, o cilíndrico superior a 1 dioptría.

A todos los sujetos se les practicó una exploración oftalmológica completa que incluía agudeza visual, valoración del defecto refractivo, biomicroscopía, tonometría, paquimetría, gonioscopia y fundoscopía con oftalmoscopio directo e indirecto.

La evaluación de PIO se realiza por un mismo explorador,con tonómetro de aplanación de Goldman y el valor final es la media resultante de 3 mediciones. La medida del espesor corneal central la obtenemos con el paquímetro de no contacto TOPCON SP 2000 P. El CV se realiza con perimetría computerizada. Para el análisis estadístico utilizamos el programa Rsigma.

  

RESULTADOS

De los 140 ojos, 78 cumplen criterios de grupo control y los otros 62 cumplen criterios del grupo HTO. El tiempo medio de seguimiento ha sido de 20±5 meses.

Nuestra población es bastante homogénea: 37 son hombres y 43 mujeres con una edad media de 53,65±15,8 años y esta edad media es muy similar en ambos grupos de estudio: 53,02±17,99 en grupo control y 54,39±13,25 en grupo de HTO.

La media de espesor corneal central de los ojos estudiados es de 534,78±42 µm, cifra que ligeramente superior a la obtenida en otros trabajos en los cuales utilizaron como nosotros, un paquímetro de no contacto y más similar a los valores obtenidos por otros autores que utilizaron un paquímetro ultrasónico (3).

No hemos encontrado diferencias estadísticamente significativas del espesor corneal en relación con la edad, el sexo o los defectos de refracción (p>0,05).

Coincidiendo con los resultados obtenidos por Copt y Shah (9,10), encontramos una diferencia estadísticamente significativa (p<0,01) entre el espesor corneal central de los ojos control (525,40±33 µm) y el de pacientes con HTO (564,76±28 µm).

Llama la atención que en el grupo de ojos con HTO, el 85,7% poseen un espesor corneal superior a 520 µm y el 67,8% lo tienen superior a 540 µm, mientras que en el grupo de ojos control sólo un 44,15% tienen un ECC superior a 520 µm y un 28,3% tienen ECC superior a 540 µm (fig. 1).


Fig. 1
.


Fig.
2.

  

DISCUSIÓN

Goldmann y Schmidt en 1957 (1) fueron los primeros que hablaron de la influencia del espesor corneal central y la rigidez escleral en la medida de la presión ocular mediante tonometría de aplanación.

Posteriormente muchos autores han intentado relacionar las variaciones de presión intraocular en relación con los cambios del espesor corneal central aunque los resultados han sido muy variables: para Ehlers et al (2) la variación de 10 µm en el ECC se traduce en una variación de 0,7 mmHg en la medición de la PIO; mientras que para Whitacre et al (4) una misma variación en la medida de ECC se traduce en una variación de 2,3 mmHg en la medida final de la PIO. En nuestro estudio, el ECC medio es algo superior a la mmedia que se publica en otros trabajos que utilizaron también un paquímetro de no contacto (9,10) probablemente porque no incluimos a toda la población y solo realizamos la estimación en pacientes normales o con HTO.

Sin embargo, nuestros resultados demuestran al igual que estos estudios, que los pacientes con HTO (564,76±28 µm) presentan un ECC mayor que los pacientes normales (525,40±33 µm) y la diferencia entre ambos es estadísticamente significativa (p<0,01).

El 85,7% de los ojos con HTO, tienen un espesor corneal superior a 520 µm y hasta un 69,8% presentan un espesor superior a 540 µm, mientras que sólo un 44,15% de los pacientes normales tienen un espesor corneal central superior a 520 µm, y por tanto la medida de PIO está sobrestimada, lo que puede estar llevando de nuevo a un error de diagnóstico porque muy probablemente estos sujetos van a ser normales.

Teniendo en cuenta todo esto, nuestro estudio demuestra, al igual que otros, que existe la posibilidad de que pacientes normales con córneas gruesas, sean diagnosticados o tratados inadecuadamente como HTO porque en ellos se está sobrestimando el valor de la PIO. Por tanto, creemos que la medida del espesor corneal central es una variable importante en la evaluación de la PIO por tonometría de aplanación y que debería ser incluido en la exploración oftalmológica principalmente de pacientes con posible diagnóstico HTO.

  

BIBLIOGRAFÍA

  1. Goldman VH, Schmidt T. Appanationstonometrie. Ophthalmologica 1957; 134: 221-242.

  2. Ehlers N, Bramsen T, Sperling S. Applanation tonometry and central corneal thickness. Acta Ophthalmol (Copenh) 1975; 53: 34-43.

  3. Johnson M, Kass MA, Moses RA, Grodzki WJ. Increased corneal thickness simulating elevated intraocular pressure. Arch Ophthalmol 1978; 96: 664-665.

  4. Whitacre MM, Stein RA, Hassanein K. The effect of corneal thickness on applanation tonometry. American J Ophthalmol 1993; 115: 592-596.

  5. Wheeler NC, Morantes CM, Kristensen RM, Pettit TH, Lee DA. Reliability coefficents on three corneal pachymeters. Am J Ophthalmol 1992; 113: 645-651.

  6. YaYlali V, Kaufman SC, Thompson HW. Corneal thickness measurements with the Orbscan Topography System and ultrasonic pachymetry. J Cataract Refract Surg 1997; 23: 1345-1350.

  7. Zeimer RC, Mori MT, Khoobehi B. Feasibility test of a new method to measure retinal thickness noninvasively. Invest Ophthalmol Vis Sci 1989; 30: 2099-2105.

  8. SAS Institute Inc. SAS/STAT User's Guide, Version 6. 4th ed. Cary, NC: SAS Institute, 1989.

  9. Copt RP, Thomas R, Mermoud A. Corneal thickness in ocular hypertension, primary open-angle glaucoma and normal tension glaucoma. Arch Ophthalmol 1999; 117: 14-16.

  10. Shah S, Chattarjee A, Mathai M, Kelly SP, Kwartz J, Henson D, McLeod D. Relationship between corneal thickness and measured intraocular pressure in a general ophthalmology clinic. Ophthalmology 1999; 106(11): 2154-2160.


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