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Número 1 - Marzo 2005 ARTÍCULOS ORIGINALES

¿ES NECESARIA LA PRESENCIA DE UN ANESTESISTA EN EL QUIRÓFANO DE OFTALMOLOGÍA?

Amselem Gómez L, García Pous M, Udaondo Mirete P, García Delpech S, Salom Alonso D, Díaz Llopis M

  

Objetivo: Valorar la necesidad de la presencia de un anestesista en un quirófano de oftalmología.

Método: Registro de las incidencias ocurridas en un quirófano de oftalmología en el transurso de 12 meses. Se realiza estudio descriptivo con las siguientes variables: edad, sexo, tipo de cirugía y duración, tipo de anestesia, variaciones en las constantes vitales [tensión arterial (TA) y frecuencia cardíaca (FC)] y las incidencias pre, intra y post- operatorias.

Resultados: Se realizan 1.110 cirugías a pacientes con una edad media de 71 años, siendo la relación Mujer/Hombre de 1,7/1. El 88% de las cirugías fueron de cataratas, el resto incluye vitrectomías (5%), cirugía de párpados (4%), estrabismo (1%), queratoplastia penetrante (1%), lentes de alta miopía (1%) y colocación de anillos de ferrara. La anestesia realizada fue en el 90% de casos anestesia tópica, 6% peribulbar y 4% local. La duración media de todas las cirugías fue de 19 minutos. En todos los pacientes se monitorizó la TA y la FC inicial y final, no observándose variaciones estadísticamente significativas. En solo 2 casos hubo incidencias que interrumpieron la cirugía o precisaron de atención especializada por un anestesista.

Conclusiones: En 1.110 cirugías sólo fue necesario llamar al anestesista en 2 ocasiones sin consecuencias relevantes. Las constantes monitorizadas no sufrieron cambios estadísticamente significativas pre y postcirugía.

Palabras clave: Quirófano oftalmología, necesidad anestesista, incidencias operatorias.

  

IS IT NECESSARY THE PRESENCE OF AN ANAESTHESIOLOGIST IN THE OPHTHALMOLOGIST OPERATING ROOM?

Objective: To evaluate the importance of the presence of an anaesthesiologist in ophthalmologic surgery.

Method: We registered the incidents occurred in a ophthalmology operating room for 12 months. Descriptive study with these variables: age, sex, type and duration of surgery, type of anaesthesia, variations in vital constants [blood pressure (BP) and heart frequency (HF)] and pre, intra and post-operative incidents.

Results: 1,110 surgeries done during 12 months to patients with an average age of 71 years with a Female/Male rate of 1.7/1. Aproximately 88% of the cases were cataract surgeries, the rest including vitrectomies (5%), oculoplastic surgery (4%), strabismus surgery (1%), penetrating keratoplasty (1%), high myopic lenses (1%) and Ferrara rings surgery. Operations were performed under topical anaesthesia (90%), peribulbar anaesthesia (6%) and local anaesthesia (4%). Average time required for surgery was 19 minutes. All the patients were monitored, and changes in BP and HR revealed to be no significant. Only 2 cases required the anaesthesiologist to be called.

Conclusions: In 1,110 surgeries we only had to call the anaesthesiologist 2 times without serious consequences. BP and HR didn t appear to be significantly different between preoperative and postoperative time

Key words: Ophthalmology operating room, anaesthesiologist needed, operative incidents.


INTRODUCCIÓN

El avance en las técnicas quirúrgicas en oftalmología se ha acompañado de cambios en las necesidades de anestesia de los pacientes.

A finales del siglo XIX se realiza la primera anestesia tópica mediante polvos de cocaína para realizar extracción extracapsular limbar superior sin sutura (1). En el primer tercio del siglo XX se implanta la anestesia retrobulbar para la extracción in toto de la catarata. En la década de los 60 del siglo XX cuando se comienza a realizar la anestesia general mediante la presencia de un anestesista para la cirugía oftalmológica con el propósito de conseguir una mejor relajación, silencio orbitario y silencio vítreo durante la extracción intracapsular de catarata a cielo abierto con una hospitalización de 8 a 10 días. A finales del siglo XX se implanta la facoemulsificación con implante de lente intraocular pasando de una anestesia retrobulbar a una anestesia peribulbar y hospitalización de 1 día. En los últimos años del siglo XX se retoma de nuevo la anestesia tópica para la cirugía de catarata sin necesidad de hospitalización (1).

Se plantea en este momento, si con este tipo de anestesia, es necesaria la presencia de un anestesista en el quirófano de oftalmología.

  

MATERIAL Y MÉTODOS

Se recogen los datos de los pacientes intervenidos en uno de nuestros quirófanos de oftalmología realizando en estudio descriptivo con la consideración de las siguientes variables: edad, sexo, tipo y duración de la cirugía, variaciones en las constantes vitales [tensión arterial (TA) y frecuencia cardíaca (FC)] y las incidencias acaecidas en los tiempos intra, pre y post-quirúrgicos (2).


Fig. 1.
Tipos de cirugía.

Los individuos a estudio son pacientes atendidos en nuestro hospital y con indicación de cirugía oftalmológica siendo el criterio de exclusión el pertenecer a grupo con riesgo quirúrgico elevado. Los pacientes son estudiados previa cirugía por nuestro servicio que solicita estudio preoperatorio incluyendo analítica general con hemograma, bioquímica y coagulación, y un electrocardiograma. Únicamente los pacientes con riesgo quirúrgico elevado según la clasificación de la sociedad estadounidense de anestesia ASA, son remitidos para ser intervenidos en quirófano con presencia continua de anestesista. El resto de los pacientes son remitidos al quirófano con anestesista en llamada, no presencial, para su intervención quirúrgica, bajo instrucciones específicas de posología prequirúrgica de medicación antiagregante para evitar el sangrado (3).


Fig. 2. Variación de la tensión arterial diastólica.

En quirófano se monitoriza a todos los pacientes y se registran las variables tipo y tiempo de cirugía y las constantes vitales del paciente (TA y FC) así como la aparición de incidencias que compliquen el estado del paciente y que puedan requerir tratamiento, incluyendo éste el tratamiento especializado por parte del anestesista (4).


Fig. 3. Variación de la tensión arterial sistólica.

Se incluye en el estudio a todos los pacientes operados en ese quirófano en un período de 12 meses y las variables obtenidas son posteriormente analizadas estadísticamente.

  

RESULTADOS

El número total de cirugías realizadas en el período de 12 meses fue de 1.110 cirugías de las cuales 977 cataratas (88%), 55 vitrectomías (5%), 45 intervenciones de cirugía oculoplástica (4%), 12 cirugías de estrabismo (1%), 10 queratoplastias penetrantes (1%), 8 lentes de alta miopía (1%), y 3 cirugías de anillos de Ferrara.

De los 1.110 pacientes de los cuales 699 eran mujeres y 411 eran hombres, existiendo una relación mujer/hombre de 1,7/1. La edad media fue de 71 años.

La duración media de las cirugías fue de 19 minutos y del total 997 (90%) fueron realizadas bajo anestesia tópica, 69 (6%) con anestesia peribulbar y 44 (4%) con anestesia retrobulbar.

El análisis estadístico de las cifras de tensión arterial y frecuencia cardíaca demostraron que no existían diferencias estadísticamente significativas entre las mediciones preoperatorias y las mediciones postoperatorias. Se suspendió la cirugía según criterio del cirujano en dos casos en que los pacientes sufrieron un cuadro vasovagal al estirarse en la camilla, sin que fueran requeridas maniobras invasivas para su resolución ni la llamada al anestesista. Ambos pacientes fueron intervenidos de forma diferida en el quirófano con anestesista.

En dos ocasiones se necesitó de la presencia del anestesista que acudió tras llamada y estabilizó ambos casos que presentaron hipertensión arterial mayor a 19/10, pudiendo continuarse la intervención en los dos pacientes.

No se registraron otras incidencias significativas.

  

DISCUSIÓN Y CONCLUSIONES

En 1.110 cirugías solo fue necesario llamar al anestesista en dos ocasiones, cuadros que no revistieron especial gravedad. Las constantes vitales monitorizadas no sufrieron variaciones estadísticamente significativas pre y postquirúrgicas, tendencia que podemos considerar uno de los criterios de seguridad más relevantes.

Sin embargo múltiples artículos cifran la actuación del anestesista en aproximadamente un 30% de las cirugías de cataratas (4).

Estas diferencias con otras series pueden deberse al estudio preoperatorio que excluye a los pacientes con elevado riesgo quirúrgico según los criterios ASA de la indicación de quirófano con anestesista en llamada (5,6).

Mientras en la práctica diaria se realizan de forma habitual múltiples intervenciones de mayor duración y mediante anestesias locorregionales con mayor absorción sistémica que la usada en oftalmología, sin que se cuestione la necesidad de la presencia de un anestesista, como sucede en el caso de las intervenciones que realizan odontólogos o cirujanos maxilofaciales en su práctica habitual.

  

BIBLIOGRAFÍA

  1. Gonzalez Tomas J. ¿Es necesario el anestesiólogo en la cirugía de la catarata? Arch Soc Esp Oftalmol 2002; 77: 1-2.

  2. Bass EB, Steinberg E P et al. Do ophthalmologists, anesthesiologists, and internists agree about preoperative testing in healthy patients undergoing cataract surgery? Arch Ophthalmol 1995; 113: 1248-1256.

  3. Rosenfeld S, Litinsky S et al. Effectiveness of monitored anesthesia care in cataract surgery. Ophthalmology 1999; 106: 1256-1261.

  4. Jayamanne D G R, Gillie R F. The effectiveness of perioperative cardiac monitoring and pulse oximetry. Eye 1996; 10: 130-132.

  5. Joanne Katz, Feldman M A et al. Adverse intraoperative medical events and their association with anesthesia management strategies in cataract surgery. Ophthalmology 2001; 108: 1721-1726.

  6. Naor J, Slomovic A. Anesthesia modalities for cataract surgery. Current Opinion in Ophthalmology 2000; 11: 7-11.


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