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| Número 2 - Junio 2005 |
En 1858, William Bowman (1816-1892) (fig. 51), informa a su amigo Donders que, en ocasiones, puede determinar el astigmatismo regular y los principales meridianos empleando el espejo del oftalmoscopio así como para grados ligeros de córnea cónica. El espejo es mantenido a 2 pies de distancia y en el área pupilar se aprecia una sombra linear, más evidente en algunos meridianos que en otros, constituyendo pues la primera referencia de la esquiascopia en la literatura.

Fig. 51. William Bowman (1816-1892).
En 1864, Carl Schweigger, profesor de Berlin, en su libro Ophthalmoskopie menciona la posibilidad del diagnóstico objetivo del astigmatismo con el oftalmoscopio, que posteriormente amplía en su trabajo, de 1891, con motivo del homenaje a von Helmholtz por la Sociedad Oftalmológica de Heidelberg, Über die objektive Bestimmung der Refraktion und den Elektrischen Augenspiegel.
Aunque la técnica de la esquiascopia, descrita por Bowman, en un principio parecía dedicada en exclusiva a la detección cualitativa del astigmatismo, en 1873, en su trabajo Keratoscopie par reflexión, un médico militar francés Ferdinand Louis Joseph Cuignet (1823-1890) hace una amplia referencia al mismo fenómeno óptico que denomina «queratoscopia» al creer, inicialmente, que las sombras percibidas se originaban en la superficie corneal. Sin embargo un año después, en 1874, en el Congreso de Ciencias de Lille destaca la importancia del método en la cuantificación de los defectos de refracción y, sobre todo, del astigmatismo, empleando un espejo cóncavo al que imprime movimientos circulares, situado a una distancia de 60-70 cms del ojo del paciente.
En 1878, el procedimiento es transmitido por Menguin, uno de sus díscípulos, quién a su vez lo divulga en la clínica del suizo Edmond Landolt (1846-1926) (fig. 52), relevante figura oftalmológica de la época, en especial en el campo de la óptica fisiológica. Autor con Snellen del capítulo del Examen funcional de la visión en la 1.ª Edición del Greafe Saemisch Handbuch, Landolt adopta inmediatamente esta técnica de exploración y, entre 1883 y 1929, establece sus verdaderos principios ópticos, profundizando en el análisis e interpretación sus mecanismos. Aconseja girar el espejo en dirección de los ejes principales y señala la existencia de un punto en el que no se aprecia movimiento alguno (punto neutro). Inicialmente, en 1883, denomina a la técnica «pupiloscopia» o «corescopia», pero más tarde, en 1886, apoya su más conocida acepción universal de «esquiascopia».

Fig. 52. Edmond Landolt (1846-1926).
En años sucesivos otros discípulos de Cuignet realizan aportaciones al procedimiento.
En un trabajo de 1882, H. Parent, de Paris, acepta en líneas generales los criterios de Landolt, utiliza vidrios correctores que permiten cuantificar y codifica la técnica que bautiza como «optometría oftalmoscópica», empleando un artefacto análogo a las reglas esquiascópicas. En 1891, con motivo de un homenaje a Von Helmholtz, publica su trabajo Exposé theorique du procedé d’optométrie ophtalmoscopique dit de Cuignet ou sciascopie.
Aunque en 1882, Paul Chibret (1844-1911), de Clermont Ferrand, critica el método de Cuignet que subestima, considerando que es sólo adecuado para excluir miopes del servicio militar y dudando de su carácter científico, sin embargo, un año después, en 1883, se muestra un firme defensor del procedimiento que, por vez primera, bautiza con su término más universal «esquiascopia» y que expone, en 1891, en su amplia monografía De la sciascopie, son historique, son application clinique.
En 1884, Leroy publica también su trabajo De la Skiascopie en el que analiza este nuevo método de examen de refracción.
En 1891, Roth (también médico militar) destaca la importancia de la distancia a la que debe emplearse el retinoscopio. Adapta a su instrumento una cinta métrica coloreada (fig. 53) para calcular la separación aunque no menciona nada en su publicación sobre los efectos de los cambios en la distancia durante las medidas.

Fig. 53. Retinoscopio de Roth (1891).
En 1891, Rindfleisch incorpora a su retinoscopio un disco Rekoss para simplificar el cambio de lentes durante la exploración (fig. 54).

Fig. 54. Retinoscopio de Rindfleisch (1892).
En 1891, A. Eugen Fick escribe una monografía sobre la esquiascopia, Die Bestimmung des Brechzustands duch die Schatten-Probe.
En 1891, el italiano Carlo Raymond (1833-1911), profesor de oftalmología en Turín, que popularizó en Italia los conceptos modernos de la refracción y estudió también la visión en los ojos astigmáticos, publica su trabajo sobre la esquiascopia, Annotazione sulla visione astigmatica e la sua correzione dinamica.
En 1892, G. Bitzos escribe la monografía La skiascopie y un año después, en 1893, amplia sus observaciones con Encore quelque mots sur la skiascopie.
En 1893, C. Hess agrega la rueda retinoscópica que persigue facilitar el cambio de lentes (fig. 55). Wessely modifica el modelo con un pie de suelo empleando un bastón para girar la rueda.

Fig. 55. Rueda retinoscópica de Hess (1893).
En 1901, Hegg diseña un instrumento que, mediante un resorte, permite la inclinación del espejo presionándolo ligeramente con el dedo, mientras se sostiene firmemente el mango (fig. 56).

Fig. 56. Retinoscopio de Hegg (1903).
Aunque la lente de Stokes experimenta varias modificaciones posteriores por investigadores como Javal (1866), Snellen (1873), Dennett (1887), inventor del oftalmoscopio eléctrico y otros, hubo que aguardar más de medio siglo hasta que los oftalmólogos prácticos apreciaran su simplicidad y se generalizara su empleo clínico que culmina con los elegantes y sencillos refinamientos técnicos introducidos a partir de 1893 por Edward T. Jackson (1856-1942) (fig. 57) mediante su procedimiento de los «cilindros cruzados», que permite la determinación subjetiva precisa, no sólo del eje sino también de la potencia de un astigmatismo (fig. 58). En 1896, publica su texto clásico Skiascopy and its Practical Applications to the Study of Refraction, clarificando la técnica de la esquiascopia y destacando su importancia como el más preciso de todos los métodos para la evaluación objetiva de la refracción, incluyendo el grado y eje del astigmatismo, que amplía en 1907 con la descripción de un test, incluso más exacto, para precisar los ejes astigmáticos.

Fig. 57. Edward T. Jackson (1856-1942).

Fig. 58. Cilindro cruzado.
En 1901, H. Wolff construye el primer retinoscopio eléctrico pero, aunque la forma de iluminación se realizaba por una lámpara provista de un filamento inverso y la bombilla podía ser rotada permitiendo teóricamente una retinoscopia de hendidura, no aprecia esta posibilidad.
En 1905, James Thorington publica su trabajo Retinoscopy (the shadow test) in the determination of the refraction y, en 1906, Hugo Wolff, en Berlin, Das System der Skiascopie und der OPhthalmoscopy. Ese mismo año Marc D. Stevenson, de Londres, emplea el término «fotoscopia» en su monografía Photoscopy (Skiascopy or Retinoscopy).
En 1906, Weinhold, realiza un estudio teórico de la esquiascopia en su trabajo Zur Theorie des skiaskopischen Schattendrehung bei Astigmatismus observando que si la luz enviada por el espejo se mueve en dirección distinta a la de los ejes del estigmatismo, la dirección del movimiento de la sombra parecerá diferente a aquélla.
En 1907, Borschke escribe Ein experimenteller Beweis der Bedeutung des Sipiegelloches für die Skiaskopische Scahttendrehung, donde señala la importancia de la esquiscopia en el diagnóstico y corrección del astigmatismo y el desplazamiento aparente de la sombra cuando no sigue los ejes astigmáticos. Emplea un método alternativo con una fuente de luz circular convencional que, provista de un espejo retinoscópico plano-cilíndrico, proyecta una imagen lineal.
El oftalmólogo español Tomás Blanco Bandebrande (1860- 1936) catedrático de Valencia publica, en 1917, La más simple explicación de la esquiscopia y propone, para designar la técnica, el término «cinefotoscopia».
En 1917, M. Márquez, publica sus trabajos Nueva interpretación de los fenómenos esquiascópicos que amplía, en 1919, con El verdadero mecanismo de la esquiscopia en los que realiza un meticuloso análisis y da una explicación exacta del método objetivo de examen de refracción con imágenes desenfocadas discutiendo algunos conceptos expuestos en el trabajo de T. Blanco.
En 1927, Marcel Dufour en su publicación Le rôle des diaphragmes en Ophtalmoscopie et en Skiascopie propone llamar «punto neutro del sistema de observación» a lo que Márquez denomina «primer punto neutro esquiascópico» cuando se emplea un espejo cóncavo.
Posiblemente la más clara explicación del procedimiento de la esquiascopia, desde la perspectiva de la óptica física, es la realizada, en 1945, por Yves LeGrand, sosteniendo que la máxima precisión se obtiene con una fuente luminosa casi puntiforme cuya imagen se forma a poca distancia del espejo.
La «esquiascopia con cilindros» permite una estimación exacta del astigmatismo bi-oblicuo y la corrección en el eje preciso. Descrita inicialmente aunque de manera incompleta por Jackson, en 1896, fue empleada en 1903 por Alexander Duane (1858-1926), Panney y P. Chibret. Posteriormente entre 1924-27 es difundida por Krämer que hace un estudio teórico completo en su trabajo Die Theorie der Zilinderskiascopie und ihre praktische Verwendung, y en especial, a partir de 1925 por Karl Lindner (1883-1961), sobre todo a través de su monografía Die Bestiemmung des Astigmatismus durch die Schattenprobe mit Cylindergläsern, publicada en 1927, en la que describe detalladamente la técnica. La cuestión se reduce a considerar una combinación bicilíndrica en la que participan el llamado «cilindro ocular» y el «cilindro corrector» y la solución en hallar un cilindro corrector del mismo valor dióptico y con la misma inclinación del eje, pero de signo contrario que el ocular. Para indicar los astigmatismos miópico o hipermetrópico, Lindner aconseja por ello emplear respectivamente el signo (+) y (-). El procedimiento tiene el inconveniente de dejar un defecto residual esférico equivalente opuesto al cilindro corrector, por lo que Krämer aconseja colocar el cilindro precisamente en el eje opuesto para lograr la emetropía.
En 1929, Raubitschek utiliza la esquiscopia con cilindros y presenta una imagen propia para la detección del astigmatismo (test de la flecha).
La esquiascopia usando una imagen lineal o «retinoscopia de franja» permite una mayor exactitud, no sólo en la medida de la refracción en los diferentes meridianos del astigmatismo, sino en la determinación precisa de la dirección de sus ejes principales. El dispositivo, ya sugerido en los trabajos de Wolff y Borschke, es finalmente diseñado hacia 1920 por el americano Jack C. Copeland que lo patenta en 1926 (Retinoscopio Copeland Optec 360º).
La técnica de la retinoscopia de franja es desarrollada posteriormente, en 1940, por C. L. Evans que emplea un espejo retinoscópico de hendidura y, en 1942, por Miklos Klein que describe un aparato de hendidura manual, aconsejable especialmente para casos de astigmatismo (fig. 59). Dispone de un espejo cóncavo y otro plano cubiertos por un disco que deja una hendidura rectangular giratoria, dando lugar a una sombra bien definida cuando coincide con el meridiano correspondiente y borrosa cuando no lo está.

Fig. 59. Oftalmoscopio de hendidura de Klein.