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Número 3 - Septiembre 2005 EDITORIAL

PASADO, PRESENTE Y FUTURO DE LA LENTE PRL

  

Hace años buscábamos una lente que nos ofreciera la posibilidad de corregir grandes ametropías sin abusar de la córnea tanto a la hora de inducir aberraciones por realizar grandes ablaciones, como en el caso de que desapareciera la posibilidad de inducir ectasias o astigmatismos irregulares, así como para intervenir córneas de dudoso diagnóstico topográfico o con diagnósticos definitivos en los que la aplicación de láser solo conseguiría un empeoramiento del cuadro.

Así elegimos para muchos de los implantes realizados una lente de cámara posterior como la PRL. En ese momento preferimos adaptar el implante a la cámara posterior y elegimos esa lente por la menor incidencia de cataratas secundarias, así como de otras complicaciones y por la facilidad que nos ofrecía el proveedor al facilitarnos dos lentes para cada procedimiento.

La PRL la desarrolló Milenium en el año 1987 a partir de un diseño de Fyodorov, es una lente monobloque de silicona en que la casa defiende la teoría de «la flotación sobre el cristalino».

Disponemos de 3 modelos, dos para miopía y uno para hipermetropía.

Después de llevar a cabo la implantación de muchas de estas lentes, en la reunión organizada por nuestro amigo D. Vicente Rodríguez Hernández en Las Palmas en el año 2003, surge la voz de alarma. El Dr. D. Jose Hernández Matamoros presenta una comunicación donde habla sobre las lentes fáquicas, capítulo quirúrgico en el que posee gran experiencia. En el apartado de complicaciones nos habla de las ovalizaciones que producen unas, cataratas otras, pérdida de células endoteliales otras y podemos ver las primeras imágenes de luxación y subluxación a cámara vítrea del modelo PRL. Tras investigar, nos encontramos con 17 casos de lentes luxadas o subluxadas reportadas en España, a raíz de lo que comenzamos a estudiar cuál pudiera ser la causa de este fenómeno.

Después de varias teorías y explicaciones para entender este desagradable suceso, vemos que las lentes atraviesan la zónula en ojos miopes anchos, en los que el diámetro sulcus-sulcus es mucho mayor que el diámetro blanco a blanco.

También observamos que en los ojos con lentes desplazadas éstos presentan una atrofia parcial preexistente del cuerpo ciliar. Observamos que en dos pacientes con luxación a vítreo de la lente, al año se ha empezado a desplazar la lente del ojo adelfo.

Esto nos induce a aconsejar que debemos vigilar los ojos con estas características mediante BMU y los adelfos de los ya luxados. También que solo es necesario extraer las lentes desplazadas una vez demostrado la debilidad zonular por este método de exploración.

Así pues, podemos decir que en el momento actual no existe peligro al implantar PRL hipermetrópicas y un riesgo muy controlado al implantar lentes miópicas si realizamos BMU previa valorando la integridad del cuerpo ciliar y el valor relativo del diámetro sulcus-sulcus con respecto blanco a blanco.

Por todo ello proponemos el uso de la BMU como exploración previa y posterior a la cirugía de los implantes epicapsulares.

Decir que añoramos el uso de la lente PRL y esperamos que el modelo sea reestudiado para evitar el apoyo directo de la lente sobre zonas de atrofia preexistente, que pudieran causar la luxación de ésta a vítreo.

Dr. C. Palomino
Dr. J. Hernández Matamoros


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