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| Número 4 - Diciembre 2005 | LA OFTALMOLOGÍA MEDIEVAL. EL LEGADO DE LOS ÁRABES |
«La historia es el testimonio de los tiempos, la luz de la verdad, la vida de la memoria, la maestra de la vida y nuncio de la antigüedad»
Cicerón, De oratore, II
La Edad Media, período de tiempo comprendido entre la caída del Imperio Romano Occidental y el descubrimiento de América, constituyó en esencia el choque de razas más importante de la humanidad. Latinos, Helénicos, Mongoles, Húngaros, Turcos, Árabes, Cartagineses, Eslavos, Judíos, Celtas, Teutones, Normandos, Francos, Godos, Lombardos, Sajones y Vándalos, entre muchos otros. Pero sobre todo, se caracterizó por el desarrollo y contraposición de dos culturas, la occidental, europeo-cristiana y la de oriente medio, árabe y musulmana. El pueblo hebreo, precursor de la civilización judeo-árabe, tuvo que convivir en frecuente conflicto con ambos.
En cuanto a la Medicina, el último gran impulsor de esta ciencia había sido Galeno, que por sus ideas monoteístas, y su reconocimiento a la superioridad del alma sobre el cuerpo, consiguió ser aceptado por esos dos protagonistas del medioevo, cristianos y musulmanes, pese a sus errores y dogmatismo.
La cultura árabe cambió con la fundación del Islam por Mahoma en el siglo VII. El Profeta, logró transmitir sus ideas a través del Corán. Los sucesores de Mahoma, fueron llamados Califas y sus reinos califatos. Éstos tuvieron sucesivas capitales, Damasco, Bagdad, Córdoba, El Cairo y Constantinopla. La época de mayor expansión del Islam fue desde Damasco bajo el califato de los Omeya, pero el mayor esplendor cultural se alcanzó con los Abbasi, en su califato de Bagdad, al igual que con el califato de Córdoba, descendientes de los Omeya y asentados en Al-Ándalus.
Durante los primeros años de invasión, el desarrollo de las ciencias, fue lento o nulo, porque fue primero conquistar, para después poder desarrollarse. «Flor delicada de la civilización que no les era necesaria para la vida y les estorbaba para la conquista» enuncia el arabista Asín, para expresar el sentimiento de los primeros hispanoárabes. En realidad, no sería incorrecto pensar que la Hispania andalusí estaba ocupada por hispanos. De la primera invasión, no más de 7.000 hombres, la mayor parte eran bereberes y sólo unos 300, entre árabes, coptos y sirios. Vinieron solos, y es bien conocido que se casaron con blancas y sonrosadas cristianas, preferentemente gallegas. Los musulmanes de segunda generación, fueron hijos de hispanas, que siguieron casándose con hispanos. Por lo tanto, Al-Ándalus se puede considerar latino en un porcentaje muy elevado. Los cambios pues, más que raciales, eran religiosos y culturales.
Los árabes tomaron una actitud abierta con los conocimientos generados por los antiguos, particularmente los griegos. Así que al principio se dedicaron a traducir al árabe, los grandes tratados griegos. Ellos querían construir la «ciencia árabe», y en verdad conservaron y mejoraron lo existente, enriqueciendo ciencia y práctica con abundante y bien ordenada experiencia. Los árabes del siglo VII fueron discípulos directos de los griegos y alejandrinos, a través de las escuelas sirias, y en el siglo XIII, fueron los maestros escolásticos de la Europa occidental, a través de los hispanomusulmanes.
Las escuelas y cortes musulmanas estaban formadas por gentes de diversas razas, nacionalidades y religiones. Entre los más doctos de éstas escuelas se encontraban árabes, sirios, judíos, iranianos, indios y latinos. Aunque predominaba la religión musulmana, en las cortes de Bagdad y Córdoba abundaban los cristianos y judíos, y en oriente conviven además con hindúes y zoroástricos.
Así desarrollaron el álgebra y la trigonometría, la Astrología y la Alquimia, fueron excelentes químicos, separaron el arte del boticario y el del médico, establecieron las primeras farmacias en Bagdad, escribieron las primeras farmacopeas y desarrollaron la Óptica y la Mecánica, la Botánica, la Agricultura y la Ganadería.
Pero la Medicina, es quizá una de las ciencias más cultivadas entre los pueblos árabes. Las escuelas de medicina de Jundisabur y Bagdad, adquirieron fama mundial. Fueron la Patología, la Terapéutica, y sobre todo la Cirugía y la Higiene, las ramas que más se enriquecieron con la experiencia y observaciones bien regladas.
Tanto en Cirugía como en Patología, la rama que más avanzó entre los pueblos árabes, fue la Oftalmología. Los tratados sobre esta ciencia fueron los mejores, hasta la aparición de las obras de los médicos franceses del Renacimiento.
El oftalmólogo, kahhál en árabe, era un personaje familiar en la sociedad musulmana, de Egipto, Irán y Al-Ándalus, que simultáneamente practicaba la Medicina y, a menudo, actuaba como consejero y psicólogo.