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| Número 4 - Diciembre 2005 | LA OFTALMOLOGÍA MEDIEVAL. EL LEGADO DE LOS ÁRABES |
En general, predomina una mala opinión sobre las contribuciones de los árabes respecto a la anatomía. Se asume, que se contentaban con las descripciones de Galeno. Su religión no permitía las autopsias, ni la representación de objetos vivientes, por lo cual, se cree que los textos de medicina árabe no tenían prácticamente ninguna ilustración anatómica.
Hay que admitir que los árabes siguieron el trabajo de Galeno, aunque intentaron corregir algunos de sus fallos, mediante la disección de huesos y ojos de animales. Ciertamente, su religión impedía las autopsias, aunque en la Europa Cristiana durante la hegemonía árabe, tampoco estaba permitida la disección de cuerpos humanos. Por otro lado, que los libros de anatomía árabes no tienen ilustraciones, es completamente falso.
Obviamente, la anatomía árabe no se libraba de los errores tradicionales, como por ejemplo, la cámara posterior inusualmente profunda, el canal dentro del nervio óptico o la existencia del músculo retractor del globo ocular.
Debemos subrayar cuatro hechos:
1. Los manuscritos árabes de Oftalmología contienen las ilustraciones más antiguas del ojo, quiasma y cerebro conservadas hasta la fecha.
2. Los términos anatómicos modernos de las partes del ojo provienen de palabras latinas procedentes de traducciones medievales de los libros árabes.
3. Al-Razi fue el primero en describir la constricción pupilar ante la luz.
4. Al-Shadili fue el primero en comparar los ojos humanos y los de los animales.
Hunayn Ibn Ishaq, Diez tratados sobre las enfermedades del ojo, puso los fundamentos de la oftalmología árabe. Comenzó sus libros con la anatomía y fisiología, ilustrando con diagramas la estructura del ojo y la parte del cerebro relacionada con él. Lo cierto, es que estos diagramas dan una idea bastante clara de la estructura del sistema visual, y son bastante más correctos que los diagramas latinos. Se dispone de una magnífica traducción de Meyerhof, de la que extraemos algún párrafo, «En el centro de la parte anterior de la úvea, hay un agujero redondo (pupila). Ésta yace opuesta al final del nervio óptico. Este agujero y toda la porción de la úvea, forman una capa sólida y transparente llamada córnea».
Fig. 27. Diagrama del ojo de un manuscrito de al-Farisi.
«Dentro de la cavidad de la úvea, hay una pequeña esfera, blanca, húmeda que es transparente. Puesto que su transparencia se parece al hielo, se le llama parecida al hielo cristalino. Está enlazada al canal del nervio. La superficie anterior de esta esfera es plana, y su superficie se parece a la de la lenteja (lente). La superficie anterior de esta lente está opuesta al agujero de la porción anterior de la úvea (pupila).»
«El humor está dividido en dos partes: la que está unida a la superficie anterior de la lente, y la otra, a la superficie posterior. La superficie posterior parece, en su transparencia, vidrio fundido y por consiguiente se le denomina humor parecido al vidrio vítreo. Las dos partes están envueltas en una membrana extremadamente fina llamada membrana aracnoide, porque se parece a una telaraña (cápsula lenticular y zónula). La terminación del nervio óptico envuelve la mitad (ecuador) de la esfera parecida al hielo (cristalino); la úvea, con la lente parecida al hielo (cristalino), del círculo envolvente está unida a este agujero (final del nervio). El humor que llena la parte anterior de la úvea es blanco, delgado, acuoso, transparente, parecido al blanco del huevo, y se llama el humor albuminoide, acuoso; llena la cavidad de la úvea y está en contacto con la superficie anterior de la lente parecida al hielo (cristalino).»
Ali Ibn Isa discute en su libro los conceptos de la oftalmología árabe. «El cristalino se entiende como el principal órgano de la visión. Consta de un líquido transparente que se ve afectado por los colores. Es redondo, levemente aplanado para poder ver diferentes objetos simultáneamente. Detrás del cristalino, está el vítreo. Se encarga de alimentar al cristalino y de llevar la luz del interior del ojo hacia el cristalino. La retina consiste en fibras terminales del nervio óptico y de vasos sanguíneos. Está conectada al ecuador del cristalino. Mantiene el vítreo y transmite a través de este, rayos visuales hacia el cristalino. El nervio óptico está cubierto por las dos capas del cerebro, la blanda para la nutrición y la dura para protección. La retina deriva del nervio óptico y la coroides de la cobertura blanda del nervio. La coroides alimenta y protege la retina. La esclera deriva de la cobertura dura del nervio y protege el ojo, manteniéndolo todo unido».
«En la parte anterior del cristalino está la membrana aracnoidea (cápsula anterior) y delante de ella el líquido protéico (humor acuoso) que protege el cristalino y el iris de la sequedad. También previene el roce del iris en el cristalino y transmite los rayos hacia fuera y la imagen percibida del objeto hacia dentro. El iris está delante del líquido protéico. Separa el cristalino de la córnea avascular y nutre a esta última. La córnea es transparente y sirve para proteger al cristalino. La conjuntiva sirve para proteger al ojo. Existen tres músculos que se encuentran en la base del nervio óptico y lo estabilizan.»
No se conserva ninguna ilustración de la anatomía ocular de la Grecia Antigua. En los libros de Ali Ibn Isa y de Ammar existen referencias y espacios para imágenes que nunca llegaron a dibujarse. La que durante muchos años se consideró la primera imagen del quiasma, de los ojos y su conexión con el cerebro, se encuentra en el manuscrito Jami del Califa de Siria, quien vivió en 1266 d.C. Su descripción sigue de la siguiente manera:
Fig. 28. Diagrama de Khalifah de Siria (1266).
«Ésta es una ilustración del cerebro y sus tres ventrículos. En ellos se localizan los cinco poderes: el intelecto general, percepción y orientación espacial se encuentran en el ventrículo anterior; la imaginación y la capacidad para juzgar y evaluar se encuentran en el ventrículo medio; la memoria se encuentra en el ventrículo posterior. En esta figura tenemos una reproducción de la pia que da color a la sustancia cerebral. Recubriéndola nos encontramos con la dura y posteriormente los huesos craneales) y una membrana externa llamada pericráneo. Observamos los nervios huecos por donde emana el espíritu visual procedente del cerebro. El espacio hueco de los nervios proviene de las cavidades del cerebro. La sustancia del nervio óptico i sus dos envolturas se repiten en las capas del ojo. Hay que tener en mente que el cerebro es el origen de toda sensación y acto voluntario. De forma similar para el ojo, el cerebro es el origen de cualquier sensación y el punto final de toda percepción. Dentro del ojo encontramos la esclera, coroides, retina, vítreo, cristalino, membrana aracnoidea (cápsula anterior), líquido proteináceo (humor acuoso), iris, pupila, córnea, conjuntiva.»
Curiosamente, dicha figura no demuestra la extensión del nervio óptico en la esclera, de la pia a la coroides, ni del nervio óptico en si, en la retina. Sí podemos ver algunos errores, como una cápsula anterior muy gruesa, cámara posterior con líquido protéico muy profunda. La transición de la esclera en la córnea es incorrecta y la córnea tiene demasiada curvatura. Está bien indicado el camino del espíritu visual desde el cerebro hacia los nervios ópticos y por dentro del ojo hacia el cristalino, como si el canal de Cloquet fuera ya conocido por ellos.
Probablemente, dicha imagen proviene de bocetos originados hacia el año 1000, representando un primer intento de ilustrar una sección del ojo que no fue completada hasta el 1827 por Sömmering.
Los términos anatómicos actuales proceden la mayoría del árabe, como puede observarse en esta lista:
Conjuntiva: Conjunctiva.
Esclerótica: Sclirotica.
Córnea: cornea.
Coroides: Chorioeides. La única de origen griego. En árabe: secundina.
Retina: retina.
Cristalino: cristalleis.
Vítreo: vitreus.
Al-Razi en su libro Al-Mansuri fue el primero en describir la constricción pupilar ante la luz. Ningún manuscrito griego conocido hasta la fecha, contiene la observación de que la pupila de un ojo humano normal, se constriña con la luz y se dilate en la oscuridad. Galeno se refiere a la pupila sólo al explicar su signo preoperatorio de la catarata. Para decidir si una catarata era operable, la oclusión del ojo sano debía llevar a la dilatación de la pupila del ojo con catarata.
Al-Razi, hablaba de la existencia de un agujero en el centro del iris que se constriñe ante la luz brillante y dilata ante la oscuridad.
Encontramos en su obra algunas descripciones muy peculiares:
«Los ojos están protegidos ante cualquier golpe frontal por una nariz grande comparado con los animales. El cerebro humano es convexo para que haya espacio suficiente para todas las percepciones que recibe. Los huesos craneales son porosos para que material emitido vario procedente del exterior pueda penetrar fácilmente. Suele haber un exceso de dicho material por lo que suelen existir enfermedades frecuentes: catarro, estornudos, tos, epistaxis y afonía.»
«Los ojos de los negros son oscuros y protuyen por el aumento de líquido en el cerebro y por el exceso de calor por lo caluroso de su país.»
«Los ojos de los turcos son más estrechos por el exceso de fluido en su cerebro, junto con el frío de su país.»
«Los ojos de los beduinos son anchos a causa de la sequedad de sus cerebros, junto con la sequedad y escasez de su comida.»
«Los ojos de los iraquíes, sirios y egipcios son pequeños comparados con el gran tamaño de su nariz, debido al efecto nocivo de su comida.»