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Número 4 - Diciembre 2005 LA OFTALMOLOGÍA MEDIEVAL. EL LEGADO DE LOS ÁRABES

PATOLOGÍA OFTALMOLÓGICA SEGÚN LOS ÁRABES. LA APORTACIÓN DE ALI IBN ISA

«La salud es un estado provisional que nada bueno presagia»

Anónimo, Aphorismes philosophiques

Entenderemos mejor la patología oftalmológica según los árabes, si seguimos el libro clásico de Ali Ibn Isa. Probablemente el más importante de los tratados árabes de su época, que fue seguido por la mayoría de los oftalmólogos y que fue copiado, incluso literalmente, en algunos capítulos de otros autores importantes.

Discutiremos las enfermedades oculares que los árabes describieron por primera vez, y aquellas que, siendo descubiertas por los griegos, fueron desarrolladas por los árabes.

Los árabes describieron bajo el nombre de sabal (pannus), una enfermedad no descrita por los griegos. La descripción general es la de una membrana, visible como una cortina de humo delante de la pupila, llena de vasos dilatados que aparece en la superficie de la conjuntiva y de la córnea.

La palabra catarata, proviene de la traducción latina del árabe cataracta, el agua que cae en el ojo o muchas veces la palabra agua simplemente. De ésta proviene el término de Guy de Chauliac, eau o eau descendante para referirse a la catarata. Los procesos que conducen a la formación de la catarata, no se explican por la medicina griega, en cambio los autores árabes lo explican como un aumento del grosor del humor acuoso, un líquido (exudación) que coagula en la superficie anterior de la pupila (Ali Ibn Isa) o un precipitado fino de un vapor húmedo que se coagula en la pupila, proveniente del cerebro, que ha adquirido una mezcla húmeda (Ammar).

La discusión no sólo se centra en el origen de la catarata entre los diferentes oftalmólogos árabes, sino también sobre su localización, en la superficie anterior de la pupila (Ali Ibn Isa), al mismo nivel de la pupila (Ammar) o entre el iris y el líquido cristaliniano (Hunayn). Aunque parezca extraño por lo obvio, tendrán que pasar varios siglos hasta que, durante el XVIII, se localice la catarata en el cristalino al realizar ya disecciones de un ojo con catarata, para conocer su verdadera situación.

Debemos recordar, que era inconcebible para los árabes pensar que la catarata fuera una patología del cristalino, órgano que ellos consideraban primordial en la visión, y nunca se hubieran atrevido a tocarlo a propósito mediante ningún instrumento.

Con respecto al glaucoma, es una enfermedad poco referida por autores griegos y árabes. Shams Al-Din es de los pocos que la describe, llamándola cefalea de la pupila o migraña ocular. Que «consiste en dolor en el interior del globo ocular, quemante, opresivo o ambos; contínuo o transitorio. La causa es una sustancia que se retiene en los vasos sanguíneos de la retina».

«Un signo importante es el dolor, asociado en ocasiones a cefalea unilateral. Siempre se asocia a la opacificacón de los medios y puede desarrollarse una catarata y dilatarse la pupila. Si la enfermedad se convierte en crónica, el ojo estará bajo presión constante y la visión disminuirá de forma marcada. El tratamiento consiste en purgantes y desinfección, clara de huevo y leche en gotas sobre el ojo y narcóticos.»

Como ya hemos relatado en párrafos anteriores, merece especial atención centrarnos en el Memorial de los oculistas de Ali Ibn Isa, que describe de una forma muy didáctica para su época, las enfermedades más importantes y su tratamiento.

  

ENFERMEDADES DE LOS PÁRPADOS

Tracoma

Cuatro fases

1) Aparición de gránulos en la parte interna de los párpados. Se trata vaciándolos y con el colirio astringente rojo o polvo de manzana.

2) Aparece un aumento del número de gránulos y la cara interna de los párpados se vuelve rugosa y aparecen úlceras corneales y oftalmía. Tratamiento con colirio de patina y luego un remedio astringente.

3) Debe eliminarse la granulación con ungüento real o con colirio verde o azúcar y un bisturí si es preciso, hasta que vuelva el párpado a su grosor normal.

4) Existe mucho dolor, con los párpados muy duros. Tratamiento con un instrumento llamado la «rosa» o con un bisturí. Cuando el tracoma se ha vuelto crónico, no existe tratamiento útil excepto frotar los párpados con azúcar y hierro.

  

Chalación

Se trata con ungüentos o mediante incisión, el mismo tratamiento que se utiliza en la formación de piedras y en los orzuelos.

  

Triquiasis

Pestañas extra que se incurvan hacia la córnea, pueden tratarse de 5 maneras:

1) Medicación astringente (celandina o mirra) o frotando sal o sangre de rana sobre los párpados tras la depilación de las pestañas.

2) Si sólo hay unas pocas pueden pegarse a la mejilla con algún componente pegajoso.

3) Las pestañas pueden quemarse mediante hierro candente.

4) Si hay demasiadas, cirugía para evertir el párpado.

5) Usar un cáustico si no quiere operarse (hidróxido de potasio).

La pérdida de pestañas puede tratarse frotando los párpados con antimonio.

  

Quemosis

Dos tipos.

1) La primera aparece tras las sangrías. Durante los 3 primeros días, utilizar de forma tópica yema de huevo con aceite de rosas y medicación soporífica. En el cuarto día polvos de reina con compresas de cebada.

2) El segundo tipo de quemosis se debe a sangre biliosa; tiene un color verdoso, no se hincha la conjuntiva pero sí aparece levemente enrojecida.

  

Blefaritis

Tratamiento con ungüentos rojos y cenizas de zinc tópicas para el picor de los párpados, junto con frecuentes baños.

El capítulo que acabamos de transcribir, es probablemente el mejor de la obra de Ali Ibn Isa. Las razones son claras, por una parte las enfermedades de los párpados eran las más comunes dentro de la patología ocular, y por otra parte, las condiciones ambientales eran demasiado perniciosas para la salud ocular. El azote del tracoma en África en general, hizo que desde la antigüedad se tuviese una amplia experiencia en su tratamiento.

Los agentes externos son causantes de muchos de estos problemas palpebrales, las tormentas del desierto, causaban estragos en los ojos de los beduinos, comerciantes o del resto de viajeros. Salvo en los momentos intensos, la protección era inadecuada.

El sol, otro agente nocivo, incluso en aquellos siglos, acrecentaba la patología palpebral, que en muchas ocasiones iba acompañada de enfermedades de las vías lagrimales y de la conjuntiva.

Las condiciones higiénicas no eran las adecuadas, el trabajo en los campos de cultivo, en las canteras y en las grandes construcciones, causaban una patología traumática frecuente, más o menos grave en el área ocular.

Con respecto al tratamiento, he tenido la oportunidad de comprobar cómo en la actualidad, se mantienen en muchos lugares de África, técnicas quirúrgicas para el tracoma iguales o similares a las descritas por nuestro autor. Cierto es, que en los grandes hospitales de los países africanos civilizados, el material y la técnica, dista mucho del que se realiza a muy pocos kilómetros de sus quirófanos.

Ningún parecido al descrito, en lo referente a los métodos diagnósticos y tratamientos actuales, radioterapia, laserterapia, cirugía plástica y reparadora o incluso las cauterizaciones de las épocas. Es muy significativo el gran número y variedad de barras para cauterizar los párpados que se describen en los diferentes tratados que hemos tenido la oportunidad de manejar. También en aquellos siglos, muchos de estos oftalmólogos querían perpetuarse, diseñando un instrumento personal que le alimentase el ego.

  

ENFERMEDADES DEL CANTO NASAL

La tumefacción lacrimal es un absceso entre el canto nasal y la nariz, que suele abrir espontáneamente. Si no se trata, puede aparecer una fístula que amenace el globo ocular. Tratamiento como cualquier absceso, con sangrías y purgantes. Tópicamente celandina y mirra. Tras la perforación espontánea, vendaje con compresas de patina. Si no drena, hay que incidir la piel y rascar el hueso con posterior trepanación hasta que aparece sangre en la nariz y la boca.

Los tumores de carúncula se tratan con medicación astringente hasta que empequeñecen.

La epífora suele ser por una disminución en el tamaño de la carúncula, secundaria a una extensiva operación de pterigion o pannus o demasiado cauterio en el tratamiento del tracoma. Si la carúncula está totalmente atrófica, no hay cura. Si simplemente es pequeña, tratamiento con celandina.

Puedo suponer la enorme cantidad de obstrucciones lagrimales y dacriocistitis que originarían las condiciones externas y de higiene entre la población. Aunque no me imagino cómo, la descripción de una primitiva dacriocistorrinostomía, impresiona. Independientemente de la anestesia que pudiesen realizar, la trepanación de los huesos de la zona nasal tenía su mérito. En cualquier caso, el camino era el correcto y, hoy día la cirugía de las vías lagrimales, con las consiguientes de las mejoras técnicas, es muy parecida.

  

ENFERMEDADES DE LA CONJUNTIVA

Inflamación de la conjuntiva

3 causas.

1) Irritación por causas externas.

2) Cuando una causa externa pone los fluidos del cuerpo en movimiento (o por una causa interna aislada).

3) Exudaciones que provienen del interior del cuerpo y van directamente a la conjuntiva.

En la última de ellas aparecen los signos inflamatorios de forma que prácticamente los párpados no pueden cubrir el globo ocular. El material por el que la oftalmía aparece proviene de la sangre, bilis, moco o la bilis negra.

Normalmente no aparece fiebre en las inflamaciones, pero si ésta aparece, significa que la inflamación es extremadamente severa y el pronóstico para el paciente puede ser bastante pobre.

El tratamiento de la inflamación es el de cualquier inflamación; de todos modos hay que añadir medicación tópica como clara de huevo y leche. En el segundo y tercer tipo de inflamación, hay que realizar sangrías, purgantes y dieta estricta, junto con reposo absoluto con los ojos cubiertos. El tratamiento tópico consiste en clara de huevo y leche materna. Si tras la desinfección del cuerpo, la enfermedad todavía progresa, mezclamos la clara de huevo o la leche con medicación anestésica; o usamos el ungüento blanco, que contiene plomo blanco y un poco de opio. Para que el paciente descanse por la noche, usar mandrágora, opio o similar. Si la oftalmía se convierte en crónica, ya estamos hablando del tracoma.

Para la oftalmía secundaria a la bilis negra, baños y colirios astringentes y otros con uvas sin madurar.

  

Hiposfagma

Secundario a la ruptura de vasos sanguíneos bajo la conjuntiva, sea por contusión o vómitos repetidos o sin encontrar causa alguna. Para prevenir una reacción inflamatoria hay que realizar una sangría e instilar leche materna en el ojo. Si el edema conjuntival progresa, sin signos inflamatorios, tratar con leche materna caliente y sangre de pollo o palomas. Si existe un cuerpo extraño en el saco conjuntival, irrigar con leche materna y agua dulce. Si no puede extraerse con una pieza de lino, utilizar los fórceps.

  

Pterigión

Elevación conjuntival similar a un tendón que se extiende del canto nasal hasta la córnea, cubriéndola en algunos casos, interfiriendo con la motilidad ocular y disminuyendo la visión. En las etapas tempranas, cuando es todavía fino, se trata con medicación astringente como cobre quemado y sal. Si el pterigion es crónico, grande y duro sólo una operación puede ser útil. Si puede elevarse con un gancho fino, puede escindirse con una lanceta. En cambio, si hay adherencias firmes, realizar un corte con unas tijeras finas en un lateral y pasar por debajo del pterigion con la lanceta. Disecar con mucho cuidado de la córnea y luego cortar la base nasal, salvando la carúncula.

  

Edema conjuntival

Puede ser secundario a gas, moco, agua o material procedente de la bilis negra. El primer tipo cura espontáneamente. El segundo y tercero se tratan como cualquier inflamación aguda, purgando el cuerpo y con colirios rojos, compresas de rosas y cocciones de camomila y violeta. El cuarto tipo se trata como cualquier inflamación secundaria a la bilis negra.

  

Pannus

Red de vasos sanguíneos que cubre la córnea desde la conjuntiva bulbar. Se asocia a lagrimeo, enrojecimiento y picor. Otro tipo de pannus es secundario a enfermedades más profundas. En este caso se requiere purgar el cuerpo y la desinfección de la cabeza. El ojo debe cubrirse con colirio negro y pasta de plomo. Otra variedad de pannus más superficial consiste en un cubrimiento casi total de la córnea. Si traccionamos del párpado inferior, todo el pannus aparece hacia fuera. Esta variedad es secundaria a una congestión de la cabeza que produce una dilatación vascular en los ojos. También puede ocurrir tras una inflamación ocular aguda secundaria a la aplicación de ungüentos fríos o tras el tracoma crónico. Éste tipo de pannus suele ocurrir en países con clima frío, durante las estaciones frías o en gente resfriada. Se considera contagioso y hereditario. El cuerpo debe ser purgado y la cabeza desinfectada. El párpado evertido debe masajearse con ungüentos negros y verdes. Si la sensación de quemazón cede, el masaje debe repetirse. Si el pannus se convierte en crónico, sólo la cirugía servirá.

El ayudante separa los párpados y el cirujano levanta el pannus de la conjuntiva, en los cantos nasal y temporal y encima de la córnea, con tres pequeños ganchos con la mano izquierda. En ese momento, incidir el pannus con tijeras cerca del canto temporal y disecarlo de la córnea mediante una aguja de catarata, hacia el canto nasal. Luego repetir el mismo procedimiento por debajo de la córnea.

  

Flicténula

Elevación sólida de la conjuntiva que puede ser roja o blanca, localizarse en el canto nasal o temporal. Suele haber varias, juntas como una cadena de perlas hacia el limbo. Usar los polvos de reina. Si el ojo está rojo, usar el ungüento blanco.

  

Lágrimas

Acuden a los ojos provenientes de 3 fuentes:

1) Los vasos sanguíneos del cráneo.

2) Los vasos sanguíneos del exterior del cráneo

3) Debida a la debilidad de los músculos oculares.

Si el lagrimeo persiste durante mucho tiempo, pueden aparecer diferentes enfermedades. El primer tipo de lagrimeo se trata mediante desinfección de la cabeza. La segunda variedad, mediante remedios desecantes y el tercero mediante medicaciones vigorizantes.

Otro de los mejores capítulos de la obra de Ali Ibn Isa. La conjuntiva bulbar es la que soporta los dañinos agentes externos, y los fondos de saco conjuntivales, los depósitos para unos excelentes caldos de cultivo. Por estos y otros motivos, toda la patología de la conjuntiva era muy frecuente y, en general, decorosamente resuelta, puesto que los chalazion, se resolvían quirúrgicamente con su evacuación, la formación de piedras (dacriolitos) con su extirpación.

La escisión del pterigion es realmente meritoria, mientras que no puedo decir lo mismo con respecto al tratamiento médico, entre otros motivos porque carezco de experiencia con casi todos los productos y la forma de preparación.

  

ENFERMEDADES DE LA CÓRNEA

Úlcera corneal

Siete tipos, 4 superficiales y 3 más profundas, dolorosas y con posibilidades de convertirse en crónicas. Para empezar deben realizarse sangrías y purgar el cuerpo; luego tratamiento tópico para preservar y anestesiar (ungüento de plomo blanco y opio). El paciente debe dormir del lado de la úlcera para evitar que el pus destruya las capas oculares. Una vez la úlcera se ha abierto al exterior, desinfectar con el ungüento blanco de calamina. Si el exudado es abundante, usar colirio de incienso. El defecto tisular se rellena con polvo de conchas quemadas.

  

Pústula corneal

Se desarrolla cuando hay exudación entre dos de sus cuatro capas. La exudación que aparece detrás de la capa más superficial es la menos grave, de color negro. La proveniente de la capa más posterior es la más grave y de color blanco. No todas las pústulas se abren, ocasionalmente alguna de ellas se reabsorbe. El tratamiento es igual que las úlceras. Sólo cuando la pústula se cronifica y no drena, hay que tratarla con resina, leche de loba o asa foetida.

  

Cicatrices corneales

Hay dos tipos de cicatrices corneales, la nébula y la mácula. En estos casos, no es preciso purgar el cuerpo, sólo medicación tópica. Para las cicatrices delgadas, semillas de amapola y harina con miel; para las gruesas, cobre quemado, resina de cedro, sal y pimienta y polvo de tomillo.

  

Tumor de córnea

Se origina de la bilis negra, se acompaña de dolor intenso y es incurable. De todos modos debemos intentara aliviar la enfermedad; el paciente debería beber leche fresca y comer carne de cordero, desinfectar su cuerpo y aplicar en el ojo polvos de calamina y mineral de hierro rojo. Cambios en el color de la córnea son debidos al humor que atraviesa la piel. Si la córnea se empapa de fluido, se verá como una nube en la córnea, sin opacificación de la pupila, viendo el paciente como a través de niebla. Purgar es excelente.

  

Córnea seca

Si la córnea se seca, se producen pliegues estromales y una disminución de la visión. Esto sucede especialmente en pacientes ancianos. El cuerpo entero debería purgarse con baños y dieta apropiada. El paciente debería abrir sus ojos bajo agua tibia y debería instilar gotas de clara de huevo y leche materna. Hay otros tipos de pliegues corneales, causados por disminución de líquido proteico; en ese caso tenemos constricción de la pupila, esta enfermedad se discutirá en el apartado de enfermedades del iris.

Decíamos en el capítulo de la conjuntiva que los fondos de saco son un magnífico reservorio. No es de extrañar por tanto, que la inmensa mayoría de las úlceras estuvieran infectadas y hablasen más de absceso, que de úlcera. De agresiva y valiente se puede calificar la conducta ante el absceso corneal, ya que el que no drenaba en un tiempo prudencial, lo drenaban.

  

PUS DETRÁS DE LA CÓRNEA

El primer tipo tiene la forma de un trozo de uña y sólo ocupa una pequeña área de la cámara anterior. El otro tipo ocupa tanto espacio que puede ocupar prácticamente toda la parte posterior del ojo.

Las causas pueden ser:

1) Úlcera corneal.

2) Desplazamiento del pus.

3) Oftalmía.

Primero debe purgarse el cuerpo y luego tratar los ojos con remedios madurativos y disolventes. Cuando la enfermedad ha madurado, debe tratarse con medicación disolvente más fuerte como ungüento de incienso y mirra, con resina, leche de loba u otros. Si el pus no se disuelve, el área de la infección debe incidirse con una aguja de catarata de forma que el pus pueda ser evacuado.

  

Protusión

La protusión de la córnea se trata con oclusiones o con medicación astringente como el hierro rojo. Una rotura corneal, sea traumática o por una úlcera, puede llevar a una atrofia del globo o a una protusión incurable. Debe aplicarse una oclusión compresiva de forma inmediata.

En realidad el lavado de cámara anterior que describe Ibn Isa, es una actuación correcta y que hoy en día realizamos si los antibióticos no dan el resultado deseado, en un tiempo prudencial.

Con respecto a la protusión, imaginar que una perforación o rotura corneal podría solucionarse aún en el siglo XV, es pensar en suerte o utopía.

  

ENFERMEDADES DEL IRIS

Dilatación pupilar

Una dilatación de la pupila es peligrosa, especialmente si es adquirida, ya que destruye la luz. Las causas pueden ser: sequedad del iris, inflamación del iris tras una herida o tras encefalitis, aumento del líquido proteico. El último tipo se asocia a ceguera total, mientras que los dos primeros pueden acompañarse a pérdida de visión parcial o total. En todas ellas, los pacientes ven los objetos más pequeños.

El tratamiento depende del carácter del paciente. No hay cura para la dilatación pupilar por sequedad. Si aparece secundario a inflamación post-traumática, deben iniciarse sangrías inmediatamente. La sangre debe ser drenada de un vaso de la cabeza, del lado afectado. Luego hay que aplicar compresas frías en el ojo. El mismo tratamiento sirve para las encefalitis agudas o inflamaciones espontáneas del iris. Los remedios usados ante el hipopión también pueden ser útiles. Más tarde hablaremos del tratamiento contra el aumento del líquido proteico.

  

Constricción pupilar

Puede ser congénita o adquirida, siendo de peor pronóstico esta última, que puede tener seis causas:

1) Relajación húmeda del iris.

2) Disminución del líquido proteico, asociado a atrofia ocular y ceguera.

3) Intensa oclusión de la pupila de forma que ésta ya no puede observarse más.

4) Calor extremo por meningitis o un absceso, que constriña la pupila.

5) Absceso grande que comprima la pupila de forma directa.

6) Sequedad del iris, por edad avanzada del paciente.

Si la pupila se constriñe, el paciente ve los objetos más grandes, debido a que los espíritus visuales se vuelven más gruesos. Debe purgarse al paciente y valorar su estilo de vida.

El primer tipo, puede curarse rápidamente mediante laxantes y baños tópicos calientes junto con colirio de azafrán. No hay cura para los últimos cuatro tipos, mientras que en pocas ocasiones se cura el segundo tipo. El cuarto y quinto tipo precisan gimnasia, masajes en la cabeza, la cara y los ojos.

  

Prolapso y protusión del Iris

Cuatro tipos

1) La córnea está perforada y parte del iris, parecido a la cabeza de una hormiga, se prolapsa.

2) El prolapso es mayor y se llama «cabeza de mosca».

3) Todavía mayor, tocando las pestañas y dañando el ojo. Se llama protusión «tipo baya».

4) Consiste en cicatrices y se llama «cabeza de uña».

Debe aplicarse un parche compresivo de forma temprana antes de que se hinchen los labios de la herida corneal. Debe aplicarse mineral de hierro, cenizas de zinc y otros. El vendaje compresivo debe mantenerse durante bastante tiempo y, en el tercer y cuarto tipo, añadir un plato de plomo de 5 ó 10 dragmas en el vendaje. Si el prolapso es crónico, de más de dos años de evolución, no precisa tratamiento, ya que es incurable. Sólo se realiza una intervención quirúrgica por motivos estéticos. Se realiza clavando una aguja en el prolapso y atándolo hacia el exterior del ojo, con posterior excisión o manteniéndolo fuera hasta que se seca y cae sólo.

Si el iris está rasgado, pero es pequeño y no afecta a la totalidad del grosor iridiano, prácticamente no se ve afectada la visión. Si la rotura es grande y afecta todo el grosor del iris, el líquido proteico escapará de la córnea hacia el cristalino, sin que este último esté protegido, de forma que los rayos ya no pueden enfocarse más. Debe intentarse la aproximación de los bordes de la herida mediante compresión.

  

Catarata

La catarata es una exudación que coagula en la superficie anterior de la pupila, de forma que constituye un obstáculo entre el cristalino y la luz emitida. Los estadíos tempranos de la catarata son difíciles de reconocer. El médico puede observar dentro de la pupila una especie de nube. El paciente se queja de ver moscas o mosquitos. Si la catarata evoluciona, se hace fácilmente visible, la visión del paciente empeora y el color de la pupila cambia. Hay once colores de la catarata: el color del aire, el del cristal, blanco, azul claro, verde, amarillo, rojo dorado, azul marino, el color del yeso, negro y el color del mercurio.

Las causas de formación de la catarata son: traumática, por edad avanzada, enfermedad crónica, cefaleas crónicas y la nutrición húmeda y gruesa.

El exudado de la catarata se encuentra entre el iris y la córnea. No todas las cataratas pueden curarse mediante cirugía, sólo las de los dos primeros colores y la catarata madura, siempre que no esté complicada por una oclusión del nervio óptico o por una constricción de la pupila.

La forma de examinar si una catarata es o no operable se realiza de la siguiente manera: el médico presiona su pulgar contra el párpado del paciente y lo frota durante un período corto de tiempo. Si la catarata es inmadura, por un momento ésta aumentará de tamaño. La catarata madura o hipermadura no cambiarán de forma. El color de la catarata operable es el del acero o plomo. Si el otro ojo se cierra, la pupila de la catarata se dilatará. El ojo de la catarata todavía tiene que tener percepción de luz. Hay que poner un poco de algodón en el ojo, soplar encima y quitarlo rápidamente. Si la catarata se mueve y queda transparente, la operación está indicada.

Evita la operación cuando el paciente haya comido demasiado o si contiene líquidos malignos, cefalea o si tiene tos o estornudos. Igualmente, evitarla si la pupila no dilata o constriñe, aunque la catarata sea transparente. Las cataratas traumáticas no deberían operarse ya que parte de ellas quedarán en la pupila probablemente.

En los estadíos iniciales de la catarata, desinfectar el cuerpo y el cerebro con laxantes y sangrías. Evitar comida rica en agua. Aplicar remedios biliosos. La dieta sólo surte efecto en los estadíos iniciales de la catarata. Una vez ésta ya está implantada, debe valorarse la cirugía.

Zona intraocular, mayor desconocimiento. En cuanto al autor, como la mayoría de sus contemporáneos, comete errores de concepto, por el desconocimiento de la anatomía y la fisiología. Con respecto a las enfermedades del iris, todavía el error aumenta puesto que su desconocimiento de la neuroftalmolgía era prácticamente total.

Puede llamar la atención la inclusión de la catarata en este apartado de enfermedades del iris, pero no olvidemos, que los árabes no localizan la catarata en el cristalino, sino delante de él, por lo que es un error comprensible, ya comentado al principio del capítulo.

Dentro de las curiosidades de la catarata de la época, encontramos la primera descripción de una facodonesis, secundaria a una catarata hipermadura, descrita por Khalifah, que no entendió bien su significado. Sin embargo, Ibn Isa no refiere en ninguno de sus tratados este tipo especial de catarata.

La regla general para casi todos los oftalmólogos árabes, como escribió Ammar era «en una catarata operable, el paciente todavía podrá percibir la luz, la pupila se dilatará en la oscuridad y se contraerá en la luz». Regla importante. Hasta hace 25 años, en la que comienza a difundirse la cirugía extracapsular de la catarata, e incluso durante muchos años de la expansión de la misma, uno de los requisitos necesarios era la madurez nuclear, lo que impedía en la mayoría de las ocasiones la exploración del estado de la retina. Por lo tanto, una de las pruebas preoperatorias era la proyección y percepción de la luz y los colores, hoy en día válida todavía, sobre todo para cataratas maduras, y que supongo será muy parecida a esa percepción de luz requerida en la época.

El segundo requisito, la dilatación y contracción pupilar, demuestra lo importante que era y es la movilidad iridiana, entre otros motivos porque su midriasis asegura la ausencia de sinequias y de un postoperatorio con menor componente inflamatorio. Además, si existían estas adherencias entre el iris y el cristalino, la reclinación de la catarata debía ser francamente difícil.

  

ALTERACIONES VISUALES

Si éstas son iguales en color, tamaño y tipo y aparecen en ambos ojos, son debidas a enfermedad del estómago. Si son asimétricas o unilaterales, se deberán probablemente a la catarata y se podrá vislumbrar ya la nube en la pupila. Si las mismas alteraciones persisten durante 4 meses sin que el médico pueda ver la nube, se deberán igualmente a enfermedades del estómago; al igual que si empeoran con la indigestión. Si son debidas a enfermedades cerebrales, las alteraciones aparecerán junto con inflamación de la cabeza mientras que los ojos tendrán un aspecto sano.

Si las alteraciones visuales provienen del estómago, desinfectar el cuerpo con la medicación amarga y otros remedios; si se debe a enfermedades cerebrales, el paciente no debe beber prácticamente agua y debe aplicarse compresas frías en las sienes. Si se debe a una agudización de la percepción, dar remedios anestésicos. Si se trata de alteraciones secundarias a cataratas, usar el tratamiento ya mencionado.

Ya hemos comentado el desconocimiento no sólo de la anatomía, sino también de la fisiología ocular, por lo que las descripciones que se realizan son poco comprensibles.

  

ENFERMEDADES DEL LÍQUIDO PROTÉICO

Cambios en la percepción del color, desecación total o parcial, aumento del volumen, dilución y engrosamiento.

Si el líquido está en cantidades abundantes, éste formará una pantalla entre la pupila y la luz; si, en cambio, no hay suficiente líquido, habrá una separación insuficiente entre estas dos estructuras. Si hay un engrosamiento moderado del líquido, la visión lejana empeorará y si el engrosamiento es acusado, se formará una catarata. Si la proteína del líquido se vuelve gris, el paciente verá como a través de una niebla; si ve de color rojo, es por haberse teñido de sangre, y amarillo, si el paciente sufre de ictericia. El tratamiento para la catarata es útil para el engrosamiento, aumento y dilución del líquido. El tratamiento para la ptisis puede usarse para la desecación y disminución del líquido.

Capítulo absolutamente irreal, por la ingenuidad acerca de la formación y drenaje del humor acuoso.

  

ENFERMEDADES DEL CRISTALINO

La luxación hacia la derecha o izquierda produce estrabismo en niños; la luxación hacia arriba o abajo provoca diplopia. Una decoloración produce la correspondiente visión colorada. Una luxación hacia delante crea un ojo de color azul, mientras que la luxación hacia atrás crea un ojo negro, sin interferir en la agudeza visual.

Si el cristalino aumenta de tamaño, la imagen será más pequeña y viceversa. Si el cristalino se seca, provocará una decoloración azulada y ceguera; su licuefacción, epífora y si se coagula o se congela, se destruye la agudeza visual.

El espíritu visual puede verse dañado tanto en cantidad como calidad. Si hay suficiente espíritu, el paciente verá tanto de lejos como de cerca. Si es escaso, el paciente sólo verá de cerca. Si es grueso, la visión será borrosa y si es delgado, sólo verá de cerca. Cualquier paciente que vea de lejos pero no de cerca (e.g. ancianos) tiene un espíritu grueso o húmedo. El paciente debe ser purgado, la comida con alto contenido en agua debe evitarse y deben usarse remedios desecantes tópicos. Los pacientes que ven de cerca, pero no en la distancia, tienen poco espíritu o está seco. Es difícil de curar, debiendo utilizar medicación humidificante y comida con alto contenido en agua.

La ceguera nocturna se debe a la humidificación de la proteína, un engrosamiento del espíritu visual, una liquefacción u opacificación del cristalino o una exposición continua al sol. La dieta debe reducirse y el ojo debe ser frotado con medicación astringente. Asimismo, el paciente debe tumbarse e inhalar el vapor que se desprende de hígado de cabra mientras se asa.

La ceguera diurna se debe a una sequedad o a falta del espíritu visual. Estos pacientes deben tratarse con remedios que humidifiquen la cabeza y el cerebro, y bañarse con agua tibia dulce.

Considerando que el concepto es absolutamente equívoco, solamente alguno de los síntomas referidos en los primeros apartados de este capítulo, las subluxaciones y luxaciones, son acertados, sin dejar de ser una referencia del paciente y nunca una conclusión del oftalmólogo.

  

ENFERMEDADES DEL VÍTREO

El color puede cambiar al rojo, amarillo, blanco y negro; puede licuarse, desecarse, aumentar o atrofiarse, coagularse, engrosarse o desestructurarse. Cualquier daño que afecte al vítreo, afectará al cristalino. El tratamiento consiste en mezclas de líquidos en el cuerpo y en la cabeza.

Las enfermedades de la retina son debidas a una discrasia o a una separación de sus componentes. En el último caso, la visión se perderá porque la luz se diseminará por todo el ojo.

De nuevo desconocimiento absoluto de la realidad, a pesar de lo cual, sorprende que nombren la separación de las capas, cuando se refieren a las enfermedades de la retina, que es lo que en realidad ocurre en un desprendimiento de la retina.

  

ENFERMEDADES DEL NERVIO ÓPTICO

La primera variedad consiste en ocho enfermedades: cambios en la mezcla de sus partes, dilatación, constricción y evaporación del espíritu visual. La segunda variedad acompaña a enfermedades sistémicas, como inflamaciones. La tercera variedad es un empeoramiento por la continuidad de cualquiera de las dos primeras. Toda enfermedad del nervio daña la visión en menor o mayor parte.

  

Dilatación

La dilatación del nervio se debe tanto a una dilatación de la pupila, como a un desgarro en la retina. La dilatación de la pupila es un signo, mientras que la del nervio es la enfermedad. Tratamiento a usar, el de una catarata incipiente.

  

Oclusión, presión o inflamación

La primera se debe a exudados fríos y húmedos que provienen de cerebro. Llenan el nervio, impidiendo la emisión del espíritu visual. El diagnóstico se realiza mediante el siguiente examen: si cerramos el ojo sano, la pupila del ojo enfermo no se dilata. La presión e inflamación del nervio son debidas a exceso de humedad que exuda hacia el interior del nervio óptico. El paciente nota un intenso peso en el interior de su órbita. Para la oclusión prescribimos purgantes y los colirios contra la catarata, aunque es difícil de curar. Las alteraciones visuales debidas a la presión o inflamación desaparecerán cuando cese la inflamación.

Si el nervio está gravemente dañado, el ojo se atrofia pasada una fase de exoftalmos, convirtiéndose en ojo ciego. Se debe a una contusión o empujón. Si los músculos que se originan en el nervio se contracturan, el ojo quedará inmóvil; en cambio, si se paralizan, habrá un prolapso. Si este prolapso es severo, la visión disminuirá.

  

Prolapso y atrofia

Un prolapso del ojo, se debe a una parálisis de los músculos extraoculares, a una estrangulación incompleta, o a las contracciones uterinas durante el parto. Para el primer tipo hay que purgar el cuerpo, aplicar remedios adhesivos y reforzantes que contengan resinas en el ojo, en las sienes, la frente y la cabeza. Para el segundo tipo, debe realizarse sangrías, y para el tercer tipo, debe provocarse la menstruación. Usar una medicación astringente y aplicar un vendaje compresivo con un plato de plomo en él.

Para la atrofia debe realizarse gimnasia, masaje, comida aceitosa, colirio de cenizas de cinc y calamina.

  

Enfermedades de la coroides y esclera

Las enfermedades de la coroides consisten en una mezcla defectuosa. En todas las situaciones, el cristalino sufrirá y si existe inflamación, el nervio óptico también será dañado.

La esclera puede padecer una mezcla defectuosa o un defecto de continuidad. El diagnóstico del primero, sólo puede suponerse y deducirse por las mezclas predominantes en el resto del cuerpo.

La regla de Galeno, que sigue Ibn Isa, en el test de oclusión del ojo sano, no es exactamente correcta, aunque algunas descripciones tienen gran mérito. Con respecto a las enfermedades de la esclera y la coroides, pasa exactamente lo mismo que con las enfermedades de la retina y del vítreo, túnicas intraoculares, mayor desconocimiento de su anatomía y en consecuencia de su patología.


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