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| Número 4 - Diciembre 2005 | LA OFTALMOLOGÍA MEDIEVAL. EL LEGADO DE LOS ÁRABES |
«Es fácil comprender el espíritu de la medicina: estudiad a fondo el mundo grande y pequeño, para dejar que en definitiva discurran las cosas como Dios quiera»
Goethe, Fausto
Actualmente entendemos por colirio, una parte de medicamento y otra de líquido, que excluye las pomadas, pero este concepto no tiene más de un siglo, ya que anteriormente se consideraba colirio a todo tratamiento aplicado al ojo.
También como los egipcios y romanos, los árabes preparaban colirios secos, blandos y líquidos. Las formas de barra griegas, eran utilizadas no solamente para los ojos y, fueron probablemente precursoras de los supositorios. Esta forma farmacológica estaba muy aceptada porque permitía conservar los medicamentos por largo tiempo.
La forma de las barras de colirio árabes eran ligeramente cónicas y cada uno tenía su nombre propio. Algunos tan curiosos como el invencible, el ingrato, el sublime, el excremento de perro, el collar de perlas, el inmortal o el incomparable. Los elementos utilizados eran de origen animal, vegetal o mineral.
Dentro de los de origen animal, encontramos como elementos comunes la yema y clara de huevo, la leche de mujer, orines de bebé, leche de burra, excremento de hiena, cabezas de víbora, estiércol de lobo, hiel de macho cabrío, hiel de halcón, hiel de vaca, sangre de pichón, paloma, ostras, ánade, cáscara de huevo recién puesto, coral y perlas quemadas.
Dentro de los elementos de origen vegetal, encontramos membrillo, pimienta, lechuga, jengibre, aloe, valeriana, lentejas, higos, hinojo, azafrán, opio, mirra, huesos de aceituna, uvas, almidón, sarmientos, migas de pan, goma arábiga, rosas secas, rosas frescas, rojas y amarillas, cinamomo, tomillo, sándalo, azúcar, violetas y claveles.
En cuanto a los de origen mineral, los más usados eran el cobre, el cadmio de oro y de plata, sal de la India, antimonio, cenizas de horno, plomo, escorias de hierro, vitriolo, amoniaco, tiza, limaduras de piedra de afilar, lapislázuli, arcilla, cal y vapor de vidrio.
Fig. 30. Preparación de recetas al fuego por un farmacéutico árabe, siglo XIII.
Algunos de estos elementos eran excipientes. Los más usados eran el agua, agua de lluvia, agua de rosas, agua de hinojo, agua de endivia, vinagre de vino, vino puro, clara de huevo, leche de burra, leche de mujer que amanta a una niña, jugo de frambuesas, jugo de puerro, tinta índia y miel.
Figs. 31 y 32. Moldes para pastillas pequeñas y grandes. Abulcasis.
A continuación enumeramos algunos de ellos, con su efecto terapéutico, también extraídos del tratado de Ali Ibn Isa.
Plomo: solución enfriante.
Goma Persa: desecante.
Opio: anestésico.
Acacia: secante.
Resina de Ammons: quema y disuelve el tracoma.
Antimonio: astringente y fortifica las pestañas, cicatriza las úlceras y fortifica el ojo.
Resina de Galban: contra tumor de párpados, chalazion y pústulas. Contra inflamación y cuerpos extraños oculares.
Ajos: contra la catarata incipiente.
Sal y pimienta: para desinfectar una cicatriz antigua.
Semilla de lechuga: anestésico.
Clara de huevo: para calmar el picor.
Fresno de zinc: contra úlceras, pústulas y secreciones.
Óxido de hierro: contra úlceras de mala evolución.
Óxido de la aleación de hierro y cobre, y de hierro y acero: antiinflamatorios.
Nueces: tratamiento diluyente.
Asa foetida: diluyente y útil contra la catarata incipiente
Canela: para mejorar la visión.
Sangre de paloma: antiinflamatorio.
Cenizas de incienso: contra la blefaritis.
Hinojo: contra la catarata incipiente.
Jengibre: para mejorar la visión.
Azafrán: secante.
Cristal pulverizado: desinfectante.
Arsénico: contra la muerte de la sangre.
Patina: contra el tracoma y las cicatrices.
Vitriolo: astringente.
Resina de Sagapenum: para disolver los orzuelos.
Azúcar: contra las cicatrices.
Grasa de una víbora: contra la catarata.
Mineral de hierro rojo: contra el tracoma, el prolapso y la hemorragia.
Cera: contra los orzuelos.
Aloe: disolvente.
Goma arábiga: astringente.
Óxido de aluminio: secante.
Manzanas amargas: contra la exudación.
Miel: contra la catarata.
Lentejas: antiinflamatorio.
Ámbar: para fortalecer el cerebro.
Leche de loba: para detener la evolución de las cataratas.
Pimienta blanca: calienta y seca.
Pimienta negra: calienta y detiene la epífora.
Calamina: para eliminar exudaciones.
Incienso: contra la úlceras.
Mandrágora: anestésico.
Leche: calmante.
Alcanfor: para coagular la sangre.
Almizcle: para fortalecer los nervios y permitir que las medicaciones penetren en el ojo.
Sal: astringente y secante.
Mirra: para eliminar cicatrices.
Sílex: para asegurar la salud del ojo.
Rosas: astringentes y enfriantes.
Lapislázuli: para el crecimiento de las pestañas.