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Número 4 - Diciembre 2005 LA OFTALMOLOGÍA MEDIEVAL. EL LEGADO DE LOS ÁRABES

CIRUGÍA OCULAR ÁRABE

«El progreso es la realización de la utopía»

Oscar Wilde, Soul of Man under Socialism

  

No es que el pueblo árabe tuviera en alta estima a los cirujanos, que estaba destinada a los clínicos. La referencia más importante de la cirugía árabe ocupa sólo el capítulo 30 de la enciclopedia de medicina de Abu Al-Qasim Al-Zahrawi.

En el área de la cirugía ocular, sin embargo, los árabes superaban con creces a sus contemporáneos europeos e incluso a los cirujanos de años venideros.

Se basaron en los conocimientos griegos, e hindúes, aumentándolos sobre todo en el área de la cirugía de la catarata. Hablan de departamentos del ojo e incluso de clínica independiente entre ellos; algo que no encontramos en Europa hasta la segunda mitad del siglo XVIII.

Intentaremos describir paso a paso, los tiempos quirúrgicos de los que hemos podido documentarnos, remarcando diferentes opiniones de autores importantes.

  

ASEPSIA

Aunque no encontramos referencias escritas acerca de la esterilización del instrumental, parece ser que los buenos resultados de las cirugías, con pocas complicaciones de tipo infeccioso, indican que algún tipo de limpieza se aplicaba sobre el material quirúrgico, dado que las intervenciones se realizaban tanto en el hospital, como en casas particulares.

Con respecto al paciente, sí que queda claro en todos los tratados la necesidad de realizar un baño corporal y especialmente de la cabeza, para algunos sangrías e incluso purgas.

Los árabes impregnaban el vendaje para cubrir el ojo tras la cirugía, con una mezcla de huevo fresco batido con aceite de rosas y una bola de algodón.

Algunos puntos son llamativos, como el tratamiento para el sangrado postoperatorio del pterigion con una mezcla de sal y alcaravea mascada y luego presionada a través de una pieza de ropa por donde se filtraban las gotas.

Reflejamos en este apartado la importancia que la higiene tiene en el mundo árabe de la Edad Media. En La civilización de los árabes de Lebon, se explica acerca de la higiene de los musulmanes «No han desconocido estos la importancia de ella, pues hartos sabían que la higiene nos enseña los medios de preservarnos de las enfermedades que la medicina no sabe curar. Las prescripciones en el Corán, como por ejemplo, frecuencia en la abluciones, prohibición del vino y preferencia dada en los países cálidos al régimen vegetal sobre el animal, son muy cuerdas, y nada hay que criticar en las recomendaciones higiénicas que se atribuyen al Profeta. Parece que los hospitales árabes se construían con unas condiciones higiénicas muy superiores a las de nuestros establecimientos modernos. Hacíanlos muy grandes, y dejaban circular abundantemente por ellos el aire y el agua. Habiéndose encargado a Al-Razi que escogiese el barrio más sano de Bagdad para construir un hospital, empleó el siguiente medio, que no rechazarían hoy los partidarios de los microbios. Suspendió unos pedazos de carne en varios barrios de la ciudad, y declaró más sano aquél en donde la carne tardó más en descomponerse».

   

ANESTESIA QUIRÚRGICA

Gurlt asegura en su Historia de la cirugía que los médicos árabes conocían el efecto somnífero de la mandrágora, aunque no encontramos indicios de que la usaran como anestésico.

En el texto oftalmológico Memorial de los oculistas de Ali Ibn Isa, se utiliza la palabra «tanwim», que significa literalmente «poner a dormir», cuando habla de cirugías oftalmológicas en pacientes que no puedan estarse quietos. Todas las traducciones de los textos al latín interpretan dicha palabra como dormir, o dar somníferos, o paciente dormido.

Todas las citas en las que se usa la palabra «tanwim» se refieren a operaciones oftalmológicas largas y dolorosas (pterigión, pannus...); en cambio no aparece en las operaciones de catarata, que por un lado no son tan dolorosas y, por el otro, el paciente precisa estar sentado. Así pues, podríamos deducir que se está discutiendo en estos libros, algún tipo de sedación que duraba sólo durante la cirugía.

Existen algunas objeciones a pensar en que se usaba anestesia. Para empezar, Ali Ibn Isa nunca menciona cómo el paciente debe «ponerse a dormir», mientras que es muy descriptivo en el resto de prescripciones. Además, las traducciones al hebreo del memorando árabe traducen la palabra «tanwim», como «tumbar».

Así pues, todavía queda sin descifrar si Ali Ibn Isa hablaba realmente de anestesia o no.

Khalifah escribe en una descripción de cirugía de la catarata, acerca de un cambio curioso en los procedimientos habituales de la cirugía, por parte de uno de los más famosos médicos del momento, que introdujo que «un paciente de clase social elevada se tumbara/durmiera».

Hay que asumir que la aparición de la posición prona en la cirugía de la catarata, fue bastante más temprana de lo que se pensaba. En el siglo XIX, Arl introdujo dicha posición en su práctica quirúrgica, mencionando que previamente había sido usada por Pamard en el siglo XVIII.

Podríamos estar de acuerdo con Gurlt, que asegura que los médicos árabes no conocían la anestesia quirúrgica, aunque en la escuela de Salerno, que se usaba esponjas somníferas, bien pudieron haberlo aprendido de los árabes.

Definitivamente, no se puede asegurar el uso de la anestesia quirúrgica en Oftalmología, ni descartarla, pero de lo que no hay duda, es que utilizaban una planta que llamaban cizaña y un anestésico que denominaban banÿ, que bien pudiera ser el hachís o el beleño.

  

INSTRUMENTOS OFTALMOLÓGICOS ÁRABES

Ninguno de los dos libros clásicos de cirugía, de Ali Ibn Isa y de Ammar, contienen ilustraciones de instrumentos oftalmológicos. Khalifah, del período tardío de la medicina árabe, nos deja en sus tratados ilustraciones de instrumentos oftálmicos, en un número superior que cualquier otro libro medieval. Encontramos en este manuscrito 36 ilustraciones en dos páginas.

1. miqas: tijeras de hoja ancha, cuya longitud depende de la lesión a cortar.

2. miqrad: tijeras estrechas usadas para cortar el pterigion de la conjuntiva.

3. kaz: tijeras con una hoja más estrecha que la primera y más ancha que la segunda, usadas para cortar el pterigion del limbo

4. fattahat. Los mejores son de oro o plata; los segundos mejores son de cobre. Probablemente usados para mantener el párpado abierto.

5. qamadin: el escalpelo. Hoja de acero cubierta con cobre. No se usa en la mayor parte de cirugías oculares.

6. sananir: ganchos usados para levantar el pterigión y excindirlos.

7. wardah: (forma de pétalo de rosa) usado para excindir el tumor de mulberry de los párpados, el tumor sebáceo y otras operaciones.

8. forma de la mitad de un pétalo de rosa: más fino que el anterior, pero puede usarse igualmente en las mismas operaciones.

9. harbah: (the spear) usado para incidir en un quíste sebáceo y excindirlo. Puede no ser necesario si se tiene el instrumento número 10.

10. asah: (la oja de un myrtle) usado para elevar el pterigion y pelarlo. Para la excisión se usan las tijeras.

11. tabar: el hacha. Para abrir la vena frontal. Se sitúa longitudinalmente sobre la vena y la incisión se realiza presionando con el pulgar.

12. mus: el cuchillo-tijera. Tiene una hoja muy ligera. Usado para abrir un quiste sebáceo, tiene que usarse con mucho cuidado.

13. mishrat: el «escisor». Se usa con el hipopion, así como para incidir una quemosis. Puede usarse de igual manera una lanceta.

14. mijrad: escarificador. Para eliminar las granulaciones del tracoma y los dacriolitos. Puede usarse en su lugar la «media rosa».

15. mibda: la lanceta. Con una punta roma en un lado, usada para excindir vesículas y chalazion.

16. mingal: la hoz. Para las adherencias entre los párpados y para el lagoftalmos.

17. minqash: el tensor. Para estirar una verruga y luego excindirla con la herramienta apropiada.

18. milqat: el forceps. Para mantener el vello superficial junto y para extraer c.e. del saco conjuntival.

19. mikwat al-yafukh: herramienta de hierro para cauterizar lasutrua sagital y los vasos de la temporal?

20. m. al-sadghayn: para cauterizar las arterias temporales y tras las orejas.

21. m. al-gharab: para cauterizar la fístula lacrimal tras el drenaje espontáneo.

22. m. mawdi’al-sha’r: para cauterizar los folículos del vello superficial tras ser depilado.

23. mihsaf: para desinfectar el canto nasal, para los no partidarios del cauterio.

24. saft: el pico de un cuervo. Para extraer c.e. de la supericie más interna de la conjuntiva.

25. dhat al-shu’irah: cuchillo pequeño para el orzuelo. Para incidir la conjuntiva en la cirugía de la catarata.

26. sikkin: un cuchillo-espina para incidir las arterias frontales.

27. mihatt mudawwar: aguja de catarata de punta redonda.

28. mihatt mujawwaf: para aspirar una catarata.

29. unbubat al-namlah: tubo para incidir en el tumor de forma de hormiga y erradicar de forma definitiva la tumefacción.

30. jurkan y wa-ibrah: ganchos y agujas para eliminar el vello superficial cuando no es abundante.

31. dahaq al-tashmir. Una tabla pequeña para ligaduras, cuando no se tolera el cauterio.

32. qarn y mis’at: inhalador para aspirar medicación en polvo y cuerno para medicación líquida.

33. rasas al-tathquil: una bandeja de plomo para aplicar peso, con diferentes formas en función de la necesidad.

34. mihsaf: un limpiador ligero para la fístula lacrimal.

35. kalbatayn nusuliyah: para extraer c.e. del saco conjuntival.

36. halaqah dhat Al-Baqar. Un anillo con manillas para seguir el recorrido del gusano.

  

Referencia especial merece la miqdah, aguja de catarata de punta triangular, la mudawwar, aguja sólida, y la hueca mudawwaf.

Otros libros publicados con imágenes sobre el material quirúrgico oftálmico son el de Abulcasis, Alcoatí y Ammar, ninguno de los cuales de la importancia del de Khalifah.


Fig. 33. Instrumental de Alcoati.


Fig. 34. Instrumental de Abulcasis.

Respecto a las agujas de catarata, Ali Ibn Isa dice que la punta debe ser triangular y no muy afilada. Añade que excepcionalmente, si la conjuntiva es muy flácida, la incisión debe hacerse con una lanceta (mibda).

Ammar describe la miqdah sólida con una longitud de mango de 18 cm. La parte con la que se efectúa la intervención tiene la longitud de una uña de pulgar. Un anillo está unido entre el mango y la punta de la aguja. La punta de la aguja es triangular para que la incisión sea triangular y de más fácil cicatrización y para que, una vez la aguja esté dentro del ojo, cualquier lado de la punta triangular toque la catarata y sea más fácil tumbarla sin tener que girar la aguja y forzarla. No habla del grosor de la punta de la aguja, aunque dice que la ilustración está a escala.


Fig. 35. Instrumental de Al-Ghafiqí.

Acerca de su miqdah hueca dice que la forma debe ser igual que la de la aguja sólida, aunque algo más gruesa. El espacio hueco se extiende de un extremo a otro del instrumento. En el extremo por el que se aspira la catarata, una de las tres superficies tiene un orificio lateral. Debería ser de cobre o de una aleación de oro.

Al-Shadhili asume que en su época (segunda mitad del siglo XIV) no se usa ya el sistema de la aguja hueca para extraer la catarata, y que incluso ya no se conoce, dando dos descripciones curiosas de ellas. Una, con un tubo parecido a los usados para los enemas, con una apertura en el extremo de la punta de la aguja y con el espacio hueco del grosor de una aguja de sastre. Otra, con un pistón en el interior del hueco, accionado con una rosca que permite extraer la catarata sin aspirarse, aunque según una prueba que realizó en un vaso de agua, se conseguía extraer muy poco fluido de él mediante la rosca. De todos modos asume que con el paso del tiempo el ejemplar que probó podría estar en mal estado.

Esta descripción de Al-Shadhili, nos hace recordar claramente la técnica de la ventosa de Arruga y el erisífaco de Barraquer.

También habla que en un viaje al Imperio Romano del Este, en el que vio a un médico Griego con una aguja hueca de cobre rojo, y con punta de oro. Refiere que el cirujano sujetaba el ojo del paciente con una mano y la aguja con la otra, mientras que succionaba con la boca desde el extremo de la aguja.

Tabari preconiza como mejor material para las agujas de catarata el cobre blanco, luego el cobre de Talikun amarillo y luego el oro. De todos modos, se creaban muchas agujas de cobre rojo, por ser fácilmente visibles tras la córnea.

Las técnicas medievales de la extracción de la catarata, soprendentemente, aún se realizan en la actualidad en algunas localizaciones de Asia y África.


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