ARCHIVOS DE LA SOCIEDAD ESPAÑOLA
DE OFTALMOLOGIA

N.º 7 - Julio 2000


SECCIÓN ICONOGRÁFICA

JOSEPH PULITZER
Mako (Hungría), 1847 - Nueva York (Estados Unidos), 1911

NOGUERA PALAU JJ


Pulitzer nació en Mako (Hungría) el 10 de abril de 1847. Tras haber recibido una selecta educación abandonó su casa con la intención de alistarse en el ejército austríaco y más tarde en la legión extranjera de Francia y en la armada inglesa. En todos los casos fue rechazado por la «debilidad ocular» que padecía desde su infancia. Sin saber inglés, se fue a Nueva York donde, durante un año, sirvió en la armada.

No fue un personaje demasiado agraciado: era alto, delgado y desgarbado, con cabeza grande, cabello negro y una nariz descomunal. Sólo sus ojos, a pesar de todo, llamaban la atención por su expresión inteligente y mirada penetrante.

La vida de Pulitzer, desde que en 1867 obtuvo la nacionalidad americana y comenzó sus estudios de derecho, se centró en el mundo y en el desarrollo del periodismo. Primero trabajó en el Westlische Post, un diario de Sant Louis (Missouri) publicado en alemán. En 1872 se hizo copropietario de ese diario y fue admitido en el distrito de abogados de Columbia. A partir de ese momento inició una vertiginosa carrera de compra de periódicos en quiebra y fundación de otros: Post, Dispatch, Post Dispatch, World, Evening World, Sunday World (periódico dominical con —¡novedad!— imágenes en color). Con Pulitzer nació el «periodismo amarillo» al publicar en el World una sección cómica: «The Yellow Kid», con caricaturas cuyo protagonista era un niño impreso en color amarillo, ajeno a todo principio ético periodístico y al sentido de responsabilidad social, amigo del sensacionalismo y del uso perverso de la información. Este amarillismo se mantuvo en el World, y en otros periódicos americanos, durante muchos años; el World, pasada la Guerra de Cuba y desde el comienzo del siglo XX, suspendió su actividad en la información sensacionalista.


Fig. 1. Santa Lucía. Yvert 549, de la emisión 547/50 + HB 29 (1981).

Entre tanto, en noviembre de 1897, se despertó un día con una gran pérdida de agudeza visual que le impedía ver los papeles de su escritorio. Fue explorado por el Dr. Herman Knapp quien le diagnosticó unas hemorragias retinianas. A pesar del tratamiento prescrito (una semana de reposo en una habitación a oscuras, dieta y ejercicios,...) no recuperó su visión. Viajó a Europa y en Francia e Inglaterra fue visto por Charcot, Brown-Sequard, De Wecker, Landolt, Meyer, Dupuy y Clark. Ninguno de ellos pudo mejorar el estado visual de Pulitzer. A este deterioro visual se añadía un gran agotamiento físico por su imparable actividad profesional. En un viaje alrededor del mundo, en el que fue explorado por diversos oftalmólogos, al llegar a Constantinopla perdió completamente su visión. Regresó a Europa y en Alemania el Prof. Hermann Pagenstecher le diagnosticó sendos desprendimientos de retina. Volvió a Estados Unidos y en Philadelphia el Dr. Silas Weir Mitchell le recomendó abandonar su trabajo y apartarse de cualquier situación que pudiera perturbar su descanso. Estamos en el año 1890 y Pulitzer sólo aguantó parado unos seis meses, al cabo de los cuales volvió a su actividad profesional.


Fig. 2. Estados Unidos. Yvert 498 (1947).

Proyectó una escuela de periodismo en la Universidad de Columbia, algo que nunca vio realizado, y en 1903 dispuso la creación de unos premios de periodismo; el primero de ellos, para recompensar el trabajo de periodistas, músicos y escritores, se otorgó en 1917. Estos «Premios Pulitzer», que en un principio tenían sólo cuatro categorías, se conceden actualmente a catorce tipos de trabajos.

La idea de fundar una escuela de periodismo surgió de uno de los principios vitales de Pulitzer: «la única profesión del mundo para la que no se necesita formación alguna es la de idiota; para todo lo demás hay que estudiar».

Pulitzer murió en Nueva York a la edad de 64 años.

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