ARCHIVOS DE LA SOCIEDAD ESPAÑOLA
DE OFTALMOLOGIA

N.º 12 - Diciembre 2000


EDITORIAL

TERAPIA GÉNICA EN LA RETINA

VECINO E

Durante la pasada década se han estudiado y aplicado las técnicas de introducción de distintos genes en células de mamíferos con diversos fines. Estas técnicas animaron a los investigadores a poder aplicar dicha tecnología también en células y tejidos humanos, de tal forma que se pudieran tratar enfermedades en los seres humanos basándose en lo que se ha denominado terapia génica. A pesar de los múltiples esfuerzos realizados y del progreso obtenido en este campo, aún persiste un gran número de problemas metodológicos, que necesitan ser resueltos antes de poder aplicar de forma efectiva dicha tecnología en la clínica (Mulligan 1993). En este editorial resumiremos algunas de las técnicas de terapia génica que se están realizando en la retina a nivel pre-clínico y que necesitan ser perfeccionadas para poder ser aplicadas en la clínica.

 

MÉTODOS DE INTRODUCCIÓN DEL GEN

Uno de los pasos críticos en la terapia génica es la transducción (*) de las células adecuadas; de ahí que el desarrollo de métodos para la transferencia de los genes de formas diferentes haya sido uno de los mayores puntos de interés de la investigación.

(*) Transferencia, mediada por virus, del ADN del huésped, de una célula a otra.

La introducción del gen puede realizarse mediante liposomas, vía vectores virales o inyectando directamente el vector. Las distintas técnicas tienen sus partidarios y detractores. Así los partidarios del uso de liposomas indican que dicha técnica es más segura si se tiene en cuenta que los virus pueden ser patogénicos. La tecnología de la formación de liposomas está ampliamente desarrollada con el fin de llegar de la forma más específica posible a la célula diana. Los liposomas pueden estar cargados negativamente, positivamente o pueden ser neutros; pueden ser también unilamelares o multilamelares. Los partidarios del uso de liposomas en la terapia génica apoyan este método, indicando que los lípidos tienen gran afinidad por el ADN, gran estabilidad después de su administración y son capturados por las células mediante endocitosis. Para la fabricación de los liposomas se utilizan fosfatidil-colina o fosfatidil-etanolamina, además de colesterol para estabilizar las membranas. Mediante este método se han inyectado liposomas en la cámara anterior, vítreo y espacio subretinal de la retina de ratas obteniendo la expresión de B-galactosidasa en las células ganglionares. Sin embargo, otros tejidos del ojo pueden verse afectados también, como epitelio ciliar, iris, endotelio corneal y células epiteliales. La expresión de algunos de los genes que se integran en las células diana mediante este método pueden expresarse hasta 30 días. Precisamente la inespecificidad en las células afectadas por este método ha incitado a los investigadores a utilizar virus como vectores del gen que se pretende integrar en la célula diana.

Dos son los tipos virales más utilizados como vectores: retrovirus y virus asociados a adenovirus; otros virus utilizados son los Herpes virus, Vaccinia virus y virus de la Polio y otros virus de tipo ARN. Sin embargo, estos otros tipos virales conllevan el peligro de producir patologías y por ello son menos utilizados.

En el caso de la terapia génica en la que se utilizan virus, la secuencia de ADN transferida se integra de forma estable en el ADN del cromosoma de la célula diana. Estos vectores han sido considerados como terapia génica ex vivo, requiriendo la extracción de la células diana del organismo, introduciendo el gen in vitro y reintroduciendo la célula modificada en el paciente.

 

VECTORES RETROVIRALES

A pesar de que los vectores retrovirales son capaces de introducierse en el casi el 100% de las células, esto tiene lugar cuando la trasferencia se hace in ex vivo, por ello, dicho método limita mucho las aplicaciones en las terapias in vivo. Además algunas de las limitaciones en el empleo de estos vectores son: 1) la necesidad de que la célula receptora tenga el receptor viral adecuado; 2) la replicación es necesaria para la integración del vector en la célula diana, de modo que la integración del ADN depende de que la célula diana sufra mitosis; y 3) la integración eficaz del gen depende de la capacidad de inducir proliferación en la célula diana. Otro problema es que los retrovirus son relativamente lábiles en comparación con otros virus. Por ello la inestabilidad de las partículas retrovirales y la incapacidad de integración de los retrovirus en células que no se repliquen inducen a utilizar dichos virus de forma muy restrictiva.

 

VECTORES ADENOVIRUS

En el caso de los adenovirus, su uso es posible in vivo y por ello son más interesantes en la terapia génica. Los adenovirus son además capaces de infectar células que no se están dividiendo y expresarse en grandes cantidades. Sin embargo, son los virus asociados a los adenovirus los más utilizados en oftalmología. La propiedad de estos virus de integrarse en una región del cromosoma humano 19 puede implicar ciertas ventajas y por ello ser utilizados con más frecuencia.

Tras ser inyectados bien intravitrealmente o intrarretinalmente se ha visto que su acción persiste incluso hasta 6 meses después de la inyección. Sin embargo, dicha expresión no es constante sino que tiene un pico a las 4-6 semanas y luego decrece (Bennett y Maguire, 2000).

Dos han sido los objetivos fundamentales de la terapia génica en la retina: uno, los fotorreceptores, ya que la existencia de modelos animales con degeneraciones retinianas donde el gen afectado es bien conocido y ofrece, por ello, grandes ventajas para la experimentación; otro, las células ganglionares de la retina. La forma de acceder a las células diana ha sido también uno de los objetivos de interés. Mientras que las inyecciones intravitreales conducen a la infección de las células de Müller fundamentalmente (Di Polo et al., 1998), las inyecciones de los plásmidos en los terminales axónicos de dichas células en el colículo superior ha dado como resultados el transporte retrógrado de dichos plásmidos y la expresión significativa del ADN inyectado (García-Valenzuela et al., 1998).

Una vez superados los problemas de acceso al tipo celular deseado y que aún no han sido superados totalmente, el siguiente problema sobre el que se trabaja en este campo es el de conseguir mantener la acción del ADN en la célula diana de forma duradera.

Aún estamos en el camino de obtener resultados definitivos en el campo de la terapia génica en oftalmología, pero resultados preliminares hacen de éste, un campo esperanzador en un futuro no muy lejano.

 

BIBLIOGRAFÍA

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