JOSÉ IGNACIO BARRAQUER MONER

ALFREDO DOMÍNGUEZ

El día 13 del pasado mes de enero, con casi 82 años, falleció en Bogotá el Profesor Don José Ignacio Barraquer Moner. Dios le permitió lo que a Moisés que, en plena lucidez y desde un alto monte, viese Canaán, la tierra prometida.

Su queratomileusis fue asistida en estos últimos años por otros descubrimientos como un torno más versátil, de láser excímero, que permitió el tallado del lentículo en el lecho estromal o el hallazgo de la increíble capacidad autoadhesiva de un casquete corneal poco traumatizado. Todo ello ayudó a culminar 40 años de travesía del desierto, llevando su sueño a una realidad de uso universal. Como en el caso de Moisés, quienes ocuparon la tierra prometida y disfrutan hoy de la madurez de tal cirugía, somos los que nos hemos beneficiado de su esfuerzo y de su magisterio.

Licenciado en Medicina y Cirugía por la Universidad de Barcelona y Doctor en Medicina y Cirugía por la Universidad de Madrid, contribuye como organizador, cirujano e innovador (microcirugía, pinza colibrí, agujas de 4 mm, portaagujas mosquito, etc.) al lado de su padre y después de su hermano, al desarrollo del Instituto Barraquer de Barcelona. Mediado este siglo acepta un reto que tiene pocos precedentes, abandonar su Vicepresidencia del Instituto en Barcelona y crear uno similar en Bogotá, empezando por el principio. Con su tradición empresarial al hombro, ese sueño también lo convirtió en realidad.

Su contribución a esta cirugía ha sido notable: en 1949 introduce el término cirugía refractiva, así como los conceptos de la incurvación corneal para la corrección de la hipermetropía y del aplanamiento corneal para la corrección de la miopía; en 1962 los injertos lamelares refractivos, el microqueratomo y el criolathe; en 1963 introduce la queratofaquia; en 1964 la queratomileusis y la ley de los espesores corneales para la cirugía refractiva. En 1980 publica su libro "Queratomileusis y Queratofaquia". En 1981 introduce el torno automático para el tallado esférico y parabólico de la córnea.

Aunque comenzó a indagar sobre cirugía refractiva en España, en Colombia realizó la mayor parte de sus trabajos en ese campo. Su magisterio convirtió primero a Bogotá y después a toda Iberoamérica en vivero de hallazgos refractivos, y en ese campo la situó a la cabeza del mundo. Hace cuatro años decidí darme un fellowship en cirugía refractiva, con ese fin hice un par de viajes a donde tenía que ir, es decir a ciudades de la misma, entre ellas Santa Fe de Bogotá y Santiago de León de Caracas.

Allí pude ver en acción refractiva a muchos: Carmen y José Ignacio Barraquer, Ángela María González, Luis Antonio Ruiz, Enrique Suárez y otros, discípulos directos e indirectos, todos dejaban el pabellón de la escuela iberoamericana en lo más alto.

Luis Antonio Ruiz, modificaba la queratomileusis asistida por láser y la convertía en queratofaquia poniendo un escudo en forma de pequeño botón centrado en la pupila y sobre el lecho estromal (cosa que sólo más tarde hemos logrado con láseres mucho más sofisticados). Así operaba, entre otros, a un oftalmólogo americano de hipermetropía; al día siguiente en el desayuno, el asombrado colega leía ante nosotros un periódico sin gafas.

Hace bastantes años, estando en un Congreso de cataratas organizado por Welsh en Miami, salimos juntos y, no recuerdo por qué, recalamos en una tienda de material fotográfico atiborrada de máquinas y conexiones de todas clases. José Ignacio recorría las estanterías atento y me dijo lamentándose: ¿si pudiéramos saber cuáles de estas cosas pudieran aplicarse a la Oftalmología?... la curiosidad del investigador que en todas partes busca alcanzar lo ignoto.

Nuestras Universidades, que ensalzan con poca propiedad (pues tienden más a arroparse con la popularidad de los premiados que a premiar la excelencia científica) no han tratado bien a José Ignacio Barraquer. Solo ha sido distinguido como Doctor Honoris Causa por la Universidad de Cádiz, cosa que honra a esa Universidad.

La Academia de Ciencias Médicas de Barcelona lo ha hecho Miembro de Mérito y nuestra Sociedad Española de Oftalmología se ha honrado haciéndolo Ponente Oficial de la Sociedad en 1989, año en que nos regaló con su Conferencia Magistral y su libro sobre la "Cirugía Refractiva de la Córnea". En la discusión de la misma dije yo que José Ignacio Barraquer había pasado lustros esforzándose en la búsqueda de la verdad y solamente los que tratamos con la naturaleza tenemos el privilegio de recibir, de ella, contestación inequívoca.

La Oftalmología de España y de Colombia tendrán para siempre el orgullo compartido de que uno de los suyos, José Ignacio Barraquer Moner, haya sido artífice fundamental de una cirugía tan microscópica que no se ve, pero que adecuadamente indicada y realizada, permite a una parte de nuestros pacientes una mejor visión y una mayor autonomía visual.

Nuestro más sentido pésame a su esposa e hijos, así como a todos los miembros del Instituto Barraquer de América. Ellos, habituados a su diaria presencia, sufrirán más dolorosamente su ausencia.